Josep Miquel Bausset

El convento de las Capuchinas de Alacant

Maica Cortés Sempere, una tesis sobre las monjas capuchinas de Alacant de sobresaliente

El convento de las Capuchinas de Alacant
Josep Miquel Bausset

Maica Cortés presenta la clausura de las monjas como "relativa", ya que "no supuso el alejamiento del mundo" de estas mujeres

(Josep Miquel Bausset).- Hoy 11 de agosto la Iglesia celebra la fiesta de Santa Clara de Asís, madre espiritual de las monjas clarisas y de las capuchinas, presentes éstas últimas en Alacant desde el siglo XVII.

Fue precisamente sobre el convento de las capuchinas de Alacant, que el pasado 17 de junio, Maica Cortés Sempere, nacida en la villa valenciana de Banyeres de Mariola, defendió su tesis doctoral en la Facultad de Filosofía y Letras de Alacant, un trabajo que el tribunal calificó de sobresaliente.

Como nos recuerda Maica Cortés en su tesis, fue en Nápoles, a mediados del siglo XVI, cuando María Lorenza Longo, viuda de un alto funcionario de los reyes católicos, fundó las Capuchinas, que llegaron a España a finales de aquel mismo siglo, para fundar los conventos de Granada y de Barcelona, y que se instalaron en Murcia el 1645.

Alacant, como dice Maica Cortés, «impregnado de la religiosidad barroca de la época, que acogía ya siete conventos masculinos y dos femeninos», recibió aquellas seis monjas capuchinas que venían de Murcia y que llegaron a Alacant el 27 de febrero de 1672.

En este nuevo convento en Alacant, tuvo un papel fundamental la Madre Úrsula Micaela Morata (1628-1703), una religiosa con experiencias sobrenaturales y que fue «protagonista indiscutible» en esta nueva fundación. La Madre Úrsula fue una mujer «de una gran inteligencia espiritual que se desplegaba con la alegría, el entusiasmo, el coraje, la determinación y la capacidad de trascender el dolor», actitudes que le ayudaron a superar las dificultades que hubo de afrontar a lo largo de su vida. El convento fue una realidad gracias a una cédula real que otorgó la reina Mariana de Hausburgo. No hace falta decir que esta fundación recibió también la ayuda económica y social de numerosas personas, comenzando por el terreno para construir el convento, que fue una donación de Fernando Martínez de Fresneda.

Maica Cortés ha estudiado la correspondencia de la Madre Úrsula, y gracias a las 23 cartas conservadas, podemos saber que esta capuchina «una persona afectiva, cercana, pendiente de las necesidades del impulsor de la nueva fundación, el canónigo de la catedral de Orihuela, José Sala».

En esta tesis sobre el convento de las capuchinas de Alacant, Maica Cortés presenta la clausura de las monjas como «relativa», ya que «no supuso el alejamiento del mundo» de estas mujeres. De hecho, como afirma Maica Cortés, el convento «no estaba aislado ni desconectado de la sociedad», sino que estaba «relacionado con destacados miembros de la élite cultural y artística del Alacant barroco». Por eso «la clausura no impidió que las monjas tuviesen conexión con los acontecimientos políticos y las corrientes espirituales de la época» con un equilibrio «entre el recogimiento místico-espiritual interno de la clausura, con la actividad de marcado signo público externo».

El estudio de Maica Cortés ha identificado a la mayoría de las capuchinas de este convento, con un «marcado carácter multicultural, característico de las ciudades abiertas al mar», como Alacant. Por eso el convento acogió, además de a las monjas de la provincia de Alacant, otras religiosas provinentes de «Zaragoza, Cádiz, Murcia, Albacete, Girona, Navarra, València e incluso de Flandes».

El convento de las capuchinas de Alacant, como nos recuerda la tesis de Maica Cortés, sufrió las consecuencias de las guerras entre Francia y España durante el siglo XVII, y también las ocasionadas por la guerra de Sucesión, en el siglo XVIII, donde los ingleses profanaron el cuerpo incorrupto de la Madre Morata.

Las dificultades para las capuchinas continuaron el siglo XIX, cuando se derribaron las murallas y el valle donde había el convento, y se construyó la actual Rambla de Méndez Núñez. También en el siglo XX, y debido a las reformas urbanas de Alacant, el convento de las capuchinas se vio afectado, comenzando por las revueltas de 1931, cuando este cenobio fue quemado, juntamente con otros 18 conventos más de la ciudad. El consistorio expropió el convento y finalmente el 9 de enero de 1934 el edificio fue derribado. Fue después de la guerra civil cuando las monjas se pudieron reunir en un piso de la calle Jorge Juan, hasta que el ayuntamiento de Alacant les ofreció un terreno municipal donde se construyó el nuevo convento.

Curiosamente, en el lugar del primitivo convento se construyó la sucursal del Banco de España, en un claro contraste, «ya que el espacio de pobreza franciscana, la representación más clara de la opción por la vida sin posesiones, aparecía ahora ocupado por el máximo símbolo de riqueza».

Como dice esta excelente obra de Maica Cortés, «la Madre Morata continua representando para las capuchinas actuales y para una buena parte de la sociedad de la época de las tecnologías, un modelo de santidad o de espiritualidad que vivió el Alacant de la Modernidad».

No hace falta decir que esta tesis de Maica Cortés, tan interesante, nos acerca al mundo de aquellas monjas capuchinas de Alacant del siglo XVII, y a la figura preeminente de la Madre Úrsula Micaela Morata.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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