"A los políticos los elegimos los ciudadanos"

Los culpables de la corrupción no son (solo) los políticos

"Lo deseable sería que la corrupción no solo nos preocupara e indignara sino que también nos ocupara"

Los culpables de la corrupción no son (solo) los políticos
Juicio por la trama de Pretoria de corrupción urbanística en Cataluña. PD

Necesitamos estimular los valores cívicos; fortalecer nuestro sentido crítico; exigir que se premie al que obra bien y castigar al que obra mal

(Alejandro Córdoba).- España ha retrocedido cinco puestos en el ranking mundial de corrupción de Transparencia Internacional. Es una constatación de que cada vez estamos peor. Y deja sin argumentos a quien dice que en todos los sitios ocurre lo mismo.

Quien elabora este índice es una ONG de prestigio que cada año elabora un informe sobre cómo está la corrupción en los distintos países del mundo.

Según los redactores del estudio el resultado obtenido por España es «bastante grave» y, aunque precisa que la corrupción no es sistémica, sí constata que hay múltiples escándalos en los niveles superiores de los partidos y de los gobiernos que hace que la imagen de España en el mundo vuelva a «enturbiarse».

Especialmente preocupa la comparación con los países del euro. Por la falta de reacción; por la aceptación del declive; y porque no se vislumbran indicios de mejora.

Los mejores valorados han sido Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia y Suecia. Y los peores Somalia y Sudán del Sur.

El informe dice, respecto a España, que aunque hay mayor persecución policial y procesos judiciales contra los corruptos, se mantiene la sospecha de que al final quedarán impunes.

Otras razones que explican los datos de España son la opacidad en la toma de decisiones o la politización de la justicia. Todo esto hace que los ciudadanos estén muy indignados y preocupados y que en las encuestas se dispare la percepción de la corrupción.

Como ciudadanos lo deseable sería que este asunto no solo nos preocupara e indignara sino que también nos ocupara.

¿Qué hacer para que eso ocurra?

Lo primero es reconocer que los culpables no son, únicamente, los políticos. Porque a los políticos los elegimos los ciudadanos. Y mientras la tolerancia social ante la corrupción sea grande, y la picaresca no esté mal vista, las leyes de los políticos tendrán una eficacia reducida.

Si queremos no solo preocuparnos ante la corrupción sino también ocuparnos necesitamos no ser colaboracionistas; no pasar página a los escándalos que nos rodean; no comulgar con ruedas de molino.

Necesitamos estimular los valores cívicos; fortalecer nuestro sentido crítico; exigir que se premie al que obra bien y castigar al que obra mal.

Necesitamos estimular una cultura de integridad y de respeto a la legalidad. Caracterizada porque el que la hace la paga.

Necesitamos arrimar el hombro para dar fuerza, solidez y consistencia a una sociedad civil que debemos hacer despertar.

Se precisa, para ello, un gran esfuerzo educativo. Desde el convencimiento de que la regeneración ética es necesaria, posible y deseable.

Para leer todos los artículos del autor, pincha aquí:


Te puede interesar

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído