Ramón Baltar

Ataques descalificantes

"No hay tal estrategia organizada para reducir la religión al ámbito privado"

Ataques descalificantes
Ramón Baltar

Que se presente como víctima una confesión que disfruta de privilegios inconcebibles en un Estado laico, suena a provocación con la agravante de recochineo pontifical

(Ramón Baltar).-  Como no colaba la denuncia de que la religión católica volvía a sufrir en la España democrática persecución por odio a la fe, nuestros obispos trentoditas se quejan ahora de que está siendo acosada como nunca antes. Más que de obsesión martirial, acaso se trate de manía persecutoria que encubre el escozor de conciencia por el mal hecho y el bien dejado de hacer.

Lo de la persecución era tan rematadamente disparatado que las cabezas que comparten el programa de Francisco hubieron de saltar a la palestra a desmentirlo. Le hicieron un favor a la empresa: que se presente como víctima una confesión que disfruta de privilegios inconcebibles en un Estado laico, suena a provocación con la agravante de recochineo pontifical. Tema para una pieza de teatro del absurdo al hispánico modo: perseguidores que subvencionan a sus perseguidos hasta aniquilarlos.

Pero vuelven a las andadas con lo del acoso justo después de que los partidos de la izquierda avisan de que, cuando gobiernen, revisarán los Acuerdos con el Vaticano. No se molestaron en cumplir su compromiso de autofinanciarse, pero pretenden que el Estado siga honrando los suyos, como verbigracia: hacer de alcabalero de la iglesia, perdonarle el IBI, pagar a los profesores de religión para que adoctrinen en su aulas, los capellanes de las FF AA y hospitales … Si les disgusta llamar a esto morro pagano, llámenlo jetazo divino.

La jerarquía reconoce la descristianización de la sociedad española, pero desatina en el análisis de sus causas: no hay tal estrategia organizada para reducir la religión al ámbito privado y eliminar a Dios de la vida pública. Y se niega a ver qué parte de culpa tiene la institución en la pérdida de prestigio social que la amenaza con la marginalidad.

Los bautizados que aspiren a ser cristianos con D.O. en el siglo XXI no tienen más que seguir el ejemplo de los primeros seguidores de Jesús, los cuales supieron vivir su fe en un mundo no menos hostil que el actual pero lograron que calara el mensaje.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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