"¿Qué es la cosa pública, sino cosa del Pueblo?"

Varones y mujeres

Varones y mujeres
Hombre, historia y derecho

(Francisco Gómez García Fidalgo).- Pensamientos casi de hoy: al tocar tan importante tema de varones y mujeres de Estado, espero que no cunda el pánico, ni entre quienes aspiran al más responsable de los servicios o deberes del hombre, ni de quienes preparan las candidaturas y por supuesto de quienes asumen la responsabilidad de elegir, pero ojalá que todos asumamos la responsabilidad que tenemos en la buena marcha de nuestro Pueblo en esta encrucijada actual.

Si en medio del desierto, deseamos obtener agua, profundizamos en la arena que tenemos delante; si lo que pretendemos es encontrar conocimientos sobre un tema ya explorado, lo que hacemos es rastrear la historia de los Pueblos y en este tema del Gobierno del Pueblo, nos encontramos con mentes privilegiadas de ciencia y experiencia, capaces de evitarnos el choque de trenes y por el contrario resolvernos los problemas que nos hemos creado.

Carlos García Gual, filólogo y escritor, Palma de Mallorca 1943, en su prólogo a la obra de Platón A., siglos V-IV a. C, La República o el Estado, editado por edaf, S.A., afirma de la misma que: «La construcción de una sociedad justa está ligada al tema de la educación del ciudadano para la justicia, que armoniza el cuerpo social, donde cada uno ocupa el puesto que le corresponda según sus aptitudes naturales y realiza la función que le corresponde según su capacidad espiritual». No en vano Platón en el libro IV de referencia, afirma, referido a la justicia que: La virtud es la salud, la belleza, la buena disposición del alma; por el contrario el vicio es la enfermedad, la deformación y la flaqueza. Afirmación que comparte su interlocutor Glaucón.

Por su parte Marco T. Cicerón, Italia, siglo I a.C., jurista, filósofo, político y procónsul en Cilicia, del Asia Menor, afirma en su Tratado de la República, Edit. Porrúa, nº 234, en un diálogo con Lelio y Escipión: ¿Qué es la cosa pública, sino cosa del Pueblo? Es cosa común lde la Ciudad, pero ¿qué es ésta sino multitud de hombres reunidos en un mismo cuerpo y viviendo de vida común? Por esa razón se lee en los políticos romanos: Una multitud de hombres errantes y dispersos, se une por la concordia y viene a ser ciudad, San Agustín, Ep 138. En su obra Tratado de las leyes, Cicerón, en el Libro Primero, en diálogo abierto entre Quinto, Marco y Ático, afirma: El derecho no lo establece la opinión, sino la naturaleza. Cualquier definición del hombre, es aplicable a todos los hombres, lo que prueba que la especie es semejante. Sólo la razón nos hace superiores a los demás animales, por ello aprendemos a pensar, argumentar, refutar, discurrir, demostrar y deducir, facultad dispuesta en todos los hombres para aprender.

Baltasar Gracián y Morales, por aproximarnos a la actualidad, Pensador, profesor, escritor y Jesuita del siglo XVII, en su bellísima obra El Arte de la prudencia, Edición de J.I. Díez Fernández, en su aforismo 42 dice lo siguiente para elegir los mejores hombres de gobierno:

La natural capacidad de mando, es una secreta fuente de superioridad. No debe proceder de un enfadoso artificio, sino de una naturaleza imperiosa. Todos se le rinden sin saber el cómo, al reconocer el vigoroso secreto de la autoridad connatural. Estos hombres toman el corazón y la mente de los demás como prueba de respeto. Si tienen otras buenas cualidades, han nacido para ser los primeros móviles políticos, pues consiguen más con un amago que otros con una prodigalidad.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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