Agustín Ortega

Monseñor Romero en Cuenca, Ecuador

"Sentir con la fe e Iglesia liberadora"

Monseñor Romero en Cuenca, Ecuador
Agustin Ortega

La educación debe promover la formación integral de las personas con una cultura humanista, empática, ética y solidaria que promocione el servicio y compromiso por la paz, el desarrollo global y la justicia liberadora con los pobres de la tierra

(Agustín Ortega).- Por primera vez, unas reliquias del Beato Monseñor Romero salen del Salvador para llegar a nuestra Arquidiócesis de Cuenca-Ecuador. Todo un acontecimiento para la fe e Iglesia en Ecuador que ha recibido con un profundo respeto, cariño y amor estas reliquias de Monseñor Romero, «Profeta y Mártir por la Vida». Tal como se le ha denominado en esta visita a la Iglesia de Cuenca, en la que, asimismo, estará con nosotros el recién nombrado por el Papa Francisco Cardenal Rosa Chávez, íntimo amigo de Monseñor Romero.

A raíz de dicha visita con los actos que estamos celebrando, en este escrito vamos a tratar de transmitir la memoria, legado y actualidad de Monseñor Romero junto con otros testimonios de la Iglesia latinoamericana y ecuatoriana. Como el jesuita y mártir salvadoreño R. Grande, íntimo amigo de Monseñor Romero que tanto marcó al Arzobispo salvadoreño y que, a su vez, estuvo trabajando en Ecuador junto con Monseñor L. Proaño que influyó mucho en la vida y ministerio de este jesuita mártir.

Junto a Monseñor Luna Tobar, que fuera Arzobispo de Cuenca y amigo admirador de L. Proaño, Monseñor Romero y todos estos testimonios de la fe nos llevan a «sentir con la Iglesia» latinoamericana, universal y liberadora.

Tal como aparece escrito en el altar principal de la Catedral de Cuenca, junto al rostro de Monseñor Romero unido a dichos testigos de la fe que tienen una actualidad profunda en la realidad que vivimos. Con sus problemas, desafíos, restos y anhelos que son de carácter éticos y, por tanto, antropológicos, es decir, una cuestión de humanismo integral. Ya que se han impuesto los ídolos de la técnica, del poder, del mercado y de la riqueza-capital sobre la vida, dignidad y protagonismo de los seres humanos. Las personas deben estar en inter-relación fraterna, solidaria, ecológica y espiritual con la naturaleza, con los otros y con el Otro, con la trascendencia y espiritualidad que se abre al Dios de la vida, de la paz y de la justicia.

Monseñor Romero y estos testigos de la fe nos muestran una educación humanista, ética e integral donde se cultive la cultura con los conocimientos, sentimientos, valores y actitudes. Para que las personas sean los sujetos protagonistas del conocer, comprensión y gestión transformadora de la realidad humana social e histórica.

La educación debe promover la formación integral de las personas con una cultura humanista, empática, ética y solidaria que promocione el servicio y compromiso por la paz, el desarrollo global y la justicia liberadora con los pobres de la tierra. Una educación de la memoria compasiva con las víctimas de la historia y de todos estos modelos-testimonios de paz, justicia y liberación integral. Sin este cultivo y cultura de la memoria e inteligencia emocional-sentimental, ética y espiritual, las personas y los pueblos se van deshumanizando, van cayendo y perpetuando los mismos errores, males e injusticias del pasado.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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