Josep Miquel Bausset

San Daniel y Montserrat

"Milenario de presencia orante en Girona y patrología siríaca"

San Daniel y Montserrat
Josep Miquel Bausset

Manel Nin es profesor de Liturgias Orientales y consultor de la Congregación para las Iglesias Orientales

(Josep Miquel Bausset).- Con solo un día de diferencia, ha habido la coincidencia de dos noticias que hacen referencia a dos monasterios benedictinos catalanes: Sant Daniel de Girona y Montserrat.

Fue el lunes pasado día 1, cuando se presentó en Girona el documental: «Feliç Mil Mil·lenari» (Feliz Mil Milenario) dirigido por Pere Solé y David Gimbernat, que explica la historia milenaria de esta comunidad de monjas benedictinas del Valle de Sant Daniel. Y un día más tarde, el 2, se conoció el nombramiento del P. Manel Nin, monje de Montserrat, como exarca de los católicos griegos de rito bizantino.

Las monjas de Sant Daniel iniciaron los actos del Milenario el 15 de junio de 2013, un acontecimiento que se prolongará hasta el 2018, cuando conmemoraremos los primeros mil años del acta de dotación del monasterio. Son mil años de presencia orante de estas monjas benedictinas, que hacen de Sant Daniel un faro de espiritualidad, y donde, juntamente con la belleza de su patrimonio cultural, podemos encontrar los valores, siempre perennes y actuales, de la vida monástica contemplativa.

Por lo que respecta a Montserrat, uno de los monjes de nuestro monasterio ha sido nombrado por el papa Francisco, exarca de los católicos griegos de rito bizantino. Profesor y experto en patrología siríaca, el P. Manel Nin es profesor de Liturgias Orientales, Consultor de la Congregación para las Iglesias Orientales y hasta ahora, Rector del Colegio Griego de Roma.

La vida monástica, tan desconocida por nuestros contemporáneos (y tan enraizada en Catalunya en tiempos pasados) quiere hacer presente en medio de nuestro mundo, el amor de Dios. Un amor que no es algo que haya de guardar uno para sí mismo, sino para compartir-lo con los demás. Un amor que ayuda a los monjes y a las monjas a conocerse más, y por eso mismo, también ayuda a conocer (y a aceptar) a los otros tal como son. No como nos gustaría que fuesen. Porque no hay una vida monástica ideal, sino una real. De aquí que la vida monástica es un camino que lleva a unificar interiormente cada persona, no huyendo de la realidad, sino aceptándola y asumiéndola, sin idealizarla en el sentido de soñar una realidad irreal.

Cada monasterio se convierte así en una escuela, un obrador, una familia donde caminamos para convertirnos en testimonios de otra manera de vivir, y donde el amor, y no el dinero, el poder o la fama, son la base de la vida comunitaria, y por lo tanto, el fundamento de las relaciones fraternas. Por eso en los monasterios se valora más el hecho de «ser», que el de «hacer», ya que descubrimos que el valor de cada persona está, no tanto en lo que hace, sino en lo que es.

Cuando el Concilio Vaticano II, en el decreto «Perfectae caritatis», habla de la «venerable institución de la vida monástica» (nº 9) nos exhorta a renovar «las antiguas tradiciones» para adaptarlas «a las necesidades actuales», y así hacer que los monasterios «sean como semillas de edificación del pueblo cristiano». Es eso lo que pretendemos que sean las comunidades monásticas: experiencia de fraternidad y de encuentro con Dios, con los hermanos y con uno mismo, a la luz de la Palabra de Dios.

Es importante que los monjes y las monjas, como ha dicho el P. Josep Mª Soler, Abad de Montserrat, nos «abramos a la Palabra del Evangelio, para que transforme cada día más nuestras vidas, a través de la oración, el acompañamiento espiritual y el servicio abnegado y generoso a los hermanos». Aquí está el «secreto» de la vida monástica, que no es sino un camino de fraternidad y de comunión, de oración y de servicio atento y diligente a los hermanos de comunidad y a todos los que vienen a los monasterios.

La presentación del documental sobre Sant Daniel y el nombramiento del P. Manel Nin como exarca de Atenas, hacen que en este Año Santo de la Misericordia, los monasterios puedan ser conocidos (un poco más) como hogares de comunión y de fraternidad y como escuelas de servicio, de esperanza y de paz.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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