"La música tiene poder. Y si encima lleva la palabra de Dios..."

Rubén de Lis: «Me dedico a la música y la utilizo para evangelizar»

"La idea es 'sentirte Iglesia'. Y eso es lo que quiero trasmitir en mi música"

Rubén de Lis: "Me dedico a la música y la utilizo para evangelizar"
El cantautor Rubén de Lís RD

Me considero un milagro. El Rubén que tú ves ahora no tiene nada que ver con el de hace casi ocho años

(José M. Vidal).- «Un rescatado de la vida» y «un milagro». Así es como se define el cantautor gallego y residente en Brasil, Rubén de Lis. En eterno agradecimiento al Señor por el giro que obró en su vida, de Lis viaja por todo el mundo tocando la guitarra y diseminando dos mensajes: que «la providencia del Señor es impresionante» y que «desde la persona que barre la iglesia hasta la pastoral vocacional, los que están rezando el rosario, la viejita que lleva flores…, todos somos Iglesia».

Hoy tenemos una entrevista especial. No solemos tener a menudo en nuestros estudios a un cantautor. Alguno más ha pasado por aquí, pero hoy vamos a presentarles a Rubén De Lís. Es un cantatutor con nueve discos grabados en DVD.

¿Cómo nace tu vocación musical?

Lo primero, muchas gracias por la invitación. Bueno, yo empecé ya con nueve añitos cantando en el coro de la iglesia con mi hermana.

En la iglesia ¿de dónde?

De Gondomar. Soy gallego, de la provincia de Pontevedra. Y Gondomar, es un pueblito precioso, cerca de la costa, cerca de Bayona.

Con trece años me matriculé en un conservatorio, donde estudié piano y armonía. Pero, cuando ya estaba en segundo, en los recreos llegaban los chicos que estaban estudiando guitarra y, mientras yo estaba estudiando «Para Elisa», los chicos de la guitarra estaban tocando Beatles, el «Imagine», o «I Can’t Get No Satisfaction» de los Rolling. Entonces, yo dije: «esta es la mía». A mí me encanta la guitarra.

¿Y dejaste el piano?

Seguí, unos años, más estudiando música clásica porque es maravilloso. Pero me vine a Madrid con quince años, a estudiar guitarra y armonía moderna.

De esto hace casi veinticinco años, y yo parecía a Paco Martínez Soria cuando llega a la ciudad. Lo recuerdo muy bien.

Un galleguiño en Madrid.

Me dio mucha apertura a nivel laboral. Con dieciséis años ya era músico profesional. Tocaba con orquestas de verbena. Y ganaba mucho dinero. Tocábamos, sobre todo por Galicia, por el norte de España y en Portugal. Siempre llevaba paralelo estudiar música y trabajar.

Después, ya empecé a grabar para otros artistas. Y así comencé, hasta hace cuestión de diez años que ya me dedico en solitario como Rubén De Lís. Antes, era músico de otros, siempre me gustó la faceta de ser músico de sesión. Cuando cualquier artista necesitaba un guitarrista de rock, o de flamenco, pues ahí estaba yo.

¿Tocas todos los palos?

Gracias a Dios, siempre me preocupó estudiar mucho y tener un buen nivel para tocar en todo contexto, y las orquestas te ayudan en ese sentido. Cuando estás en las orquestas de verbena la gente, a veces, no es consciente de la dificultad que hay. Le llaman pachanga incluso de forma peyorativa, como si fuese algo que lo podría hacer cualquiera. Pero, fíjate, en una orquesta de verbena se toca desde un pasodoble hasta Medina Zahara, pasando por cumbias, rancheras… Esto te da una destreza y una versatilidad, enorme.

Tuviste un momento en tu vida, por lo que he leído, en el que te convertiste. Tú vivías la vida, estabas perdido. Eras «o fillo pródigo».

Totalmente, te cuento:

Yo, con dieciséis años tocaba y ganaba…, estamos hablando de ganar 160.000 pesetas hace veinticinco años para un chico de dieciséis. Mis padres no me pedían nada. Todo el dinero era para mí. Imagínate, con diez y nueve o veinte años tenía un mercedes 300, con los asientos de cuero. Parecía el rey del merengue.

Todo eso conlleva a que ganas mucho dinero y tienes éxito con las chicas y con la música entre comillas, porque no era famoso pero tenía una posición social buena. Siempre tenía trabajo además de la orquesta.

Todo esto me llevó a vivir la noche, las fiestas, el alcohol, los vicios, las drogas…, todo eso. Mi vida era una montaña rusa. Una montaña rusa que era una doble vida.

Pero tú, siempre fuiste creyente.

Yo nací en una familia católica de costumbre. De ir a misa el domingo.

Como la mayoría de nuestra gente.

Eso es. Lo que pasa es, que un día uno se da cuenta de que la fe no es eso. Y más cuando vienes de Brasil, de lo que yo vivo ahora; de vivir la fe veinticuatro horas y no solo los domingos y por compromiso, quizá.

Me doy cuenta de que siempre tuve a Dios en mi corazón, lo que pasa es, que yo tenía un Dios a mi manera. Como ganaba un buen dinero y me iba todo bien, tiraba para adelante.

No lo necesitabas, tampoco.

Claro. Y cuando apretaban las cosas, yo creía que no me hacía caso.

¿Hubo algún momento en que se produjo ese «clic»?

Fue gradual. Nos llevaría un programa que duraría una semana, para contarlo. Pero, resumiendo un poco, esta vida mía de música-fiesta-noche, fue una montaña que se hizo una bola: más dinero, más fiesta, más famoseo de noche, más historia, más vicio…

Llegó un momento en que perdí, casi, hasta la identidad. Me preguntaba ¿quién soy? ¿qué hago aquí?… Y Dios mandó un angelito de Brasil.

Siempre digo esto. Desnudo mi alma porque yo soy un fiel testigo del amor de Dios. Porque si no, no sé dónde estaría hoy.

Sentiste que Dios obró en ti maravillas; que te sacó de esa vida.

Yo soy un rescatado de la vida. Él mandó a mi actual mujer. Estuve casado antes, y con mi primer matrimonio tuvimos un hijo. A los dos años era insoportable vivir conmigo. Normal, era una situación muy difícil. Suponía vivir con una persona egoísta, que se gasta todo. Nunca fui agresivo, pero sí que era irascible. Era muy complicado vivir conmigo.

Nos divorciamos y Dios, que es maravilloso, mandó un angelito: mi actual esposa. Desde Salvador de Bahía a Gondomar.

Que se llama Dilmaría.

Se llama Dilmaría, pero yo digo siempre María porque en Portugués se pronuncia «Yumaría» y a la gente le cuesta. Lo explico y luego digo: D-i-l. Es como «Brasil», que para un portugués es «Brayiú».

Eso, ni los gallegos lo saben.

Claro, mucha gente dice: «tú como gallego, deberías entenderlo» Pero, en realidad, tú vas allá hablando gallego y no te enteras.

¿Cómo hizo ese ángel para sacarte del infierno y llevarte al cielo?

Yo estaba en un concierto tocando y nos vimos. Ella estaba con unas amigas como público, y yo en el escenario. Ahí fue la primera atracción, física, visual. En el descanso, nos intercambiamos los teléfonos.

Lo que pasa es que yo estaba en la parra. A los días, encontré el papel con el teléfono y como no tenía nada que hacer, llamé. Y como los brasileiros se las saben todas, ella me había dado el teléfono equivocado porque sabía que yo estaba subidito, y que pensaría que iba ser mía fácilmente.

Pero (el Señor tiene un plan), ella necesitaba un contrato de trabajo porque trabajaba por horas limpiando en varios lugares y no llegaba a las necesarias para un contrato y arreglar sus papeles.

Estaba en Galicia de inmigrante.

Sí. Entonces, mi hermana y mi cuñado, que también necesitaban a alguien para trabajar en casa, aprovecharon y la ayudaron. Y coincidimos allí. Mira cómo es la providencia.

Cuando uno se pone a pensar esto, llega a la conclusión de que la providencia del Señor es impresionante.

¿Hay alguna canción que marque ese momento concreto?

Sí. Nosotros, somos muy marianos y…

¿Tú crees que eso es un milagro?

Yo, ya me considero un milagro. El Rubén que tú ves ahora no tiene nada que ver con el de hace casi ocho años.

¿Esa conversión, fue hace ocho años?

Aproximadamente. Fue gradual.

Pero entonces, ¿no hay una canción para ese momento concreto?

No. Pero hay un agradecimiento a Nuestra Señora de Fátima. Porque, además de vivir cerca, somos muy marianos. Actualmente vivimos en São Paulo y cuando venimos, siempre vamos a visitarla.

María siempre intercede mucho en nuestro ministerio y en nuestro matrimonio. Y cuando ella me cogió de las manos y me dijo: «Rubén, yo sé que tú bebes y consumes. Si tú me permites, vamos a rezar juntos y vamos a poner tu vida a los pies del Señor».

Parece demasiado fácil, ¿no?

Eso fue el principio de un proceso larguísimo. Ese día, mi corazón se llenó de mucha paz. Porque vivía una vida de mentira y no me abría a nadie. Era puro postureo.

Aunque lo que cuento parece fácil, el proceso fue costoso, tuve mis recaídas. Pero, el milagro fue uno: que ella se vino a vivir conmigo cuando nadie daba un duro por mí. Incluso la familia, que siempre estuvo ahí, ya estaban cansados de dar oportunidades. Y María, puso su corazón. Me refiero a mi esposa; dejó el trabajo y cuidó de mí.

¿Cuánto te llevó hasta recuperarte?

A partir de los cuatro meses no volví a consumir nada.

Fue muy rápido.

Sí, porque fue mucha oración. Y fíjate que yo, como músico profesional, vivo de la música y tenía que ir a esos mismos lugares a tocar.

Y encima, no pudiste romper con tu ambiente que es lo que aconsejan a la gente que quiere desengancharse.

Claro, en mi caso no podía cambiar porque era mi sustento económico.

Es más meritorio, claro.

Ella, siempre me acompañaba y además, fíjate cómo es el demonio: yo soy una persona muy exigente con el sonido. Me atacaba con el sonido, un ruidito de un cable, cualquier historia. En momentos anteriores de mi vida, cuando ocurría algo así, lo aprovechaba para beber o meterme cualquier cosa. Para mí, fue una etapa difícil.

¿No necesitaste más ayuda?

No. Gracias a Dios, no. Tuve algún amigo psicólogo que me ayudó bastante. Pero quien me curó fue Jesús.

Tu mujer y la fe.

Totalmente. Es un milagro, no es que yo lo diga.

¿Maduraste en la fe?

Muchísimo. Pero este proceso de maduración vino después.

Le pido que cante un tema de María, es un Ave María en Portugués que compuso para Nuestra Señora Fátima. Es la oración del Ave María portuguesa y está en su disco «Tu mejor soldado».

Para escucharla, pinche en el minuto 15 del vídeo

Ave Maria
Cheia de graças
O senhor é convosco
Bendita sois vós
Entre as mulheres
E bendito é o fruto
Do vosso ventre, Jesus.

Santa Maria
Mãe de Deus
Rogai por nós
Os pecadores
Agora e na hora
De nossa morte, amém.

Bravo. «O capeta non fizo nada». Ahora, quiero decir.

O capeta no tiene poder, Dios es mayor. Te estaba contando lo de cuándo maduré en la fe.

Lo más grande de todo esto, de haberme liberado el Señor, es que cuando tienes a Jesús en tu corazón tu vida se llena de otra perspectiva. Vives con esperanza, contienes amor, vives con otra intensidad.

A los cuatro años de estar casado civilmente, después de haberme divorciado, estaba en Brasil, en Canção Nova. Nosotros somos de misa diaria; vamos siempre a las siete de la mañana, a cargar las pilas. Llevábamos yendo varios días y siempre nos sentábamos atrás. No podíamos comulgar ni participar tranquilamente, por nuestra situación de segundo matrimonio.

Dios, entonces, volvió a llamar a mi corazón. Porque, a pesar de vivir felices estábamos viviendo en pecado. Un sacerdote maravilloso, el padre Augusto, de São Paulo, vio que llevábamos cuatro días yendo a misa y siempre nos sentábamos atrás y que no comulgábamos.

En Brasil, cuando acaba la misa, el cura da la bendición y siempre sale para saludar a la gente. Es un hábito que a mí me encanta. Y cuando salía, nos dijo: «quiero hablar con vosotros dos». Yo pensé: ¿qué querrá este hombre?

Nos preguntó qué pasaba con nosotros y yo le conté nuestra situación irregular, sin ocultar nada. Él dijo: Rubén, Dios es maravilloso, pon todo de esta situación a los pies del Señor. Habla con el padre de tu parroquia, con el obispo. Y es lo que hicimos. Fueron cuatro años esperando para regular la situación.

¿Cuatro años duró el proceso de nulidad?

Sí. Con tres juicios eclesiales y psicólogo.

¿Aquí, o allí?

En España. En Galicia, concretamente. Cuatro años revolviendo tu vida, en tu pasado. Por la gracia de Dios se lo dieron nulo, por la vida que yo había llevado. Y nos fuimos para Brasil, a vivir en Bahía.

Es un caso claro. Hoy, no tardaríais cuatro años. El Papa Francisco ha acelerado todos estos procesos.

En este proceso conocí a mucha gente. Cuando voy a hacer conciertos, este testimonio lo doy siempre porque hay muchísima gente pasando esa dificultad. Y esa situación duele mucho. Por eso lo hago, para ayudar.

Esos cuatro años fueron los de maduración de nuestra fe; cuando llegó el momento de la castidad. Tú me ves aparentemente moderno. Lleno de tatuajes. Era de sexo diario, de vicios diarios. Y aún convertido, uno ama a su esposa y la desea. Y la Iglesia te plantea castidad para obtener la nulidad.

¿Te plantearon cuatro años de abstinencia?

No es que te lo digan así, directamente. Pero a los ojos del Señor…

O sea, te lo planteaste a ti mismo.

Nos lo plantemos. Nos dijimos: Nosotros estamos aquí por el Señor. Queremos estar bien a sus ojos, no a los ojos del mundo. Y ahí, es donde tú maduras. En tener ese dominio propio, ese dormir con tu pareja y no tener relaciones porque estás casado civilmente, pero a los ojos del Señor, no.

Eso tiene que ser durísimo.

Muy duro.

De lo más duro.

Pero también, lo más reconfortante porque dices: «Lo consigo, lo consigo». Y se lo ofreces al Señor, y el Señor te va haciendo madurar en la fe y dándote ese dominio propio.

Nosotros, por ejemplo, ahora en las Cuaresmas, desde hace dos años para acá, una de las cosas que ya tenemos clarísimas, además de la abstinencia de carne y el ayuno, es que practicamos la abstinencia sexual. Cuesta mucho, pero es por eso que lo hacemos. Creo que es una ofrenda mucho mayor que no comer una chuleta un viernes.

No tiene sentido.

Y no es que le quite mérito a no comer carne.

Pero, no sé si lo otro lo tiene.

Yo creo que sí, porque en mi caso, a mí me tira. Y pienso que la abstinencia tiene que ser de algo que necesitas realmente.

En el camino de ascesis, en un camino ascético, si el amor es amor, tiene que expresarse. ¿Por qué ponerle límites? ¿Por qué poner barreras?

Yo no estoy poniendo una barrera; lo estoy ofreciendo al Señor con felicidad. Es una cuestión de que lo ofrecemos felices. Con total cariño y amor al Señor, porque se merece eso y mucho más.

 

Entonces, hoy sois una pareja feliz, convertida y además en camino de santificación ascendente.

Pecadores, como cualquiera porque vivimos en el día a día. Yo procuro, cuando doy mi testimonio, desnudarme para que la gente vea que se pueden hacer muchas cosas además de ir solamente el domingo a misa. Nuestra parroquia en São Paulo se llama Espíritu Santo. Son 2.644 butacas y hay que poner sillas por fuera. Las misas son de 2 horas. La homilía dura 45 minutos.

¿Pertenecéis a algún movimiento? ¿A los carismáticos?

Yo soy muy mariano y me encanta la Renovación carismática. Pero también me encanta José María Escrivá de Balaguer. Porque me encanta «El camino».

No me etiqueto con nadie en concreto; pertenezco a la Iglesia, soy un amante de nuestro Señor Jesucristo y muy mariano. Pero no pertenezco más que a la Iglesia.

Pero, la maduración en la fe ¿la hicisteis a través de algún camino concreto?

Sí, la Renovación carismática nos ayudó mucho.

La Canção Nova.

Sí, en Brasil la Renovación carismática es muy fuerte. La Canção Nova, el padre Jonas Abib, la parroquia Espíritu Santo…

Yo me quedé en el padre Zezinho. Y aquí tuvimos al padre Marcelo Rossi. Estuvo en nuestro estudios, grabando. Hace dos o tres años que publicó un libro y vino a España a promocionarlo.

Es un padre muy querido allá, con un carisma maravilloso. Muy cercano. Tiene un santuario donde las misas del domingo, con él son multitudinarias.

Cántanos un trocito de lo cantáis allá en misa.

Muy bien. Yo hago lo que allí se denomina evangelizaciones.

Un conxuro de evangelización.

Es un concierto de música cristiana para 20.000 jóvenes, de artistas cristianos.

¿Por qué allí, funciona esto, y aquí no?

Y eso que nosotros somos tierra de evangelización. Fuimos pioneros. Y ahora, son ellos los que nos dan mil vueltas. Concretamente, pienso que Brasil está por encima de EE.UU., a nivel de música cristiana. Además de que por extensión es enorme.

En España, lo primero que tenemos que perder es la vergüenza. Aquí hay mucho católico de compromiso, de cumplimiento. Pero no practicante…, ¿qué es eso? Yo no me pongo el disfraz de católico y me voy a misa. Yo soy católico 24 horas. Tampoco voy con un cartel, pero no me escondo.

Entonces, si hay un concierto de música católica el domingo, tengo que consumir esta música porque me va ayudar a madurar en la fe. Y a conocer a los artistas católicos, porque ayudamos a la Iglesia. La música tiene poder. Y si encima lleva la palabra de Dios…

Ya decía san Agustín que quien canta ora dos veces.

David fue el mejor músico y el que mejor lo expresa. Por eso está tan relacionada la música con el ministerio de David. Él tocaba, y los demonios de Saúl salían corriendo.

Cantaba los salmos.

¿Y por qué allí sí, y aquí no? Yo creo que hay que plantearlo. Allí la prefectura, que es el ayuntamiento, tiene un presupuesto para las fiestas patronales.

Y el clero, ¿lo promueve también?

Claro. Cuando se hace un concierto, la Iglesia paga a los músicos también. Yo, allí tengo un caché.

O sea, que tendría que empezar por ahí la Iglesia Católica. Que el clero y los obispos se concienciasen de que la música es un instrumento de evangelización.

Lo primero que hay que hacer es formación. De hecho, estoy escribiendo un libro que se llama «Dios, el hombre y la música: espiritualidad y técnica. La importancia de capacitarse». Es importante capacitarse porque es importante leer la Biblia, pero también lo es tocar, saber por dónde estás. Saber improvisar, saber hacer un colchón musical a alguien que viene a predicar y que si te pide tocar en «Re», sepas hacerlo. Hay que tener un nivel.

  

No vale el típico «chunda-chunda» de cualquiera, que rasca y nada más. Pero, se invierte muy poco en eso, le damos muy poca importancia; el clero, en sí mismo. Le dan muy poca importancia a lo que vosotros llamáis el «ministerio musical».

Lo que yo creo que hay que cambiar es, que la Iglesia, en vez de mantenernos, nos sostenga. Para que podamos dedicarnos totalmente al ministerio, y no tengamos que hacer otras cosas y, en el tiempo libre tocar en la misa.

Una música que yo toco, y que es lo que llaman allí música de trabajo, porque es la que funciona, la que suena en las radios y utilizan para evangelizar se llama «Tu mejor soldado». Y tú dirás, ¿qué es?

En mi caso, ser el mejor soldado es ser un buen padre, un buen esposo, un buen amigo, un buen hijo… Eso, es lo que procuro ser yo: un buen cristiano. Esta es la primera música que Dios puso en mi corazón: «Tu mejor soldado».

Para escucharla, pinche en el minuto 30 del vídeo

Hay una cosa con el Celta de Vigo. ¿Compusiste un canción pro-Celtiña? Me imagino que eres muy aficionado del Celta.

Sí. Soy muy de mi pueblo, de Gondomar. Y del Celta. Soy un celtista un poco extraño, te digo esto porque después del Celta, viene el Depor. Porque yo soy muy gallego. Y después del Depor, viene el Madrid.

Y me preguntan que cómo puedo ser del Celta y del Depor. No es eso; soy del Celta, pero si no gana el Celta prefiero que gane el Depor, porque es mi representación gallega. Pero me encanta el Madrid, lo reconozco y soy un gran simpatizante… me estás poniendo en un aprieto. La compuse por 2013, para el ascenso.

¿Vibra Balaídos, era?

Sí, coincidió con el ascenso y fue mi granito de arena.

¿Lo siguen cantando?

Sí, lo pusieron muchísimas veces en el campo. Pero pasa que la música que más representa el Real Club Celta de Vigo es la Rianxeira.

Y después, «Cantar miudiño», el otro día lo cantaban en la fiesta de La Copa.

Estuvimos a punto.

Ahí, estarías dividido como yo, entre el Celta y el Madrid.

Entre el Celta y el Madrid, soy más del Celta. Solo si no está el Celta soy del Madrid. Y «Vibra Balaídos» fue un boom, porque, en dos días, había 3.000 visitas en YouTube. Y después, hicimos una campaña junto con la directiva del club.

Deduzco que en este momento te dedicas a la música católica pero también a la música instrumental y a la música secular, digamos. No acotas campos.

Para nada. Dios es maravilloso y tan grande que, fíjate: me dedico a dar clase desde hace muchos años, tanto por Skype como presencial. Doy clase de guitarra flamenca y eléctrica, de armonía y de ukelele. Y, en tiendas de música, ya toqué en Dubai, Suiza, Marruecos, Austria, Francia, Brasil… Y ahora, he grabado un disco que se llama «Confraterniza folk. Volta a Galicia en seis cordas» de música instrumental, que es un homenaje a Galicia.

Me dedico a la música y la utilizo para evangelizar. Es mi trabajo y mi forma de evangelizar.

Te estás paseando, en estos momentos, por todo el mundo.

Llevaba dos años en Brasil, llegué hace dos meses y ahora estamos por España y por Europa.

En España, ¿tienes algo concertado para este verano?

Acabo de llegar de Zaragoza, donde hemos estado dos días. Hace quince días hicimos Madrid, Vitoria y Soria. Y ahora, tenemos Burgos, Guadix y Fátima en Portugal en Julio. Galicia, ahora también. Y nos vamos a ir a Italia, pero eso en octubre. Y en noviembre volvemos a Huesca.

¿Tienes algo previsto para la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá?

Si Dios lo permite. Pero aún queda un año. Lo ponemos en manos del Señor.

Pues, si te parece, nos despedimos con una interpretación instrumental.

Con tu permiso, voy a tocar una música que se llama «Motivation». Y «Motivation», en inglés para abrir campo. Porque toco en todo el mundo. Para los de casa digo: es «motivación». Y yo, que soy una persona muy positiva y muy extrovertida y esperanzadora, o ese es mi foco; de mandar un mensaje de esperanza de que sí se puede cambiar el mundo, primero, cambiando uno. Fíjate en mí. Estoy aquí gracias a Dios y a Nuestra Señora de Fátima. Estamos agradecidos y lo seguiremos estando, con nuestra vida y con nuestro testimonio.

¿Estuviste en Fátima cuando ha estado el Papa?

Sí, el 13 de mayo.

Fue apoteósico.

Sí, buenísimo. Además, fuimos con la pastoral juvenil y fue maravilloso. Él es una persona maravillosa. Súper-cercano. Y hacía mucha falta que la Iglesia estuviera cerca de los laicos que, al fin y al cabo y ya para terminar, yo defino la Iglesia así: La Iglesia es como una familia; estamos en casa y somos de casa. Un cristiano cuando está en la Iglesia, ¿es de la Iglesia, se siente de la Iglesia, o solo está en la Iglesia?

Yo, como cristiano, soy de la Iglesia, estoy en la Iglesia y me siento de la Iglesia.

Desde la persona que barre la iglesia hasta la pastoral vocacional, los que están rezando el rosario, la viejita que lleva flores…, todos somos Iglesia. La idea es «sentirte Iglesia». Y eso es lo que yo quiero trasmitir.

Como dice el Papa Francisco: una Iglesia desclericalizada y corresponsable, donde todos nos sentimos en la casa.

Amén. Y eso, es una de las cosas que, creo, en España hay que luchar para conseguir. Buscar ese foco. Que la gente lo sienta. Como cuando marca el Madrid y tú celebras porque sientes los colores. No como cuando llega el Corpus y hay que sacar el santo a la procesión, y la gente no va porque no se siente Iglesia. Cuando yo toco en Brasil, la juventud va con la camiseta del padre Pío o con «Jesus confío en ti», con total libertad. Aquí, si no pone Nike, sí, pero si no, no. Porque no lo sienten.

Y al presión social, también. Se reirían de ellos. Hay toda una serie de cosas.

Nosotros, como padres, tenemos que intentar reeducar. Viví la fe de la forma más natural posible. Yo, vivo en el mundo, voy al bar, me tomo mi cerveza 0,0, veo el fútbol, charlo.

La fe no es una doctrina, es un seguimiento de una persona.

Yo, lo comparo mucho con el fútbol en el sentido del acompañamiento, del sentir y arropar.

Los católicos y los santos, no tienen por qué ser raros. Tienen que ser personas normales que viven en la dinámica del amor en su vida. En el seguimiento de Jesús.

Amén. Vamos allá.

Y para que conozcan a la autora del milagro:

Pasa, Dilmaría. Aquí la tienen.

¡Bravo!


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Yo hago (en Brasil) lo que allí se denomina evangelizaciones… un concierto de música cristiana para 20.000 jóvenes, de artistas cristianos

Pienso que Brasil está por encima de EE.UU., a nivel de música cristiana

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Creo que hay que cambiar es, que la Iglesia, en vez de mantenernos, nos sostenga. Para que podamos dedicarnos totalmente al ministerio (de la música)

Soy una persona muy positiva y muy extrovertida y esperanzadora, o ese es mi foco; de mandar un mensaje de esperanza

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(El Papa Francisco) es una persona maravillosa. Súper-cercano. Y hacía mucha falta que la Iglesia estuviera cerca de los laicos

Desde la persona que barre la iglesia hasta la pastoral vocacional, los que están rezando el rosario, la viejita que lleva flores…, todos somos Iglesia

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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