Dura respuesta de los ortodoxos rusos a los acuerdos del Concilio de Creta

Moscú contesta a Constantinopla: «La Iglesia no es una democracia»

El representante de Kirill recuerda que los Concilios requieren la unanimidad y no una mera mayoría

Moscú contesta a Constantinopla: "La Iglesia no es una democracia"
Jerarcas de la Iglesia ortodoxa rusa Diócesis de Sourozh

(Cameron Doody).- Después del Concilio de Creta en el que 10 de las 14 Iglesias ortodoxas se unieron para discutir los asuntos más apremiantes para esta comunidad en el contexto del mundo de hoy -y tras la publicación de una encíclica y una declaración conjunta cuyas conclusiones serán de implementación obligatoria para todos los miembros de la comunión- la Iglesia ortodoxa rusa ha recordado a la de Constantinopla que las mayorías democráticas como las que triunfaron en el sínodo no significan nada en la vida de la Iglesia.

Esta nueva controversia que aflige a la Iglesia ortodoxa empezó el viernes pasado, cuando el portavoz del Concilio, el arzobispo Job de Telmessos, reiteró que la decisiones que adoptara el sínodo son «representativas y vinculantes» para todas las iglesias ortodoxas. Contestando a una pregunta de un periodista ruso a este respecto, el arzobispo Job le dijo: «Viene usted de una democracia. Todos pueden votar. Ahora algunos escogen no votar. ¿Esto significa que no vive en una democracia?«.

Pero ahora el arcipreste Nikolay Balashov -vicepresidente del Departamento de Relaciones Externas del patriarcado de Moscú- ha rechazado estos comentarios de Job, diciendo a la agencia de noticias Interfax-Religion que «si un representante de un Concilio de la Iglesia lo compara a un proceso democrático esto no es ni oportuno ni relevante».

«No ha habido democracia en la Iglesia incluso en los primeros siglos, y no la habrá», dijo Balashov, explicando que mientras en la democracia el poder lo ejerce la ciudadanía, en la Iglesia el poder «pertenece a Dios». «Si se evalúan las reglas de la Iglesia por su correspondencia a las normas democráticas, habrá una gran decepción».

«Cualquier demócrata puede preguntar al arzobispo Job acerca del mandato por el que se le ha votado y por cuándo su mandato expira», dijo el arcipreste Balashov. «Desde el punto de vista democrático cualquier poder indefinido es malo. Y no ordenamos las mujeres como obispos, y esto no es democrático para nada».

Este representante del patriarcado de Moscú también recordó a la agencia de noticias rusa que mientras que en la democracia solo hacen falta algunos puntos de ventaja en el voto para que una resolución se adopte -como en el voto por el Brexit, el ejemplo que Balashov ha querido emplear- en la Iglesia la toma de decisiones procede de otra forma totalmente distinta. El modelo a seguir, opinó el arcipreste, es el del primer Concilio de Jerusalén narrado en el libro neotestamentario de los Hechos: «… hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros…» (15.28). Y para que los obispos puedan obrar de esta forma, dijo Balashov, se requiere «unanimidad» y un «acuerdo común».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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