La denuncia del Papa Francisco

O salimos del capitalismo o no habrá esperanza para la humanidad

"La propuesta del Papa es cambiar el sistema social y proponer uno humano, basado en la dignidad de todos y el Bien Común"

O salimos del capitalismo o no habrá esperanza para la humanidad
Contra el capitalismo salvaje

Es terrorista porque para imponer su agenda política y económica necesita hacerlo, como dice el Papa, con el látigo del miedo y el terror con el que fustiga a todos

(Bernardo Pérez Andreo).- «Vivimos en un sistema terrorista». No, no son palabras mías, aunque las he pronunciado muchas veces, esta vez son del Papa Francisco (ver el vídeo a partir del minuto 30). El contexto en el que las dice es el Encuentro de Movimientos Populares con el Papa, celebrado entre el 2 y el 5 de noviembre en el Vaticano.

En el discurso, el Papa va a la raíz del problema mundial, la tiranía del dinero, que se ha convertido en el mayor terrorismo mundial, de ahí que su expresión sea como sigue: «Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso… Ese sistema es terrorista».

Estas palabras del Papa están refrendadas por la Doctrina Social de la Iglesia desde la crítica de Pío XI, pasando por la de Pablo VI y llegando a Benedicto XVI. La diferencia es que la urgencia del momento lleva al Papa a ser más audaz a la hora de señalar la responsabilidad. En el Encuentro de Movimientos Populares, un hito de Francisco que ha dado visibilidad eclesial y global a las luchas de todos los movimientos sociales por un mundo justo y humano, se han hecho tres propuestas centrales:

1. Poner la economía al servicio de los pueblos.
2. Construir la Paz y la Justicia.
3. Defender la Madre Tierra.

Estas tres propuestas de los dos anteriores Encuentros se retoman en este y el Papa las hace suyas en su discurso, pero ahora va más allá dentro del proceso de reclamación de las famosas tres T: Tierra, Techo y Trabajo.

Para asegurar la Tierra para los pueblos es necesario implementar políticas que impidan la privatización de bienes sociales y comunes como el agua o los bosques y océanos. Para asegurar el Techo para todos es necesaria una reforma urbana que declare inviolable el domicilio familiar ante cualquier intento de alzamiento por parte de bancos u otros agentes económicos. Y para asegurar el derecho al Trabajo hay que implantar políticas tendentes al Salario Social Universal que asegure el sustento de las familias.

No se trata, como se ve, de vagas declaraciones de intenciones, sino de políticas concretas que se proponen para llevar a cabo. El Papa las hace suyas y las propone, entiendo, a todos los que se llamen católicos en este mundo, sean políticos o no, pero si son políticos deberán intentar implementar estas políticas por medio de su actividad pública.

No hace falta ser un lince para darse cuenta que las políticas aplicadas, por ejemplo en España, por muchos políticos que se llaman católicos se oponen a estas políticas propuestas por los Movimientos Populares y que el Papa ha hecho suyas.

En España se expulsa de sus casas a familias que no tienen otro techo para vivir. En España, los bienes comunes son privatizados y puestos al servicio del bien privado, no el común. En España, el trabajo es más una esclavitud que un medio de desarrollo personal, pues tenemos un tercio de trabajadores que aún cobrando un sueldo son pobres. Y esto mismo se aplica en buena parte del mundo.

Para llevar a término estas políticas que pongan la economía al servicio de los pueblos, como quiere el Papa y la Doctrina Social de la Iglesia, construyendo la Paz y la Justicia y protegiendo la Madre Tierra, es necesario dar un giro radical al sistema económico imperante, el sistema capitalista, el sistema terrorista.

Es terrorista porque para imponer su agenda política y económica necesita hacerlo, como dice el Papa, con el látigo del miedo y el terror con el que fustiga a todos los hombres, los pobres y los ricos, pues estos, aun siendo los actores principales del modelo, son víctimas de su propia inhumanidad. Se trata de un «hilo invisible» que somete a todos, de una injusticia estructural que nos somete, a ricos y pobres.

Como dice el propio Francisco «esa estructura injusta que enlaza a todas las exclusiones que ustedes sufren, puede endurecerse y convertirse en un látigo, un látigo existencial que, como en el Egipto del Antiguo Testamento, esclaviza, roba la libertad, azota sin misericordia a unos y amenaza constantemente a otros, para arriar a todos como ganado hacia donde quiere el dinero divinizado».

No nos quedan muchas opciones más, o salimos del sistema capitalista o no habrá esperanza para la humanidad, pues el capitalismo, como lo he mostrado en La sociedad del escándalo, no tiene ningún límite, nada más que la destrucción completa de todo, del hombre y la naturaleza. El capitalismo está determinado por el pecado estructural de que nos habla el libro del Génesis y San Pablo, la hybris, la falta de límite, que como dijo Aristóteles, es el mayor mal de todos

Sin límites, el sistema económico y político solo puede avanzar hacia el abismo humano. La propuesta es cambiar radicalmente el sistema social y proponer uno humano, basado en los dos pilares de la humanidad: la dignidad de todo ser humano y el Bien Común como principio social. Estos pilares se desarrollan mediante unas políticas que los implementan. De eso hablaremos en otro momento.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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