Crónicas desde la JMJ (VIII)

Los tiempos de Dios

Hazlo, por favor, reza por Siria

Los tiempos de Dios
Jóvenes tomándose de la mano en Cracovia RD

Rezando los unos por los otros nos mantenemos todos unidos, y el dolor del otro es nuestro dolor, y sus alegrías también

(Javier Garrido).- Hola de nuevo a todos un día más. Hoy os estoy escribiendo desde mi esterilla en el suelo del Campus Misericordiae, mientras un grupo de venezolanos canta sin parar, y la inmensa mayoría anda de arriba a abajo hablando con unos y con otros. Esto es bestial, así de claro.

Es alucinante la experiencia que se vive esta noche, y es por ello que un rato quería dedicarlo a vosotros, porque me ayuda y porque no quiero faltar a mi cita diaria y haceros participes así de todo este gran lio.

Hoy quiero ser claro, y no irme por las ramas ni nada. Hoy quiero compartir con vosotros algo a lo que llevo dándole vueltas todas estas jornadas, y no es más que entender la enorme misericordia de Dios. Odio dar lecciones y decir a alguien cómo tiene que sentirse o cómo tiene que actuar ante alguna situación y de verdad que no pretendo hacerlo.

Lejos de esto os digo: soy afortunado, y soy un privilegiado. Y tengo mil y un motivos para darle mil y una gracias a Dios cada día, y he aquí una magnífica obra de misericordia que durante este JMJ he aprendiendo y profundizado mucho en ella: el agradecer. Cuando te sientes amado de la forma que Dios lo hace con cada uno de nosotros, no puede nacer de nuestro corazón ningún otro sentimiento que no sea el agradecimiento.

Muchos os preguntaréis que por qué suelto yo ahora este rollo de repente. Pues es bastante sencillo: he recibido la mayor bofetada de toda la JMJ. Si habéis seguido la vigilia por televisión habréis podido escuchar el testimonio de una chica siria al principio de ella.

Hablaba en inglés, así que en ese momento he decidido quitarme los cascos y escucharla directamente a ella, quería escuchar su testimonio directamente de su voz. Daba la casualidad encima de que pertenecía al oratorio salesiano de Aleppo del que ya os he hablado.

Cuando escuchas a una persona hablando de la manera que lo ha hecho esta chica, sabiendo lo que ella vive día a día, que nos lo estaba contando de su propia voz, me ha roto el corazón.

Ha admitido que a veces no puede encontrar a Dios;  que sale a la calle con miedo porque amigos suyos ya han muerto; que le han destrozado el futuro. Y a la vez que decía esto, ¡Era capaz de dar gracias a Dios porque el oratorio seguía abierto!
En Sevilla donde vivo abrimos el oratorio todos los viernes, y a veces voy hasta desganado. No puedo permitírmelo, no podemos permitírnoslo.

Las circunstancias de cada uno de los que hoy estáis leyendo estas líneas serán miles y diversas, peo creedme que después de escuchar este testimonio, ninguna de ellas estará exenta de poder darle gracias a Dios por miles de cosas. Ayer os pedía un Ave María y de verdad te lo agradezco porque la experiencia que estamos teniendo esta siendo alucinante. Hoy quiero pedirte que por favor le des gracias a Dios por todo lo que te regala día a día. Créeme que podemos, y nunca pararíamos. Esta chica de Siria lo ha hecho, y su vida está destrozada.

Cuando lo hagas, acaba por favor rezando por la paz en Siria. Rezando los unos por los otros nos mantenemos todos unidos, y el dolor del otro es nuestro dolor, y sus alegrías también. Rezando los unos por los otros estamos siendo misericordiosos, mucho. Es precioso.

No vamos a poder entender el por qué de este nuevo atentado contra la humanidad que está viviendo Siria. Pero la chica de siria no quiere dinero, ni más ayuda gubernamental, ni más militares en su país. Solo quiere que recemos por ellos. Dios nos escuchará, y con fe todo se solucionará. Los tiempos de Dios son diferentes a los nuestros. Hazlo, por favor, reza por Siria.

Francisco Javier Garrido Hernández, peregrino de Cracovia 2016. @MJS_es

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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