"Fue buena persona y buen cura"

Homenaje del ayuntamiento de Narón al cura Evaristo Lorenzo

"Se fijó más en el cálido Evangelio que en el frío Código de Derecho Canónico y pasó lo que tenía que pasar"

Homenaje del ayuntamiento de Narón al cura Evaristo Lorenzo
Evaristo Lorenzo

Más de una vez Evaristo ha de escaparse para aquí y nuestro Señor tendrá que hacer la vista gorda, si no quiere que se le plante

(Xosé Manuel Carballo).- Después de un mes muy caliente y sin señales de enfriar por lo menos por el lado de Cataluña, volvemos a andar por aquí con un escrito que hice de muy buena gana por encargo para un acto de homenaje a un compañero cura. Fue un acto sencillo, pero sentido. No ocupó grandes titulares en la prensa ni un minuto de programación televisiva y, sin embargo, es noticia.

Algún suspicaz dirá antes de leer: Va a hablar bien porque es cura como él. Pues no. Voy a hablar bien porque fue buena persona y buen cura. Así lo entendió el Ayuntamiento de Narón, en la comarca de Ferrol y las asociaciones o entidades que promovieron el homenaje: Colectivo vecinal A Gándara, Cáritas de la parroquia y Narón Amigos del Arte. El homenaje fue el seis de este mes.

Va, pues:

Señor Alcalde del Ayuntamiento de Narón, señores concejales, entidades convocantes a este homenaje, feligreses y no feligreses de Evaristo, familiares, compañeros y amigos suyos e incluso algún enemigo si anduviese olfateando alguno por ahí, porque para ser amigo de alguno hay que ser muy mala persona, cosa que Evaristo ni era ni es.

Me veo entre cirios y agua bendita, o mejor dicho: metido en una camisa de once barras, que suena menos a entierro. Me hicieron el encargo de escribir algo que pudiese ser representativo de distintos colectivos y escribí esto, pero no puedo leer yo en público lo que escribí, porque estoy operado de garganta y hablo por un tubo desde hace cuatro años. Con voz prestada digo, por tanto:

Soy compañero riguroso de curso de Evaristo. Doce años de estudiantes en el seminario y cincuenta de curas relacionándonos bien, y no lo di conocido como me hubiera gustado, para imitarle mejor.

Va a hacer un año que en una arrancada de las suyas, que era hombre impetuoso, se olvidó de la silla de ruedas en la que pasó algún tiempo quieto, pero no parado, y del bastón que usaba con tan poca gracia y pasó como una centella por nuestro lado. Yo también me olvidé de mi laringectomía total y le grité:

– ¿A dónde vas, insensato, con tanta prisa, no ves que te va a explotar el corazón? Llevas quejándote de él toda la vida. ¡Mira que lo cuidas bien!

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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