Concurso RD-Planeta sobre el libro del Papa

Hacer visible la misericordia

"Se debe extender desde los pies de la Cruz, nuestro pensar y sentir"

Hacer visible la misericordia
Moverse entre misericordias

La misericordia conduce a la dulzura de Dios

(Edil Daniel Vin Guerra).- La vida inicia entre alegrías y llantos, más alegrías y llantos por una vida nueva partícipe del don divino, recordándonos el nacimiento de un amor verdadero, diáfano, misericordioso, como el de Jesucristo. Las palabras «es el rostro de la misericordia» son el inicio de la bula del Papa Francisco, un aperitivo sobre la misericordia de Dios reflejada en su Hijo. Continúa con la frase que acorto «Nacido de la Virgen María» mujer que con sus gestos, humildad y toda su fuerza nos permite conocer a Jesús, a través de la misericordia.

Es imperativo cultivar en nuestra persona el misterio de la misericordia, una fuente de vida inagotable e inmutable. Se debe extender desde los pies de la Cruz, nuestro pensar y sentir para estar preparados como María que vivió en alegría y amor la presencia de Jesús desde su niñez.

Alguna vez oí que el tiempo pretendía escapar de este mundo porque quería disfrutar de las almas, hasta que presenció que así mismo ellas se consumían entre palabras. Es difícil, dirán por ahí, vivir en misericordia, no se puede vivir en ella o mantener un equilibrio si se olvida que esta actitud es el poder más grande y humano existente. La misericordia de Dios es alegría, una alegría que se debe irradiar desde Él hasta nuestro corazón, desde un «YO» a un «TU» desde un «EL» a un «ELLA» desde un «NOSOTROS» a un «USTEDES», actualizándose en una transmisión por las increíbles líneas de redes sociales que ahora son una ayuda a la comunicación inmediata, dejando de lado el miedo a lo diferente, al qué dirán. Debemos aumentar nuestra armonía para amar más llenos de misericordia ante nuestras fragilidades, tentaciones, transformándola en la más fuerte vía que conduce a la dulzura de Dios y nuestro prójimo.

Jesús nos enseñó que la Fe es el gran Don de la misericordia de Dios. En el contexto socio cultural y superficial que se vive, se nos permite atender a este llamado para cambiar la vida que llevamos. «Dejarse tocar el corazón, escuchar el llanto de todas las personas inocentes», dice el Papa Francisco. No cesar la disponibilidad, siempre mantener energía en nuestro corazón, una invitación real y no una mera ilusión, especialmente en este año que se mueve entre misericordias que no se encuentran lejanas sino, siempre cerca para tomarlas, vivirlas y disfrutarlas porque no contienen desigualdad, discriminación sino, una iniciativa a llevar el rostro de Jesucristo las veinticuatro horas del día. Las páginas de nuestra vida no se pueden quedar en blanco, esperando que se llenen de polilla, ante las situaciones de sufrimiento y heridas de unos a otros, pretendiendo ser más que Dios y elevando la sola persona años luz del amor verdadero, impidiendo descubrir la alegría de la misericordia.

Es necesario «abrir los ojos para mirar la miseria y heridas que se provocan en el mundo», indica el Sumo Pontífice en la bula de la misericordia, no es solo saber de su existencia, creer que soy capaz de vivirla sino, tener la capacidad de convertir el orgullo y egoísmo en un corazón palpitante, compasivo, que no se irrita si se mantiene cercano al evangelio. La misión, hacer visible el amor. Nuestra vida y ojos deben tener un equilibrio en Jesús como centro de existencia. Estas aproximadas quinientas cuarenta y ocho palabras son solamente 0.01 invitación al estribillo «Eterna es su misericordia» que revela a Dios y Jesús como paciencia y misericordia, promoviendo y recordándonos al amor de Dios, para que le experimentemos en ese encuentro entre dos, tres, diez, mil millones de personas compartiendo misericordia.

Dos mil años de historia deben provocar la capacidad de aportar un estribillo más a la FE que movió a Jesús a llevar la buena noticia del Padre.

Para obtener información sobre el libro del Papa, pinche aquí.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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