Gregorio Delgado del Río

Enterarse de lo que está en juego

"La verdad es la verdad, y no debemos esconderla"

Enterarse de lo que está en juego
Gregorio Delgado

(Gregorio Delgado del Río).- Decía Baltasar Gracián, en El arte de la prudencia, que «muchos se van o por las ramas de un razonamiento inútil o por las hojas de una cansada verborrea sin llegar a lo sustancial del asunto. Dan cien vueltas alrededor de un punto, cansándose y cansando, y nunca llegan al centro de gravedad. Así actúan las cabezas confusas que no se saben aclarar».

El Papa Francisco ha vuelto a reunirse con víctimas de los abusos de sacerdotes en Filadelfia y ha querido intencionadamente insistir en ciertas actitudes elementales, porque está convencido de que todavía son muchos -sobre todo, en la Jerarquía- los que no acaban de enterarse de lo mucho que está en juego y no acaban de entender cuál es el verdadero centro de gravedad de la actitud de la Iglesia.

«Ustedes -les dijo el papa- son preciosos hijos de Dios, que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban. En algunos casos, la confianza fue traicionada por miembros de su propia familia, en otros casos por miembros de la Iglesia, sacerdotes que tienen una responsabilidad sagrada para el cuidado de las almas. En todas las circunstancias, la traición fue una terrible violación de la dignidad humana».

No estoy convencido que, ante tan terrible realidad, se sienta en todos los ámbitos eclesiales la «vergüenza» a que alude el papa Francisco. Precisamente por ello, todavía aparecen y se detectan ciertas resistencias incomprensibles. ¿No se enteran o no quieren enterarse?

«Los crímenes, los pecados de los abusos sexuales a menores no pueden ser mantenidos en secreto durante más tiempo». Ya lo había dicho hace tiempo: «La verdad es la verdad, y no debemos esconderla». ¿Por qué, Señores Obispos, no toman nota de ello y se dejan de tan cansada verborrea como utilizan repitiendo el mantra de tolerancia cero? ¿Cómo es posible que salga a los medios que se recrimina a un Letrado, que haya elevado su denuncia al ámbito judicial del Estado? ¿Qué pasa? ¿Acaso se lamenta que, por ello, no pueden manejar a su modo el asunto y facilitar la acción de lavado en casa?

¿No tienen claro a estas alturas que los curas pederastas han de pagar por sus delitos ante la justicia civil? ¿Cómo pueden tolerar que se predique desde el púlpito la conveniencia de tapar las cosas y resolverlas en casa? ¿Cómo pueden explicar tantas resistencias a cooperar con la Autoridad judicial estatal en orden al esclarecimiento de los hechos? ¿Cómo pueden explicar ciertos espectáculos recientes protagonizados por una cerrada negativa a remitir al Juez de instrucción correspondiente la documentación pertinente elaborada en el ámbito de una investigación previa, llevada a cabo en el ámbito canónico? ¿Cómo pueden seguir instruyendo la investigación previa en el marco del secreto pontificio? No se entiende ni se justifica. ¡No se enteran de lo que está en juego!

«Para aquellos que fueron abusados por un miembro del clero, lamento profundamente las veces en que ustedes o sus familias denunciaron abusos pero no fueron escuchados o creídos. Sepan que el Santo Padre les escucha y les cree. Lamento profundamente que algunos obispos no cumplieran con su responsabilidad de proteger a los menores. Es muy inquietante saber que en algunos casos incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores.

Me comprometo a seguir el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar. El clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores».

No se puede hablar con mayor claridad. ¿Acaso tampoco les gusta a muchos -incluso miembros de la Jerarquía– esta claridad del papa? Es evidente que muchas víctimas no fueron escuchadas o creídas.

Se practicó durante mucho tiempo la ocultación y el encubrimiento. Todos lo sabemos. Es más, no podemos ignorar aquellos tiempos -no tan lejanos- en que, como ha recordado José Manuel Vidal, «ni siquiera escuchaba a los abusados y, cuando lo hacía, los culpabilizaba de la indignidad de sus clérigos» ¡Qué barbaridad!

El compromiso del papa es meridiano: seguirá el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar. Algo no está funcionando como debería. Cuando el papa se pronuncia en público con tal grado de exigencia, es que es sabedor de que muchos siguen fallando en el cumplimiento de sus deberes pastorales de gobierno. Pues bien, ante esta realidad, que sabe que existe, proclama: Quien incumpla deberá rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o cuando no protejan a los menores. ¡Entérense! Deberán rendir cuentas.

«Que la puerta de la misericordia se abra por completo en nuestras diócesis, nuestras parroquias, nuestros hogares y nuestros corazones, para recibir a los que fueron abusados y buscar el camino del perdón confiando en el Señor. Les prometemos apoyarles en su proceso de sanación y en siempre estar vigilantes para proteger a los menores de hoy y de mañana».

Todo un programa de actuaciones de futuro: sanación y prevención. La Comisión pontifica para la protección de los menores se creó, precisamente, «…para proponerme las iniciativas más adecuadas para la protección de los menores y adultos vulnerables, así como realizar todo lo posible para asegurar que delitos como los sucedidos ya no se repitan en la Iglesia» (OR 20,2015, pág. 3).

Está funcionando con eficacia. Son conocidos los programas educativos que está impulsando, sus directrices de trabajo y otras varias iniciativas. Las Conferencias episcopales, sobre todo algunas que se han distinguido, hasta ahora, por su inacción, tienen una tarea a desarrollar. Pero, para ello, es necesario enterarse de verdad de lo que está en juego.

El Estudio realizado por Gema Varona Martínez del Instituto Vasco de Criminología acerca de la victimización por abusos sexuales en la Iglesia en España debería llevar a nuestros Obispos a repensar a fondo ciertos aspectos de su respuesta al problema. ¿Se habrán enterado?

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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