Profético discurso del superior general de los maristas durante el Capítulo

Emili Turú: «Hay que continuar con audacia, abriendo espacios de diálogo y encuentro que nos hagan crecer»

El religioso anima a "salir de la zona de confort y comprometerse en un camino inexplorado"

Emili Turú: "Hay que continuar con audacia, abriendo espacios de diálogo y encuentro que nos hagan crecer"
Emili Turú, durante su intervención en el Capítulo General de los maristas Maristas

Si en el pasado fallamos a las víctimas y a la sociedad, hoy tendríamos que ser reconocidos como personas especialmente comprometidas en la lucha contra esta lacra social, empezando con nuestras propias instituciones, pero no sólo

(Maristas).- La sesión de la mañana del 20 de septiembre en el Capítulo de los Hermanos Maristas, en Rionegro, Colombia, fue marcada por la intervención del H. Emili Turú, interpelando al grupo con 5 temas: un Instituto en salida, protección de menores, bailando con los dinosaurios, formación y laicos.

Sus palabras invitaron a continuar «al filo de la espera», con curiosidad y expectativa para comprender la realidad, intentando escuchar la voz del Señor en medio de lo que se vive.

Su reflexión trató 5 aspectos de la vida:

 

1.- Un Instituto en salida

El H. Emili partió del principio de que un cuerpo sano no puede vivir aislado, sino que debe estar en contacto con la realidad, debe exponerse. El Instituto, por lo tanto, para ser saludable, es preciso que salga de su zona de confort, respondiendo al llamamiento del Papa Francisco.

 

 

«Cada vez que alguien es capaz de salir de su zona de confort y comprometerse en un camino inexplorado, entonces empiezan a ocurrir cosas maravillosas, inesperadas, sorprendentes», dijo el H. Emili.

Salir de la propia zona de confort no significa necesariamente ir a una mission de frontera porque las periferias geográficas y existenciales pueden encontrarse en la obra en la que se está trabajando a un kilómetro de ella.

A este propósito el Superior General quiso resaltar dos realidades:

 

Los niños y jóvenes desplazados

Debe llamar nuestra atención que el 50% de las personas desplazadas tiene menos de 18 años. Y si sumáramos todos los desplazados del mundo y los colocáramos juntos, formarían el 21º país del mundo en población. Y si este grupo continúa creciendo como ha ocurrido en los últimos años, en 2030 se convertiría en el 5º país del mundo en población.

Los niños forman el grupo más vulnerable entre los emigrantes. El Instituto ya ha hecho algo para venir en su ayuda, pero no basta. La pregunta que creo nos corresponde hacernos hoy, como Capítulo, es si, más allá de las distintas iniciativas puntuales, hay algo que podemos y debemos hacer como cuerpo global para dar una respuesta a esta situación emergente en nuestro mundo, ya sea solos o con otras instituciones.

 

 

El cuidado de nuestra casa común

Cada año consumimos más de lo que el planeta puede generar en ese mismo período. Esto es alarmante. Por eso la acción debe ser inminente. En consonancia con el eslogan del Instituto, el Papa en su encíclica sobre la ecología «invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y comenzar de nuevo». ¿De qué manera podemos contribuir a este nuevo comienzo de la humanidad?, se preguntó el H. Emili.

La educación y la espiritualidad ecológica son el camino indicado también por el Papa. Algunas escuelas maristas están aplicando los principios de la permacultura para lograr una educación verdaderamente integral, que comprende tres principios éticos: cuidado de la tierra, cuidado de la gente y compartir los recursos. El H. Emili afirmó que «la realidad de nuestro planeta requiere, urgentemente, acciones urgentes. No podemos continuar como siempre, como si no pasara nada «. Y preguntó » ¿Qué vamos a hacer para proteger nuestra casa común? ¿Cómo vamos a vivir y difundir una nueva cultura, una cultura del cuidado?

 

2.- Protección de menores.

Según estudios, 1 de cada 4 personas adultas sufrió abusos durante la infancia. Los niños no pueden parar el abuso, los adultos sí. El Hermano Emili recordó que «hoy, como institución, estamos tratando de ser, de alguna manera, parte de la solución a este enorme problema social, de grande magnitud. Pero tenemos que reconocer, con gran pesar, que en el pasado fuimos parte del problema y que podemos continuar siéndolo, a menos que nos comprometamos seriamente tanto en la prevención como en la lucha por su erradicación en nuestras sociedades».

Mirando la historia del Instituto, «la existencia de víctimas es un recuerdo permanente de que les fallamos como como institución. Y si así fue en el pasado, no podemos fallarles de nuevo, bajo ningún concepto.»

Recordó el pedido de perdón hecho en el mensaje del bicentenario, el 2 de enero y continuó: «Si en el pasado fallamos a las víctimas y a la sociedad, hoy tendríamos que ser reconocidos como personas especialmente comprometidas en la lucha contra esta lacra social, empezando con nuestras propias instituciones, pero no sólo.»

 

 

3. Bailando con dinosaurios

Los dinosaurios son las criaturas que han tenido más éxito entre los habitantes de nuestro planeta. Por lo tanto, son un ejemplo de supervivencia. Las instituciones crecen y se convierten en dinosaurios; y esa es la única posibilidad de supervivencia. «Si contemplamos la historia del Instituto a lo largo de sus 200 años, pudiéramos decir que este se ha convertido en un pequeño dinosaurio: lo que empezó de manera muy sencilla en La Valla se ha ido haciendo cada día más complejo, de manera particular en los lugares donde llevamos más tiempo presentes «, analizó el H. Emili.

Hay mucha complejidad dentro del Instituto, muchas obras para manejar, pocos hermanos … «Cuando percibimos esa complejidad, la tentación es ignorarla y continuar actuando como siempre, es decir cuando las cosas eran mucho más simples, o bien ponerse a gestionar esa complejidad sin preparación ninguna, como si la profesión religiosa nos capacitara automáticamente para el mundo profesional. En ambos casos, el dinosaurio produce víctimas, y, frecuentemente, entre hermanos jóvenes.» ¿Qué hacer?, ¿renunciar a la complejidad? Y respondió el hermano Emili: «no necesariamente; se trata más bien de aprender a danzar con esa complejidad. Es necesario seguir con audacia y creatividad, buscando estructuras adecuadas para el momento histórico que se vive. El proyecto Nuevos Modelos quiere ser una respuesta a esta situación».

 

4. Formación: a vino nuevo, odres nuevos

El Hermano Emili hizo un análisis de nuestra historia: «Durante el Capítulo General de 1967 había 9.704 hermanos y el promedio de edad era de 39 años. Hoy el Instituto cuenta con 2.985 hermanos y el promedio de edad es de 65,9 años. Algunos rechazan la divulgación de esos datos, pues dicen que provocan pesimismo.

Entonces ¿será, pues, preferible ignorar la realidad … simplemente porque nos desanima? Había un tiempo en que el éxito de la vida religiosa era juzgado a partir de los números. ¿Tendrá que ser todavía hoy así? El número de hermanos disminuyó drásticamente y, a pesar de ello, muchos hermanos continúan viviendo en estructuras pensadas para los años 60 y no me parece que eso nos haya ayudado a comprender la nueva realidad ni a adaptarnos a ella «, dijo el H. Emili.

 

 

Aplicando esa situación a la formación, él se preguntó si nuestra formación inicial no ha sido un reflejo, de alguna manera, de lo que ha ocurrido en nuestras comunidades. El H. Emili sugirió entonces pensar en algunas propuestas concretas:

• Si pensamos que el hermano marista es una persona con disponibilidad global, un hermano para el mundo, ¿qué programas y casas de formación necesitamos?
• ¿Aceptaríamos que los hermanos fueran enviados en misión por el Superior General después de su profesión perpetua?
• Si estamos llamados a ser místicos y profetas: ¿qué proceso de iniciación se requieren?
• Si imaginamos nuestro futuro vinculado a laicos y laicas maristas ¿qué consecuencias tiene esto en nuestra formación?
• Si creemos que la Pastoral Juvenil Marista es un medio privilegiado para promover vocaciones para la Iglesia, ¿por qué en algunas UA no es todavía una prioridad?
• ¿Cómo podemos mejorar el proceso de selección de candidatos, especialmente donde hay mayor número de ellos?
• ¿Cómo serían el acompañamiento y el cuidado de nuestros hermanos en la segunda etapa del post noviciado si realmente nos tomáramos en serio ese acompañamiento?
• ¿No sería ahora el momento adecuado para repensar toda la formación, desde la inicial hasta la permanente, a la luz de la experiencia de los últimos años y el perfil de hermano marista que deseamos?

 

5.- Ser marista laico

Hoy existen más de 5 mil laicos con una relación con el Instituto que va más allá del contrato de trabajo, entre los cuales cerca de 3.500 pertenecen al Movimiento Champagnat. ¿Cómo continuar el proceso de relación del Instituto con los laicos? El H. Emili, recordando el documento «Ser marista laico», que está siendo presentado por el Secretariado de Laicos al Capítulo, dijo » que varios documentos importantes fundamentan esa relación, pero quisiera subrayar que el aspecto que ayuda en el crecimiento del carisma de Champagnat entre los laicos es la relación personal».

El Superior General afirmó: «hay que continuar, pues, con audacia, abriendo espacios de diálogo y encuentro que nos hagan crecer mutuamente«. Para el Ir Emili, el Señor está detrás de ese proceso y está seguro de que este proceso no tiene vuelta atrás.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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