¡Reintegración de los curas casados!

Los sacerdotes secularizados ayer y hoy

"Si somos sacerdotes, para siempre lo seremos"

Los sacerdotes secularizados ayer y hoy
Sacerdotes secularizados

Muchos obispos son conscientes de que, en este siglo XXI, si no desaparece la ley del celibato, pasará la Iglesia por la crisis más grave de la historia en cuanto a carencia de sacerdotes

(Josemari Lorenzo).- Con tenacidad, sin violencia ni estridencias, así hemos caminado la mayor parte de los sacerdotes secularizados; nuestro sacerdocio es de Cristo, in aeternum. Lo hemos ejercido en el trabajo sencillo, en la evangelización diaria en familia, en la catequesis, en el ambiente propio, en lugares de encuentro.

No hemos actuado en un sacerdocio clandestino ni subterráneo, al margen de la jerarquía. Dialogamos con ella y decimos constantemente que, si somos sacerdotes, para siempre lo seremos, y que teológicamente no se puede mantener sine die, alejados del ministerio a quienes fuimos ungidos con el sacerdocio de Cristo. Por algo imprime carácter el sacramento del Orden. Mientras tanto esperamos, oramos y elevamos nuestra voz sin violencias, pero constante.

Nos hemos relacionado en encuentros, en correspondencia ordinaria y electrónica, en llamadas telefónicas. Ha sido asidua nuestra comunicación, pero ahora va a menos; muchos han pasado a la otra vida; otros somos muy mayores. Desearíamos que muchos sacerdotes célibes se encontraran con el mismo espíritu de gran parte de los sacerdotes casados. Y que los jóvenes que salen del clero, tomen la antorcha.
Hoy ya hablan de la inminencia de la ordenación de hombres casados y lo celebramos, pero lo nuestro sigue sin respuesta. La verdad es que los de mi generación nada o poco podemos ayudar; pero todavía queda mucha gente joven; la mies es mucha y los obreros pocos.

Sabemos que a nivel de altas jerarquías de la Iglesia, se está trabajando muy en serio por solucionar el problema de la falta de vocaciones, por lo que respecta al problema del celibato. Se aprovechó, muy en silencio, el servicio de los sacerdotes casados católicos, estudiando caso por caso y cambiando de rito, para capellanes de las fuerzas armadas, en naciones donde escaseaba el clero. Todo esto sin la objeción de Roma, y con su conocimiento, y al parecer con la aprobación oficiosa. Todo eran rumores.
Muchos obispos son conscientes de que, en este siglo XXI, si no desaparece la ley del celibato, pasará la Iglesia por la crisis más grave de la historia en cuanto a carencia de sacerdotes. Y ya han comenzado a poner remedio, como siempre cincuenta años más tarde. Lo que no ha impuesto la razón, el diálogo ni el fracaso histórico de una ley tan poco evangélica, lo impondrá la absoluta necesidad.

Los matrimonios civiles de sacerdotes siguen siendo numerosos. Muchos fueron consecuencia de la tardanza en conceder dispensas, en tiempos de Juan Pablo II. Hoy las causas de estos matrimonios civiles son otras. «Es tan grave meterse dentro de la conciencia del individuo, que ni la Iglesia debe hacerlo». Si un sacerdote pide la dispensa para casarse, se le debe conceder por humanidad, por derecho de la persona y por equidad con las dispensas concedidas anteriormente. Así pensábamos entonces.

Ahora, respetamos la conciencia de los sacerdotes que se casan por lo civil, ellos no se creen pecadores. Tal vez sea la razón muy clara: «Las leyes de la Iglesia no pueden obligar bajo pecado mortal, a no ser que sea evidente la gravedad, con relación al decálogo». Así de sencillo. Y es que en nuestros tiempos jóvenes, los moralistas nos metían el miedo en el cuerpo con pecados mortales por cualquier cosa. ¡Hasta ocho pecados mortales se podían cometer al día si se dejaba, hora a hora, el rezo del breviario! Y Jesús vino a salvarnos no a condenarnos.

Nuestro ideal: reintegración en el ministerio de los sacerdotes casados que lo deseen, y matrimonio libre en el clero diocesano. Lo primero, va a tardar todavía, lo segundo tardará muchísimo más. ¡Y si no, el tiempo!

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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