"La ética cristiana no puede callar sobre la solidaridad"

Calleja: «No veo tanta política como dicen en la nota»

"Seguir trabajando 'como si la legalidad constitucional' pudiese ser respetada, es una pose"

Calleja: "No veo tanta política como dicen en la nota"
dialogo

La verdad que no veo tanta política como dicen en la nota; en cuanto al lenguaje, es el común hoy en la cultura política española. Casi nadie se cierra en el uso uniformador de España como Estado y País

(José I. Calleja).- En la Declaración de la CP de la CEE ante la situación en Cataluña, selecciono:

Avanzar en el camino… del respeto a las instituciones…
Salvar los bienes comunes de siglos y los derechos propios de los diferentes pueblos que conforman el Estado…
Diálogo para una cultura del encuentro… justo, con memoria y sin exclusiones
No hacer nada al margen de las legítimas leyes democráticas, es decir, respetar la Constitución
Ofrecemos nuestra colaboración.

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Y opino:

La verdad que no veo tanta política como dicen en la nota; en cuanto al lenguaje, es el común hoy en la cultura política española. Casi nadie se cierra en el uso uniformador de España como Estado y País. Esta es una etapa superada para muchísimos ciudadanos. En las nacionalidades históricos, casi todos.

Tampoco siento esa equidistancia abusiva de que se habla. Equidistancia es a menudo el concepto fetiche que te aplican los dogmáticos por no compartir su opción política. Pero esta es otra cuestión.

 

 

En cuanto a las afirmaciones sobre democracia y legalidad, tiene un fallo mayor, y es que propone como moralmente necesario que no suceda lo que ya está sucediendo y va a continuar del mismo modo sin remedio. Entonces, es verdad que seguir hablando «como si la legalidad constitucional» pudiese todavía ser respetada, es una pose. Todo el mundo sabe que no, que antes del uno de octubre, no; y que, después, no tiene opción de aceptarse sin reforma a fondo, y ya se verá. En esto sí que los Obispos sobrevuelan sobre la realidad política como ella se da. El comunicado requería otra fórmula, claramente. O callar sobre esto y remitirlo explícitamente a la política, para no echar leña al fuego.

Los valores presentados, bien seleccionados: bien común, diálogo para una cultura del encuentro… justo, con memoria y sin exclusiones, etc.

Y recuerdo haber escrito algo así, en Misericordia, caridad y justicia social (ST, 2016, 250 y ss): «No sé si Cataluña u otro pueblo se irá del proyecto español, como Estado hoy compartido; no hago problema insuperable de esto en términos de libertad de los pueblos; la política tiene sus caminos para ello; pero la ética cristiana (y laica) no puede callar sobre la solidaridad que nos debemos. Aquí arranca la política y no antes. Ninguna Iglesia debería olvidarlo y es lo que le corresponde hacer, atendiendo a las circunstancias y consecuencias para los más vulnerables, y sin repetir en la ética cristiana el discurso de la política. Yo esto lo veo muy claro, y digo que si se lee bajo este punto de vista el proceder de los Estados constituidos, hacia dentro y hacia fuera, pasan de inmediato del papel de sujetos amenazados a sujetos que amenazan. La solidaridad no es una virtud fuerte de los pueblos con vocación de Estado, ni lo es de los Estados hacia los pueblos-nación de su seno. Es así. La solidaridad, cuya alma es misericordiosa, todos queremos que en política arranque después de sacralizar mis pretensiones políticas nacionales que, por supuesto, son derechos inalienables en caso de conflicto de voluntades. No lo comparto».

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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