"El medio es importante pero el mensaje es la esencia"

Monseñor Omella: «Nuestra comunicación debe ser auténtica, veraz, sencilla, fácil de entender y portadora de la Buena Noticia»

"Que vuestros labios expresen la verdad y vuestros corazones se hagan palabra"

Monseñor Omella: "Nuestra comunicación debe ser auténtica, veraz, sencilla, fácil de entender y portadora de la Buena Noticia"
Juan José Omella, arzobispo de Barcelona

La Iglesia es un actor social que interactúa para poder compartir lo esencial del mensaje de Cristo

(Juan José Omella, arzobispo de Barcelona).- Se celebra este domingo la festividad de San Francisco de Sales, patrono de periodistas y comunicadores. Su fina intuición le hizo ser un avanzado a su tiempo, poniendo en marcha las redes sociales del siglo XVII. Su predicación de masas se vio imposibilitada por los efectos de la Reforma y el rechazo de las comunidades protestantes.

Su estrategia para dar a conocer su mensaje consistió en imprimir pequeños panfletos y distribuirlos por debajo de la puerta de todos los hogares. Sus pensamientos llegaron a un gran colectivo de personas impactando de manera individual en un circuito establecido puerta a puerta. Esta auténtica revolución se produjo gracias al uso de aquel nuevo artilugio que era la imprenta, aparecida muy pocos años antes. Sin la tecnología no lo hubiera logrado.

Los tiempos han cambiado y nuevos modos de comunicación han emergido, y por ello hoy debemos plantearnos, como lo hizo san Francisco de Sales, caminos nuevos para hacer llegar eficazmente el evangelio por medios que sean fáciles de utilizar y que consigan una amplia difusión.

El medio es importante pero el mensaje es la esencia. Comunicar el misterio de Cristo requiere dos habilidades comunicativas: expresarse desde la autenticidad de cada uno y disponer de un espacio adecuado para hacer resonar la Buena Nueva. ¿Cómo anunciar la Palabra y hacerlo con todo su significado? ¿Cómo encarnar en el lenguaje y en la narración el mensaje del Evangelio para que cause una transformación en cada uno de los receptores? ¿Cómo conseguir que éste llegue a quién lo necesita y a quién busca una palabra de ayuda o de consuelo?

A veces se puede escribir un gran tratado, a veces basta una comunicación directa con los comunicadores o periodistas para poder compartir en unos minutos de interacción lo esencial del mensaje en un artículo, un contenido en la web, un tuit, un espacio radiofónico, un vídeo en You Tube… Creo que al celebrar la fiesta del patrono, debemos realzar la oportunidad que nos ofrecen los medios de comunicación de convivir e intercambiar puntos de vista donde la Iglesia es un actor social que interactúa para poder compartir lo esencial del mensaje de Cristo.

Nos lo decía el papa Francisco en su mensaje para la XLIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: «El desafío que hoy se nos propone es, por tanto, volver a aprender a narrar, no simplemente a producir y consumir información. Esta es la dirección hacia la que nos empujan los potentes y valiosos medios de comunicación contemporáneos.»

Nuestra comunicación debe ser auténtica, veraz, sencilla, fácil de entender y portadora de la Buena Noticia. Así lo entendemos y así esperamos llegar a ver cumplida una divisa importante para los comunicadores: que vuestros labios expresen la verdad y vuestros corazones se hagan palabra. Nace entonces desde el corazón el significado profundo y vital de la comunicación que nos une, de la información que nos ayuda, de la fe que se enciende en una palabra oportuna y plena.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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