"Sal de tu tierra", lema de la Jornada del Domund, que se celebra el próximo domingo

José María Cantal: «Trabajamos para construir puentes y no barreras. Para que haya más fraternidad en el mundo»

De los 13.000 misioneros españoles, la mitad son religiosas, y siete de cada diez se encuentran en América

José María Cantal: "Trabajamos para construir puentes y no barreras. Para que haya más fraternidad en el mundo"
Juan Carlos, Vivi, Anastasio Gil y José María, junto al cartel del Domund

El continente con más misioneros españoles es América, que cuenta con un 69,73%, seguido de África con un 12,43%, Europa con un 11,42%, Asia con un 6,06% y Oceanía un 0,36%. El 54,32% de misioneros son mujeres, y el 45,68% son hombres

(Jesús Bastante).- «Sal de tu tierra». Este llamamiento, puro Evangelio, es el que nos propone el Domund de este año. 13.000 misioneros españoles, que entregan su esfuerzo, y en muchos casos sus vidas, por hacer de este mundo un lugar más habitable, más justo, más cercano al Evangelio de Jesús.

El recuerdo de Isa Solá, recientemente asesinada en Haití, sobrevoló toda la rueda de prensa, y fue recordada por el director nacional de OMP, Anastasio Gil, quien subrayó su «muerte martirial», destacando que «muchos de nuestros hermanos sufren, no sólo las carencias de lo esencial, sino hasta que les arranquen la vida. Y ahí están los misioneros». Saliendo de su tierra, y aportando sal, y vida, allí donde van. No sólo en Haití, sino también en Indonesia, Oriente Próximo, India, Venezuela…

El lema de este año, apuntó Anastasio Gil, cumple una triple finalidad: «en primer lugar, fortalecer el compromiso misionero en el pueblo de Dios; en segundo lugar, promover las vocaciones misioneras; y finalmente, suscitar entre los fieles un sentido de colaboración con lo territorios de misión».

«Dios te hizo a ti, sal de tu tierra», destacó Gil, quien, como el Papa Francisco, destacó que «los misioneros estamos en salida». «La misión hace a la Iglesia y la mantiene fiel, para salir del encuentro al otro, sin miedo y sin complejos en cualquiera de las encrucijadas de la vida, venciendo la tentación del individualismo y de la cultura de la indiferencia».

En este Año de la Misericordia, «debemos salir de nosotros para ir al encuentro del otro, porque esta labor misionera es una grande y fantástica obra de misericordia espiritual y corporal».

De los 13.000 misioneros, la mitad son religiosas, y siete de cada diez se encuentran en América. Alrededor de una docena de misioneros son obispos. Los misioneros españoles están en más de 140 países. La presencia de misioneros no se circunscribe exclusivamente a los Territorios de Misión, porque la misión de la Iglesia es universal.

El continente con más misioneros españoles es América, que cuenta con un 69,73%, seguido de África con un 12,43%, Europa con un 11,42%, Asia con un 6,06% y Oceanía un 0,36%. El 54,32% de misioneros son mujeres, y el 45,68% son hombres.

Hay cerca de 2.000 regresados en Europa, muchos de ellos mayores, que son nuestra «reserva espiritual». Y otros, en servicio, «a regañadientes» por sus congregaciones, explicó Anastasio Gil.

En la rueda de prensa, intervino José María Cantal, granadino, misionero de los padres blancos, que lleva muchos años en Argel. «Salir significa que tengo que ir, en nombre de la fe, hacia otra cultura, otra raza, otra religión» subrayó.

«Tengo que salir en nombre de Jesús, y allí me encuentro personas diferentes, que son de cultura musulmana». En un momento en que tanto se habla de lucha de civilizaciones, «yo voy a promocionar los valores del evangelio, y no la confrontación o la pelea».

«Trabajamos para construir puentes y no barreras. Para que haya más fraternidad en el mundo», explica José María, pues «estos valores son patrimonio de la Humanidad, para que el mundo sea mejor»

«Sal de tu tierra». Porque además de salir, la «sal» también sirve para dar gusto. «Y es que, cuando vuelvo, somos la concretización de una solidaridad que tiene sus raíces en el Evangelio. Tenemos que cumplir una misión aquí, y allí, porque un puente solo tiene sentido si está entre dos orillas».

«Somos felices, lo nuestro no tiene ningún mérito», incidió el misionero, quien reveló cómo en el santuario de la Virgen en Argel son muchos los que se unen a orar, en silencio, y a encontrar la paz. «Muchas madres, la práctica totalidad musulmanas, que acuden a poner velas cuando su hijo ha cogido una patera, o padres que se sientan en silencio porque su hijo va a salir de la cárcel».

 

 

 

 

 

 

Juan Carlos y Vivi regresaron hace cinco meses de Mozambique y pidieron nuevo destino. Desde noviembre, vivirán en São Gabriel da Cachoeira, en plena Amazonía, junto al sacerdote y corresponsal de RD en Brasil, Luis Miguel Modino. «Es una diócesis tan grande como Uruguay, con sólo 42.000 habitantes, zona indígena con 17 lenguas diferentes», explica Vivi.

«Hay un lenguaje universal, que es el del amor, que abre todas las puertas», subraya. Junto a Modino y la inspectoría salesiana, este joven matrimonio trabajará en todo lo relacionado con la salud, allí donde «los niños, todavía, siguen muriendo por diarrea, desnutrición o malaria».

Por su parte, Juan Carlos reconoció que, cuando exploraron su nuevo destino, «me surgió miedo». Después, tras un rato de silencio, «sentimos muchas ganas de ir a esa diócesis, a pesar de que sea la más olvidada de Brasil». Y es que, «ante las dificultades, los misioneros siempre están. El misionero es el único que no abandona. Nos sentimos privilegiados de transmitir algo tan bonito como es la fe», porque «aún hay muchos lugares del mundo donde no se conoce a Jesús».

 

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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