Eugenio Pizarro

El verdadero amor compromete toda nuestra vida

"Dios no mira las apariencias, Él mira el corazón"

El verdadero amor compromete toda nuestra vida
Eugenio Pizarro Poblete

Si tomamos en serio el Evangelio de hoy, también muchos hombres de Iglesia tendrían que cambiar sus criterios

(Eugenio Pizarro Poblete).- Quiero empezar la reflexión del Evangelio de este domingo con un hecho de vida en mis avatares pastorales. En una de las Zonas Pastorales, en una plaza, se había construido un templo, para los parroquianos de lugar.

Un día voy a celebrar la Eucaristía dominical a esa parroquia. Camino, recorriendo la plaza, al llegar a la puerta del Templo, veo una notoria lápida de mármol, que tenía una ostentosa escritura de homenaje al «benefactor» que había hecho construir y había donado ese templo. La plaza se conocía como la de la «Papelera», porque en torno a ella, estaban las casas de los trabajadores y obreros de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, una de las Empresas de privados más ricas del país. Pues bien, uno de sus dueños había construido y donado ese templo. Esa era la razón de tan grande y ostentosa lápida de homenaje al benefactor.

Me chocó tanta pompa y homenaje. De inmediato, como habitante de esa ciudad, me acordé de la Sra. María, que había fallecido unos años atrás. Ella era una humilde viuda que había prestado servicios a ese templo y lugar de culto, sede de la parroquia. Todo lo había hecho ad honoren, gratuitamente, sin cobrar un mísero dinero. Aseaba voluntariamente el templo, el piso, sus bancas, todo… También, con un amor y compromiso de vida lavaba todas las vestimentas y paños útiles para el culto. Era una mujer, que dentro de su pobreza, había entregado su vida, para asear y lavar todo lo referente al culto a Dios. Ciertamente, para mí, había sido una mujer benefactora, mayor que el rico empresario; había amado entregando su vida anónimamente a su Iglesia.

Al comenzar la Eucaristía, teniendo un templo lleno de feligreses, pregunto: «¿Ustedes conocen a la Sra. María, fallecida recientemente? Todos a un coro contestaron: «¡Sí!» Y hablaron maravillas de ella. Yo les dije: «Pero ella no tiene ninguna lápida a la entrada del templo, que la recuerde como benefactora de la parroquia». «¡Tiene razón, usted padre!» «¡Es de justicia hacerlo contestaron!» Les contesté: «No se preocupen, sólo quería hacer un llamado de atención como Jesús en el Evangelio:

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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