Eugenio Pizarro

Hoy en Chile: «La Caridad de Cristo nos urge»

El amor ea esencia del cristianismo, la esencia del Evangelio

Hoy en Chile: "La Caridad de Cristo nos urge"
Eugenio Pizarro Poblete

El amor a Dios es la causa o la fuente del amor al prójimo, y el amor al prójimo es la expresión concreta y veraz del amor a Dios

(Eugenio Pizarro Poblete).- (Mateo 22,34-40). «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley». Jesús le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. Y después viene otro semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos».

El mensaje de este domingo es la esencia del cristianismo, es la esencia del Evangelio: el amor a Dios y el amor a los hermanos, como Jesús los amó.

Jesús, el Evangelio mismo, pone unidos los dos mandamientos. Jesús da vida y contenido a la Ley, llevándola a su plenitud y dándole su más profundo significado.
Al respecto indico algunos puntos:

1. Jesús afirma que el amor total a Dios y el amor al prójimo son la síntesis de la voluntad de Dios.

2. Pero Jesús hace una distinción entre estos dos amores. No son lo mismo y se distinguen el uno del otro. Su objeto u objetivo son diferentes. Dios no es el hombre y el hombre no es Dios. Pero, aunque distintos, ambos son muy importantes. No obstante, la importancia de ambos, en primer lugar, está el amor a Dios.

3. Y el amor al hermano, al que me aproximo, aunque tenga el segundo lugar, es «semejante y similar» al amor de Dios. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir, que los dos amores son inseparables:

«El que dice que ama a Dios y no ama a su hermano, es un mentiroso».

Quiere decir, que el amor a Dios es la causa o la fuente del amor al prójimo, y el amor al prójimo es la expresión concreta y veraz del amor a Dios. Usando un dicho,hoy día, Dios nos está advirtiendo:»Obras son amores y no buenas razones». Dios quiere decirnos, si me amas, demuéstralo con tu compromiso de amor por la liberación y salvación integral de tu hermano.

4. Jesús, que es el mismo Evangelio, nos está diciendo hoy día, que la unidad de estos dos amores es lo esencial, lo principal del cristianismo. «La esencia del Evangelio es amar a Dios y a los hermanos».

Y el discípulo verdadero de Jesús unificará su oración al servicio y al compromiso con su hermano. Unificará la contemplación a la acción de acercarse, de aproximarse, haciéndose un verdadero hermano de su hermano. Unificará su Eucaristía dominical y cualquier práctica religiosa a la acción social y a la búsqueda de la justicia social para sus hermanos más pobres, marginados, que están «a la vera del camino». Son pobres y marginados por un sistema del «tener» del «privatizar» y acumular en pocas manos el dinero y las riquezas, haciendo de la sociedad actual, una realidad injusta y con pérdida de los valores permanentes.

He trabajado en comunidades cristianas eclesiales de base. A veces, he comprobado, que tanto en las reuniones de éstas, como en sus Eucaristías, en el comentario del Evangelio, se produce alguna discusión en torno al «amor hacia nuestros hermanos».

Esto se da, porque todavía hay algunos cristianos, que tanto en el comentario del Evangelio como en la Eucaristía, dan la impresión que tienen la confusión, de que hablando de los hermanos, se olvida un poco a Dios, porque se habla demasiado del prójimo y de cosas del mundo en que éste vive. Pero es el mismo Señor que nos dice, con claridad meridiana, que para agradarle y para demostrarle nuestro amor, tenemos que amar a nuestro prójimo. Esto quiere decir que amar a Dios significa también amar al hermano y toda su vida humana:

«Nada de la experiencia humana es ajena a la Evangelización».

Para leer el artículo completo pinche aquí.


Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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