Exposición en Villareal

«Estimar», de Rafa Barruè

Hospedero y maestro de novicios en Poblet

"Estimar", de Rafa Barruè
Imágenes de la exposición

En la pintura de Rafa Barruè encontramos de una manera predominante la luz y el agua, con "una técnica acrílica, para diluir las pinceladas y hasta las formas y los colores", como resaltaba Montserrat Artigau

(Josep M. Bausset).- A principios de julio, y acompañado de los novicios de Montserrat, estuve en Poblet, un monasterio donde la historia se une a la belleza del arte y de la naturaleza, y a la oración de los monjes.

Allí reencontré a los padres Maties, de Castelló y Rafel, de Vila-real y a fray Josep Mª, de Artana, que con fray Joaquim, de la Vall de Gallinera y fray David, de Sueca, son los monjes valencianos de Poblet.

Rezar en Poblet al lado de las tumbas de los reyes Jaume I o Alfons el Magnànim, y contemplar el retablo del valenciano Damià Forment, me evocó las raíces cristianas del País Valenciano, ya que el rey conquistador incorporó nuestra tierra a la civilización cristiana occidental. Solo cabe recordar que el rey Martí l’Humà fundó la cartuja valenciana de Valldecrist.

Dio la casualidad que, durante la estancia en Poblet, el monje de Vila-real Rafa Barruè estaba ultimando una exposición de una parte de su obra pictórica, de una gran belleza, titulada, «Estimar». Y es hoy día 5, cuando en Vila-real, en el «Convent, espai d’art», se inaugurará esta exposición de Rafa Barruè, organizada por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Vila-real, una muestra que se podrá visitar desde hoy hasta el 8 de noviembre.

El P. Rafel Barruè, hospedero y maestro de novicios de Poblet, nacido el 1966, es licenciado en Teología Fundamental por la Universidad Gregoriana de Roma y licenciado en Bellas Artes por la facultad de San Carlos de la Universitat Politècnica de València. Sus numerosas obras pictóricas (tanto de formato grande como otras más pequeñas) han estado expuestas en Vila-real, Castelló, Borriana, València, la Vall d’Uixó, Mallorca, Nules o Benicarló, entre muchas otras ciudades.

En el catálogo de esta exposición, la Sra. Rosalia Torrent, de la Universitat Jaume I de Castelló de la Plana, destaca de la pintura de Rafa Barruè, «su estilo limpio y etéreo, su afecto por los azules, pero también por los blancos y, ahora especialmente, por los verdes caminos del paisaje». Y también, como en sus cuadros, el P. Rafel Barruè «busca despertar la emoción interior, tanto a través de les extensas manchas de colores con que cubre los cuadros, como por la aparición (insinuada o incluso fantasmagórica) de la acción humana en el paisaje».

También Robert Roda, de la Universitat Rovira i Virgili, escribe en el catálogo de esta exposición, como Rafa Barruè «se acerca a la realidad con una presencia en la mirada». Y es que este monje de Poblet, nacido en Vila-real, «sabe con la tradición que, como expresó de manera tan bella San Gregorio de Nisa, la materia, del ser humano,, como ocurre con una telaraña, mirada en sí misma es oscuridad, vacío, no-ser; pero mirada en el contraluz adecuado, es una obra excepcional».

En el catálogo de una exposición de Rafa Barruè de 2011, el P. Josep Alegre, abad de Poblet, destacaba de los cuadros de este monje «la belleza de la creación que es reflejo de la belleza divina, para proyectarla en el color de sus pinceles». Por eso la pintura de Rafa Barruè puede ser contemplada «bajo un suave y ligero velo, que es descubrimiento y ocultación del misterio».

Como escribía el 2011 en aquel catálogo Montserrat Artigau, directora de la Escola Superior de Conservació i Restauració de Bens Culturals de Catalunya, Rafa Barruè «encuentra inspiración en el retablo del altar mayor de Poblet para su obra pictórica», un retablo, obra de Damià Forment, nacido en València el 1480, y realizado entre los años 1527 y 1529.

En la pintura de Rafa Barruè encontramos de una manera predominante la luz y el agua, con «una técnica acrílica, para diluir las pinceladas y hasta las formas y los colores», como resaltaba Montserrat Artigau.

Fue el mismo Rafa Barruè quien el 2011 me enseñó su estudio de pintura, donde pude descubrir el arte de este monje de Vila-real, que en su «ora et labora» de cada día, integra la oración y la pintura en un conjunto del todo harmónico.

La pintura bellísima de Rafa Barruè, de colores suaves, «deja entrever la belleza del misterio, y es como una llamada a pararse en el tiempo y a buscar el encuentro con el misterio sugerido», como decía el abad de Poblet ahora hace cuatro años.

La espiritualidad, la naturaleza y el arte de Poblet, juntamente con la historia que contienen sus muros y los edificios del monasterio, nos hablan de trascendencia y de la belleza de Dios, una belleza que queda como reflejada en las obras de este monje de Vila-real.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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