Encuentro de misioneros de Verbo Divino

‘Y la Palabra se hizo carne… y la hallaréis entre los pobres’

Recuperando la dignidad de los nadies, las víctimas, los insignificantes...

'Y la Palabra se hizo carne... y la hallaréis entre los pobres'
Participantes en el X Encuentro Nacional de los misioneros laicos de Verbo Divino

Las Bienaventuranzas, la carta magna de Jesús, trastocó y trastoca los corazones. Da valores y quita privilegios

(Euquerio Ferreras).- Los Nadies que dice Eduardo Galeano. Las Víctimas en boca de Jon Sobrino. Los Insignificantes del gran teólogo Gustavo Gutiérrez. Amor y proyecto, de Arturo Paoli. La preocupación de Pablo de Tarso en sus comunidades. No olvides a tus pobres, la oración del salmista. Los sin Tierra, trabajo, techo del Papa Francisco. Los Bienaventurados, felices… y «a mi me lo hicisteis» de Jesucristo.

¿A quién eliges de este menú?
¿Dónde colocas a los pobres en esta escalera o los dejamos invisibles?

Un poco de dinero es bueno, mucho trae problemas. La pobreza no es un bien en sí.
Con el cartel que hizo Manu Gantir SVD, donde encontramos el mundo, unas manos abiertas que comparten el pan, y una Palabra que ilumina, iniciamos el encuentro en clave de oración que dirigieron Gerci, Vanina de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo.

Del lema «Y la Palabra se hizo carne… y la hallaréis entre los pobres», Óscar comentó que Jesús se hizo humilde y humano naciendo de una mujer, que la fragilidad, debilidad, el cuerpo, la carne, se hizo tiempo, historia, presencia, dignificando todo. El Verbo es pobre desde su madre, desde el pesebre.

Este Jesús pobre se deja hallar en los pobres. Y ahí lo encontramos.

En sintonía con estos encuentros,

-17 de octubre, Jornada Mundial de la erradicación de la pobreza, animada por la ONU, iniciada en 1987, y

– 19 de noviembre, 1ª Jornada Mundial de los pobres y la teología de la pobreza, creada por el Papa Francisco

Marcos Hernández de los Misioneros Laicos Verbo Divino, nos resumió el objetivo del encuentro en tres verbos: reflexionar, compartir y celebrar.

Formados los grupos con los 100 participantes, se reparten 4 preguntas para el trabajo. El compartir es enriquecedor y a veces cuestionador. Se amplía con otras visiones porque entrando de lleno en materia aparecen muchas pobrezas, que tienen un sin y un con.

Desde la económica sin dinero, espiritual sin Dios, sin salud-sanidad, sin alimentación, sin valores en su vida, sin moral-ética, sin cultura y querer saber leer, escribir, estudiar, sin educación no saber quien soy, sin trabajo y emigrar, sin participar porque no hay voz ni voto, sin autoestima para dignificarse,
sin amor, no aman ni son amados.

Por los que crean dependencia con la droga, bebida, prostitución, opresión, marginación, juego, nuevas tecnologías, consumismo, placer, belleza, la manipulación de la opinión pública.

Por los que crean injusticias, la tortura, el lujo que ofende, por los que pierden la esperanza, el sentido de la vida y se la quitan, por los privados de libertad, por los que ponen su carrera por encima de todo, por los que pisotean los derechos humanos, por los manipuladores de la economía global.

¿Causas?

En nuestro Encuentro se vieron algunas: por falta de oportunidades, nacer pobre en el Tercer o Cuarto mundo, retraso tecnológico, por el pecado, la marginación, opresión, el derroche de los bienes de muchos.

La iluminación bíblica estuvo a cargo de Lauren SVD y Katty, del Centro Bíblico de los Misioneros del Verbo Divino, de Quito en Ecuador.

De su mano vimos como Jesús recuperó, dignificó, dio nueva vida y reintegró a la sociedad a marginados, poseídos, enfermos, muertos, mujeres, extranjeros, siguiendo el evangelio de Marcos.

Las Bienaventuranzas, la carta magna de Jesús, trastocó y trastoca los corazones. Da valores y quita privilegios. «Bienaventurados los pobres…» suena fuerte también hoy. Él se identificó con aquel submundo, «A MI me lo hicisteis». También con el nuestro.

Resonó la teología de Pablo, «Él, que por amor a nosotros se hizo pobre para enriquecernos» (2 Cor 8,9).

En la Jornada Mundial de mañana 17, patrocinada por la ONU se verán otras. Y en la Jornada Mundial del 19 de noviembre habrá nuevas luces que descubrirán las causas, y pistas junto al caminar del Papa Francisco.

Se necesitan grandes iluminadores actuales en este caminar mundial que en parte conocemos. Michel Camdessus nos dice: «que la culpa es de todos, también de los Bancos centrales, gobiernos, instituciones financieras…» Propone «tres patas a la vez: regulación, vigilancia y ética».

En este mundo globalizado, «la crisis tiene una triple dimensión: su aspecto económico, la crisis de civilización, las resistencias a este mundo». El papel del cristiano se puede concretar en seis características:

Rechazo de la cultura de la acumulación, apertura a la misericordia, respuesta efectiva a la solidaridad universal, compromiso de ciudadanía universal al servicio del bien común global y colaboración fraterna con las otras sabidurías y religiones del mundo para humanizarlo.

«El dinero nunca ha gritado tan alto como ahora. El olor del dinero nos sofoca». (George Steiner)

«Una oligarquía formada por sociedades transcontinentales, cuyo único principio es la maximalización del beneficio, que concentran en sus manos el poder político y económico, imponiendo un ‘orden caníbal’ en el mundo, un orden absurdo y mortífero«, es la radiografía que hace Jean Zieger.

Y «el verdadero sujeto de la Historia, el más poderoso hoy en día, son las sociedades transcontinentales privadas», afirma Zieger.

Es bueno recuperar los nadies, las víctimas, los insignificantes, porque América Latina nos ilumina también.

Pobreza

Los investigadores descubren
los bienes para el hombre,
los poderosos los reparten
los ricos los usan,
si vivir tiene un sentido
si el hombre es un ser feliz
si la vida puede ser aún
amor y proyecto.
(Arturo Paoli)

Oramos con el salmista «no te olvides de los pobres» (Salmo 73,19), celebramos la eucaristía compartida y gustamos la comida fraternal.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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