Multitudinaria presentación de "El nombre de Dios es misericordia" (Planeta), primer libro del Papa

Roberto Benigni: «Amar al enemigo es la frase más importante de la Humanidad»

Pietro Parolin: "El Evangelio no habla solo de perdón, sino de fiesta por el hijo que regresa"

Roberto Benigni: "Amar al enemigo es la frase más importante de la Humanidad"
De izquierda a derecha en la presentación del libro:Lombardi, Parolin y Benigni

Dios siempre tiene los brazos abiertos, sólo basta con dar un paso, como el hijo pródigo. Pero incluso si somos débiles, y no podemos dar el paso, basta el deseo de hacerlo. Porque la Gracia hace el resto

(Jesús Bastante).- «Amar al enemigo es la frase más importante de la Humanidad«. El director italiano Roberto Benigni resumió, en una vibrante intervención, el pontificado de Francisco, durante la presentación, en el Agustinianum, del nuevo libro-entrevista del Papa Francisco con Andrea Tornielli, «El nombre de Dios es misericordia» (Planeta). Una presentación que contó con la participación del secretario de Estado, Pietro Parolin, la conducción de Federico Lombardi y el testimonio de un preso de Pádova, el chino Zang Agostino Jianqing.

Una presentación-diálogo, en el que el protagonismo giró en torno a la figura del gran «presente-ausente», el papa Francisco. El secretario de Estado vaticano subrayó cómo en este libro «el Papa entra de lleno en el misterio de la misericordia de Dios, en este tiempo de desafíos y retos«, y repitió una de las expresiones más repetidas en este Año Jubilar: «La misericordia es la carta de identidad de nuestro Dios».

Para Parolin, el libro «habla de las puertas abiertas, de las posibilidades, del don gratuito de la infinita misericordia de Dios, sin el que el mundo no existiría». Dejar entrar la misericordia de Dios, es una de las obsesiones de Bergoglio en este libro-entrevista que «puede conmover, porque el Papa nos presenta el regreso del Dios de la misericordia, un padre que perdona con su amor».

«Dios siempre tiene los brazos abiertos, sólo basta con dar un paso, como el hijo pródigo. Pero incluso si somos débiles, y no podemos dar el paso, basta el deseo de hacerlo. Porque la Gracia hace el resto», subrayó Parolin, quien incidió en la «experiencia de una Iglesia que acerca posibles vías para perdonar».

Y es que «el abrazo de la misericordia, el sentirse amado por Jesús, cambia la vida», añadió el secretario de Estado vaticano. «Esto no es fruto de nuestro esfuerzo, o un premio por nuestras condiciones. Es un don inesperado, un amor muy grande. Este abrazo, el encuentro con la sobreabundancia de la gracia, que nos descubramos pecadores, pequeños y necesitados de ayuda. Reconocerse pecadores es una gracia, afirma el Papa en el libro».

Vivir la fe y la misericordia con alegría, se empeñaron una y otra vez tanto Parolin como Benigni. «Jesús abraza y perdona incluso a lo que los despreciaron. El Evangelio no habla solo de perdón, sino de fiesta por el hijo que regresa«, destacó el secretario de Estado, quien subrayó que «no hay justicia sin perdón» y que «la misericordia y el perdón permiten construir la verdadera justicia» en el ser humano y en las relaciones de los Estados.

 

 

Entre los testimonios de vida, Lombardi presentó al joven Zang Agostino Jianqing, actualmente preso en el penal de Padova, y que hace años «cometí un grave error, con una condena de 20 años», y que consiguió experimentar la misericordia de Dios en la cárcel, pedir perdón y encontrar su fe. «Este libro me ha ayudado a comprender que Jesús ha venido a encontrarme«, sostuvo Agostino, quien agradeció al Papa «acercarse a los presos, por su cercanía y su testimonio».

Por su parte Roberto Benigni se mostró «emocionado». «Es mi primera vez oficial en el Vaticano», explicó entre risas, señalando la valentía de haber juntado en la misma sala a «un cardenal italiano, un preso chino y un cómico toscano».

«Me dijeron: Su Santidad desea… y dije «sí». Por este Papa cualquier cosa, chófer del papamóvil, guardia suizo…«. «Es un papa maravilloso, fuerte, dulce, un revolucionario», destacó el director de cine, quien subrayó que «estamos hablando de un libro bellísimo, que te deja abrazar», porque «la misericordia no es una virtud que se sienta en una poltrona, sino que se mueve, que mueve el cuerpo y el alma, va contra la miseria y la pobreza, no se queda quieta. Es como el Papa, que no queda quieto».

«¿Dónde ha ido el Papa en su primer viaje? A Lampedusa. ¿Dónde ha abierto el Año de la Misericordia? En Bangui, donde están los más pobres de los pobres. Francisco es una fuente de misericordia, está lleno de ella en un mundo que busca el odio, la condena… Francisco responde con la misericordia que nace del dolor», concluyó Benigni.

Finalmente, Andrea Tornielli despidió el acto agradeciendo la multitudinaria asistencia a «esta presentación inédita», y recordó una anécdota de la primera visita de Juan XXIII a una cárcel, y su abrazo a un preso. «En este abrazo se ha sintetizado dos mil años de cristianismo». En el libro de Francisco se encuentran muchas de las claves para perpetuar esos abrazos de misericordia al mundo entero.

 

La misericordia es la palabra que más se repite en la conversación y en sus intervenciones. Y es que es piedra angular del pensamiento y de la labor apostólica del papa Francisco.

Los temas más importantes de esta obra son:

1. Tiempo de misericordia u Hospital de campo.
El papa Francisco desea una Iglesia católica que actúe como un hospital de campo en las que se curan las heridas de los que sufren, y que posee una estructura móvil que le permite estar en todos los frentes posibles y actuar con diligencia. Propone una medicina de urgencia porque estamos en una época complicada y de indiferencia globalizada. En el siglo XXI, los cristianos tienen que asumir la responsabilidad de su propia vida. Basta con que estén dispuestos a ser perdonados, para que Dios, con su infinita misericordia y a través de sus representantes otorgue este perdón.

2. Regalo de la confesión o Apostolado de la oreja.
La iglesia debe hacer lo que el propio Papa llama, el apostolado de la oreja. Las personas tienen necesidad de ser escuchadas y la iglesia debe tener la capacidad de saber escuchar. Los seres humanos son seres sociales que necesitan ser entendidos escuchados y confesados. Por eso es tan importante la labor de los confesores que pertenecen a una Iglesia que no condena, sino que sabe escuchar y perdonar.

3. ¿Por qué convocar un Jubileo de la misericordia?
Para que la puerta de la misericordia se abra y que todo aquel que se acerque a ella pueda experimentar el amor de Dios que consuela, perdona y ofrece esperanza.

4. Pastores y no doctores en leyes.
El papa Francisco quiere una Iglesia que no sea como un sepulcro blanqueado, bello por fuera y vacío por dentro. Los rectores de la Iglesia deben seguir el camino del amor y no solo el de las leyes o lo que es lo mismo, deberán aplicar las leyes cristianas siguiendo el primer atributo de Dios, que es la misericordia.

5. Pecador como Simón Pedro o corazón roto para reconocerse pecador.
Como cristiano para vivir el jubileo de la misericordia primero hay que abrirse a ésta, confesándose y queriendo ser perdonado. Para ello es necesario hacer un verdadero examen de conciencia y actualizar los siete principios de la misericordia espiritual, aconsejando a los que dudan, enseñando a los ignorantes, o consolando a los afligidos. También tiene que actualizar los siete principios de la misericordia corporal que señala que hay que dar de comer al hambriento, visitar a los enfermos y enterrar a los muertos.

6. Doctrina católica de et et y no aut aut
Lo importante para el cristiano es saber que existe la esperanza y que es mejor un paso pequeño para el que vive en la desgracia, que la vida gris del que nada arriesga. Para explicar esto el Papa pone de ejemplo las vidas de una prostituta que consigue que un hombre bueno la ayude a vivir de otra forma, y las familias que tienen a alguien en la cárcel, pero no le abandonan, porque no pierden la esperanza. Esto es lo que el papa llama ir sumando esos pasos pequeños en lugar de desesperarse y no dar ningún paso. De ahí que se diga et et (y y) en lugar de aut aut (o o), que es excluyente.

7. Pecadores sí, corruptos no.
La iglesia debe alejarse de los corruptos puesto que éstos asumen la corrupción como una manera de vivir o un estado personal. El cristiano corrupto no es humilde y no se cree necesitado de ayuda. Será pues muy difícil que crea en el perdón y que pueda acceder a la misericordia.

8. Misericordia y compasión.
La misericordia es de origen divino y es al mismo tiempo amor y gratitud. Si el cristiano tiene el deseo de dar un paso adelante, alejarse de la soberbia y está dispuesto a dejarse sorprender, reconociendo que somos pecadores por el pecado original, pero que siempre podemos volvernos a levantar, gracias a la misericordia de Dios, entonces todo le será perdonado. Los pecados deben ser entendidos como heridas que necesitan ser curadas, y no como manchas que una vez que se lavan, desaparecen.

9. Demasiada misericordia.
Cuando a uno ya nada le sorprende, aparece la cerrazón y el clericalismo y es entonces, cuando los clérigos se alejan de la misericordia divina y de la compasión humana. Se convierten en señores de la Ley, fomentan la marginación de las personas por sus tendencias, gustos o pertenencia social.

10. Parábolas.
El Papa utiliza infinidad de parábolas para enseñar a la periodista las múltiples aristas que conforman la existencia humana. La Parábola del Hijo Pródigo en la que el hijo crápula que vuelve a los brazos del padre es recompensado en detrimento del que se ha quedado en casa y ha sido fiel al padre. O la de las bodas de Caná en las que Jesús convierte las aguas que se han utilizado para las abluciones, en vinocon el que agasajar a los invitados. Así queda claro que allí donde abundó el pecado, abunda la gracia. O la parábola de Jesús y los leprosos. Fomentar la dignidad de los enfermos, y no su marginación cura hasta las enfermedades más terribles.

11. Al final del libro se añade el texto de la Bula de convocatoria del Año Santo Extraordinario y Jubileo de la Misericordia o carta para los fieles. Resumimos aquí sus puntos fundamentales, que son, en esencia, los puntos sobre los que se está concentrando el nuevo Papa en su pontificado.

 

 

MisericordiaeVultus.

Jesús es el rostro de la misericordia.
Siempre tenemos necesidad de contemplar este rostro que nos trae paz, alegría y serenidad.
Hay tiempos en los que es más necesario contemplar este rostro. Por eso esta convocatoria. Dios ante la gravedad del pecado original quiso responder con infinita misericordia. Con este año Extraordinario, lo recordamos.
El 8 de diciembre de 2015 coincide con la conclusión del Concilio Vaticano Segundo que representa un nuevo periodo para la Iglesia católica. De ahí la fecha.
El año jubilar concluirá el 20 de Noviembre de 2016.
Dios es paciente y misericordioso.
Eterna es su misericordia.

Estos son los puntos iniciales y sobre los que giran los demás. Hay 26 puntos en total en esta Bula o carta a los fieles del santo padre. En ellos se detallan los puntos apostólicos, litúrgicos y de calendario de lo que va a ser este Jubileo de la Misericordia 2015-2016 y que definirán, en gran medida, lo que será el resto de su Pontificado, tan diferente de todos los que hemos conocido hasta ahora. La misericordia, la indulgencia, la caridad, ser capaz de poner la otra mejilla, vivir en presencia de Dios y acorde a sus mandamientos… son las premisas que se repiten en todos ellos y en el pensamiento de este Papa.

Todo lo contrario que los tiempos actuales en los que vivimos inmersos en el deseo de riqueza, en la corrupción política, en la falta de fe y dirección en la vida, en el egoísmo… Por eso, quizá, era necesario que llegara el Papa de la Misericordia y recordara los principios cristianos más sencillos.

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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