"Debemos cambiar este cristianismo fariseo"

Neoliberalismo, neo-burguesía y persona humana

"La Justicia es el primer grado del amor"

Neoliberalismo, neo-burguesía y persona humana
Dinero

El neoliberal o neoburgués tiene una total indiferencia ante el destino final de la persona humana

(Rosendo A. Yunes, catedrático).- La pregunta decisiva sobre el neoliberalismo burgués actual es: satisface la verdadera dignidad de la persona humana? La gente dentro del neoliberalismo se cree y siente libre y esta salva de los totalitarismos en América Latina de Chaves, Castro, etc. Pero que significa quedar salvo? Esto es una debilidad o una complicidad.

El hombre neoliberal es el sujeto racional, individualista y autónomo. Es lo que podemos denominar un neo burgués. La burguesía no apareció por la evolución delos mercados sino que «surgió porque se impuso una concepción radicalmente nueva del mundo y del individuo, de los justo y lo injusto, de lo dichoso y desdichoso. Solo un desdichado se pensaba, antes de la modernidad, podía anhelar la ganancia por la ganancia» (Alain de Bernoist «El Burgués: paradigma del hombre moderno» www.manifiesto.org).

El liberalismo origen del neo liberalismo coloca el mundo espiritual de la razón en un nivel superior al mundo real. Así se libera de todo condicionamiento social, su individualismo lo separa de todo, del mundo, y especialmente de lo político. Su concepción es que el yo se basta a si mismo. Por eso prefiere el status quo, nada de cambios, ¡en un mundo en evolución!

Este es igualmente un espíritu de posesión. El espíritu individual de posesión es esencialmente conservador, pero siempre existe una amenaza a su posesión por la existencia del ‘otro’, el no-yo. De esta forma lo que no está a su servicio es un obstáculo, un algo que lo limita.

Para garantizar su libertad el sujeto neoliberal debe instituir un orden jerárquico institucional. Debe liberarse del temor a la tiranía de todo poder que no lo satisface y así en nombre de la libertad acaba en un Estado que le evite tal tiranía. Pero por su ‘comodidad’ y ‘seguridad’ el espíritu liberal o burgués desea una igualación a ese ideal y se torna, según el pensamiento de Levinas, esencialmente imperialista.

El nacional socialismo y el sovietismo no aparecen de la nada, como ingenuamente se cree, o por la maldad de Hitler y Stalin, son una clara reacción a este espíritu de mal social del burguesismo que valoriza la persona no por sus ‘cualidades intrínsecas’ sino por su situación y por su medio circundante como bien observó Berdiaev.

Igualmente, el actual bárbaro terrorismo no nace de la nada, nace de los graves e inhumanos errores de las potencias hegemónicas.

El espíritu burgués y liberal que era frugal, trabajador, honesto, confiable y ahorrativo, en su inicio, se transforma en el siglo XIX en vanidoso, satisfecho y lleno de rituales. Actualmente, por un camino lógico de evolución desea ser cómodo, seguro, hedonista, como Peguy decía «totalmente consagrado al placer».

Las antiguas virtudes fueron hábilmente transferidas a la sociedad global. La sociedad debe ahora administrar de forma racional, prudente y honesta la economía. No hace falta que le persona sea de confianza ya que la empresa lo es por él.

El neoliberal o neoburgués tiene una total indiferencia ante el destino final de la persona humana. Ella fue eliminada de la economía. La dignidad de la persona fue cambiada por su ‘utilidad’, las universidades forman ‘recursos humanos’ no ciudadanos responsables.

Pero como escribe Karl Polanyi la historia económica demuestra que los mercados nacionales no surgieron en absoluto porque la esfera económica se emancipara del control gubernamental. Por el contrario el mercado fue una consecuencia de una intervención a menudo vienta del Estado que impuso a la sociedad la organización mercantil. El nacionalismo estuvo ligado al desarrollo en Alemania, Japón, USA, etc. y en menor medida en Argentina y Brasil.

Frente a este cambio cultural, según Berdiaev («El Sentido de la Creación» 1978, Carlos Lohlé, Bs.AS.)la Iglesia alabó las virtudes negativas: humildad abnegación, continencia, se debía soportar las consecuencias del mal social y eso es convertido en grandeza moral. Nada de virtudes positivas: coraje, nobleza, honor. Textualmente Berdiaev escribe «La moral tradicional del mundo cristiano es burguesa en la acepción más profunda de la palabra».

Y que era la burguesía para Berdiaev «El burgués en el sentido metafísico de la palabra, es un hombre que sólo cree en el mundo de las cosas visibles y palpables, que sólo aspira a ocupar en el mundo una situación segura y estable… Lo único que toma en serio es la fuerza económica….el burgués vive en lo finito, teme las prolongaciones hacia lo infinito» Recordemos que el camino hacia el infinito, según los teólogos del medioevo, era el camino hacia Dios.

Frente al moralismo de los católicos neo-burgueses Berdiaev escribe «Y la obediencia a una moral muerta, que asume la máscara de la vida y de la acción, no ha sido más que una hipocresía. El cristianismo en cuanto revelación del bien, de la libertad y del amor, no es una moral conformista y no contiene en sí ninguna vida utilitaria y ningún constreñimiento».

Pregunto; no es este el cristianismo de los cardenales opositores a Francisco que describe Jaime Escobar en RD 03/08/2016? No gustan del coraje de Francisco, no gustan de Lutero que luchó duramente contra el capitalismo salvaje, no gustan que diga que este es un sistema que excluye y que mata, no gustan de una Iglesia pobre para los pobres, y eso también podemos aplicar a los conocidos movimientos conservadores de la Iglesia (según mi interpretación los nuevos fariseos).

No es esto lo que explica el triunfo de Macri, un reconocido Burgués, de buena vida, que se «olvidó» de declarar 18 millones de US$ en un paraíso fiscal, que ya, en pocos meses transfirió millones de US$ de las clases populares a las grandes multinacionales, que endeudo el país en aproximadamente 50 billones de US$, puso administradores de multinacionales como ministros que aplicaron aumentos de 300 a 400% en las tarifas de electricidad, gas etc. De nuevo aparece el hambre y las ollas populares en la bella Buenos Aires. Ganó las elecciones apoyado por las universidades católicas y los movimientos conservadores de la Iglesia (los nuevos Fariseos), los sectores más burgueses de la argentina concentrados en Buenos Aires (capital) y las grandes provincias.

Acaso no es esta burguesía la expresada en la Cámara de Diputados de Brasil por los representantes de la teología de la prosperidad, propia del Calvinismo, no del Luteralismo, la que, desde el aparentemente más corrupto de sus legisladores y presidente de la Camara, llevaron a Temer y los neoliberales al gobierno de Brasil, no por problemas de honestidad, sino de los mercados y la presión de las grandes multinacionales ávidas de conseguir la posesión del petróleo y otros bienes del coloso de Latino América. En días consiguieron parte del petróleo del pre-sal.

Pero el problema principal es como el pensamiento neoliberal neo-burgués consiguió ser «universal»:

1-Los comportamientos sociales se homogenizan bajo influencia de la TV que actualmente entra en casi todos los hogares y es dominada en América Latina por grandes multinacionales, la publicidad que por trabajos psicológicos-científicos estimula los instintos más animalescos del ser humano; sexo, ganancia, poder, fama, comodidad, confort, placeres etc. y especialmente Hollywood con sus filmes mercantiles. Nada para estimular los más sublimes anhelos humanos de justicia, fraternidad, paz.

Para cambiar esto se debe instaurar leyes de libre expresión, no de libre empresa en la cual ganan los más poderosos (Clarin Argentina), Globo (Brasil), Mercurio y COPESA (Chile), Televisa, Grupo Salinas (México, etc.), que permitan tener expresión a los sectores más pobres de la población.

2-El aburguesamiento de los cristianos, en Latino América, especialmente de los católicos, podemos decir el ‘cristianismo burgués’ contra el cual lucharon los católicos Leon Bloy, Peguy y Bernanos y el ortodoxo Berdiaev. Bernanos, gran periodista Francés, refugiado en el maravilloso Brasil (1938-1947) por no aceptar el acuerdo franco-germánico que escribía con gran misericordia «El pobre prefiere un vaso de vino a un pan. Porque el estómago de miseria necesita más de ilusiones que de alimentos».

Debemos cambiar este cristianismo fariseo, el reconocido Cardenal Martini en su libro sobre los medios de comunicación La Orla del Manto (San Pablo, Bogotá 1995) decía que estos enemigos duros y engañosos no son los enemigos más fuertes «Los enemigos más fuertes y duros de vencer están dentro de nosotros. Y se llaman autocensura, conformismo, deseo d vivir tranquilo y de no tener problemas».

Muchos creen que dando limosnas lavan su consciencia pero como bien escribe Faustino Vilabrille en RD 06/08/2016: «La Justicia es el primer grado del amor» (Lc. 12,32-48) «Por tanto dar ‘limosnas’ en el sentido que lo entendemos hoy, sin luchar por la justicia, contra las injusticias y contra los injustos en cuanto tales y las estructuras sociales injustas es una falsificación del Reino de Dios».

Nuestro Papa Francisco compartió un problema del cristiano burgués con Scalfari: «Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisos adulados y malamente alentados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado» Y fue profético cuando dijo antes de iniciarse el conclave «Tengo la impresión de que Jesús estuvo encerrado en la Iglesia y golpea a la puerta porque quiere salir».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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