Gregorio Delgado del Río

No bastarán tdos los perfumes

"¡Qué gente lleva mi carro!"

No bastarán tdos los perfumes
Gregorio Delgado

La Sra Armengol se creó la fantasía de presidir el Gobierno. Pero, sin entender la realidad política existente

(Gregorio Delgado del Río).- En las últimas semanas, venimos escuchando un cierto ruido mediático, centrado en torno a la situación por la que atraviesa la Presidencia del Parlamento. Con ser muy grave y vergonzosa, creo que no se ha querido situar en el verdadero marco que la explica. Los intereses políticos en juego -con la complicidad de algunos medios- lo han impedido. El problema de fondo apunta directamente a la mullidora del engendro que padecemos, la Sra Armengol.

Decía Walt Disney que «para crear lo fantástico, primero debemos entender lo real». ¡Aquí le duele! Sin haber obtenido el apoyo popular debido, la Sra Armengol se creó la fantasía de presidir el Gobierno. Pero, sin entender la realidad política existente. Formó un gobierno con P’s, que sólo buscaba y busca destruir su partido. No le fue suficiente esta manifiesta contradicción. Basada en tan sectaria ignorancia política de lo real, se empeñó -sin advertir el ridículo al que se exponía- en apoyar, a nivel nacional, el mismo pacto contradictorio. La realidad le ha puesto en su sitio, tanto a nivel nacional como autonómico.

En la misma línea, hay que reprocharle que además pretendiese llevar adelante un cambio en Baleares con los nacionalistas. Como es sabido, están también al margen de la realidad plural de la sociedad balear. No han demostrado creer en progreso alguno. Sólo les preocupa poner puertas al campo, impedir que nos visite gente de fuera o se establezca aquí y apoyar el secesionismo en Cataluña. Dudo, incluso, que entiendan al pueblo al que dicen adorar. Ni siquiera están abiertos a la universalidad del idioma y de la cultura. No evolucionan ni se adaptan a la realidad siempre cambiante de la sociedad.

Con mimbres tan poco flexibles, el cesto confeccionado por la Sra Armengol no servía ni sirve ni tan siquiera como adorno. Eran las cosas del sectarismo que profesan ejemplarmente las tres formaciones aludidas. ¡Cosas veredes! Lo cierto es que, además de costarnos un ojo de la cara, ha resultado inútil. Pregúntese, como hace la Carta al Govern (Canal 4 Diario), lo siguiente: ¿Estamos mejor que hace dos años? Repasen la situación, por ejemplo, en educación, en sanidad, en servicios sociales, en agricultura, en imagen institucional, en ordenación del turismo, etc. etcétera? La respuesta, efectivamente, es un no rotundo, que señala con el dedo la gestión de la Sra Armengol y su gobierno.

Este fracaso de gestión es lo que, ante todo, debiera importar al ciudadano. Llevamos dos años perdidos. Eso sí, a costa de nuestros bolsillos. ¡Algo vale que prometieron un cambio radical en positivo!

En este marco, la Presidencia del Parlamento es un incidente más en la gestión de un Gobierno ineficaz, intolerante y sectario. La gran culpable es la propia Presidencia del gobierno. La Sra Armengol actuó sectariamente (no supo tolerar la oposición a la Facultad de Medicina) para expulsar al Sr. Bachiller y con ello provocó una crisis interna en P’s, que, a la postre, ha puesto en ridículo al Parlamento, está condicionando la viabilidad del Pacto por el cambio y, en consecuencia, se ha vuelto contra Ella misma. La conspiración Armengol-Jarabo «les ha estallado -como ha subrayado El Mundo- a ambos en la cara».

A pesar de todo, las aguas volverán a su cauce. A ninguno de los socios le interesa romper. No porque les importe demasiado el Parlamento ni su imagen. Todo es más simple y sencillo. Ninguno está dispuesto a perder la bicoca de la que disfrutan. Los suyos no lo entenderían ni se lo perdonarían. Como dice Lady Macbeth, en la conocida obra de William Shakespeare, «todos los perfumes de la Arabia no bastarían a lavar y purificar esta mano mía’.

Habrá acuerdo. Se levantarán los imaginarios vetos. Se desechará cual otra opción, por buena que fuese, que no pase por su control. Se aceptarán algunas condiciones, que, de ser ciertas, deberían avergonzar a quienes las exigen. ¡Qué gente lleva mi carro! Se impondrá, sin duda, el criterio de P’s. Y, todos contentos y felices.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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