"Venezuela. ¿Cómo recuperar la esperanza?"

Vivir entre víctimas y victimarios

"Sanar la fractura moral que nos afecta y superar los procesos de deshumanización"

Vivir entre víctimas y victimarios
Venezuela

Si hay algo en lo que coincidimos todos los venezolanos es en el sincero deseo de vivir en una sociedad más humana donde gocemos de abundancia de posibilidades, donde no padezcamos escasez de alimentos o medicinas

(Rafael Luciani, en El Universal).- El drama sociopolítico y humanitario que vivimos los venezolanos pone en juego la propia realización de nuestra condición humana. Poco a poco, va reduciéndonos a ser meros objetos sin posibilidad de tener un futuro propio y un destino feliz. La lógica de la sobrevivencia nos consume a diario. Ya no estamos ante el fenómeno ideológico de la polarización, sino ante el drama de un país que no logra reconocer su fractura moral, y que ha comenzado a producir dos tipologías de sujetos: las víctimas y los victimarios. Nos estamos dejando arrastrar por la dinámica perversa de los procesos colectivos de deshumanización.

Si hay algo en lo que coincidimos todos los venezolanos es en el sincero deseo de vivir en una sociedad más humana donde gocemos de abundancia de posibilidades, donde no padezcamos escasez de alimentos o medicinas. Una sociedad donde no reine la impunidad y la corrupción. Sin embargo, esto no parece ser el deseo de quienes tienen la responsabilidad de la conducción política y económica del país.

En este contexto podemos sostener que si la pesadumbre y la desesperanza logran vencernos y apoderarse de nuestro ánimo, entonces los victimarios -esos empecinados por la ideología dominante y el dinero mal habido- lograrán vencernos. Este será su gran triunfo. El de habernos quebrado moralmente para poder imponerse.

¿Cómo recuperar la esperanza? Cuando alguien ha logrado vivir de un modo distinto en una sociedad tan fracturada moralmente y en medio de un régimen opresor como el nuestro, entonces se puede recuperar la fe en otro modo de hacer las cosas. Podemos resaltar algunas actitudes concretas que derivan de la praxis histórica de Jesús, de su modo de vivir y actuar en condiciones sociopolíticas similares a las nuestras. No se trata de resaltar a una figura creyente, sino a una persona que vivió en medio de situaciones cargadas de violencia y desaliento colectivo.

Primero, Jesús fue «honesto» con su realidad. Rechazó la indiferencia y la indolencia. Calificó de «zorro» al sistema político (Lc 13,31) y reclamó a las autoridades religiosas que habían «abandonado» a su pueblo (Mt 9,36). Entiende, al igual que Juan, que la realidad necesitaba de un cambio (Mt, 3,7; 21,13) y lo predica por doquier.

Segundo, Jesús nunca dejó de «creer» que había que hacer de la vida una realidad feliz. Es decir, dotarla de calidad de vida y vivir aquí con abundancia y nunca con escasez (Jn 10,10). Nunca dejó de pensar que las cosas podían ser mejor. Hablando con las víctimas aprendió a ver la realidad desde otra perspectiva.

Tercero, nunca dejó de hacer cosas concretas que apostaran por construir espacios de «bien común» en los que otros podían estar presentes sin ningún tipo de discriminación ni exclusión moral, económica, política o religiosa. Su forma de tratar a los demás aliviaba el desgaste, el agobio y la extenuación que consumen la voluntad. Nunca se descargó sobre los demás.

Cuarto, viviendo así «no perdía tiempo en trivialidades». No se afanaba en tratar de convencer al necio. Invertía su tiempo en lo que era verdaderamente valioso, en la búsqueda de soluciones, sin negociar los principios de la dignidad humana.

Quinto, su estilo es «paradigma de humanidad» porque nos da a conocer el modo más humano de ser, que no es otro que el fraterno. Algo que no se alcanza mediante la indiferencia ante los problemas o la indolencia ante las carencias de los demás.

Sanar la fractura moral que nos afecta y superar los procesos de deshumanización en los que hemos caído dependerá de lo que queramos dejar como legado personal en esta historia que nos ha tocado vivir.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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