Lo que va de ayer a hoy

Los medio sordos

Historias bíblicas de ayer que se repiten hoy

Los medio sordos
Effetá

Lo malo es que los decibelios, o las voces susurrantes de quienes tienen el poder de la información y la deformación pueden dejarnos sordos de un oído o de los dos

(Martín Valmaseda).- Ayer (Marcos 7,32) le llevaron un hombre sordo y tartamudo y le suplicaban que pusiera las manos sobre él. Lo tomó, lo apartó de la gente y, a solas, le metió los dedos en los oídos; después le tocó la lengua con saliva; levantó la vista al cielo, suspiró y le dijo:

Effatá, que significa ábrete. [Al momento] se le abrieron los oídos, se le soltó el impedimento de la lengua y hablaba normalmente. Les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más insistía, más lo pregonaban.

Estaban llenos de admiración y comentaban:
-Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

El sordo de nacimiento es mudo de nacimiento… Es posible que aquel hombre se hubiera quedado sordo a temprana edad y por eso las palabras que salían de su boca a tropezones eran restos del poco vocabulario que llegó a aprender de pequeño. Tuvo que ser tremendo, en la antigüedad, cuando no se habían inventado los audífonos para sordos.

Se dice, creo que es verdad, que es más triste ser sordo que ser ciego.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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