El cardenal de Barcelona inaugura nuevo curso en el ISCREB

Omella reivindica a Lutero: “La fe debe estar acompañada de obras, pero las obras sin fe no sirven de nada»

Antoni Matabosch: "Lutero transformó la Iglesia y el mundo"

Omella reivindica a Lutero: “La fe debe estar acompañada de obras, pero las obras sin fe no sirven de nada"
El cardenal Omella Agencias

Fue un grito despertador" -dijo, citando al cardenal Walter Kasper- y un fracaso, ya que una gran parte de los cristianos no abrió los ojos en ese momento

(Montse Punsoda, Esglèsia Barcelona).- El Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona (ISCREB) ha inaugurado el curso 2017-2018 en un acto celebrado en el Seminario Conciliar, presidido por el Cardenal Arzobispo Mons. Joan Josep Omella. La lección inaugural se ha centrado en el tema Lutero y la reforma, ayer y hoy. Del conflicto a la comunión, coincidiendo con el 500 aniversario de este hecho, que expuso el ex director del ISCREB el Dr. Antoni Matabosch.

El director del ISCREB, el Dr. Ramon Batlle encargado de presentar la ponencia, dio la bienvenida a todos, expresando su motivación para iniciar un nuevo curso que «potencie el diálogo con la cultura y con la participación de los laicos». Dando fuerza a este mensaje, Matabosch durante su ponencia, expuso la figura de Lutero, que «transformó la iglesia y el mundo». Un hombre con una personalidad «compleja y contradictoria», «de espíritu libre», «crítico y visionario», entre la época medieval y el renacentismo. «La llamada a la reforma es un proceso constante – exponía Matabosch- y la reforma de Lutero venía de un camino muy preparado».

Tal como expuso el ponente, Lutero rompió con el «Cristo castigador», señalando la fe como la única herramienta para ser amigos de Dios. Una visión que no fue acogida por toda la cristiandad y que terminó con una separación que Lutero no había pretendido, tal como recordó Matabosch. «Fue un grito despertador» -dijo, citando al cardenal Walter Kasper- y un fracaso, ya que una gran parte de los cristianos no abrió los ojos en ese momento». A la larga, ha sido un impulso reformador, que 500 años después se ha ido consolidando con más «diálogo» y entendimiento entre las confesiones que «tienen que vivir la fe por delante de todo».

 

Desde la fe y las obras

Omella, clausuró el acto remarcando que «la fe debe estar acompañada de obras, pero las obras sin fe no sirven de nada». En esta línea destacó la labor del Instituto que con su abre educativa contribuye a la Evangelización. Insistió a empezar el Evangelio siempre desde los pobres y, en segundo lugar, desde la «Palabra de Dios, desde el mensaje de Jesús y no la ideología».

Una Palabra a que muchos tienen miedo por la fidelidad que pide, porque «proclamo anuncio y enseño la palabra de Dios y no llego a vivirla», dijo refiriéndose a todos los cristianos. Destacó el miedo a no cumplir como «padre de los pobres«, tal como se le pide a un obispo y el miedo a no «dejar que los demás sean libres a decidir», cuando se trata de evangelizar. «Yo ofrezco el mensaje de Jesús, pero no impongo, propongo. Dejar que el otro decida y amarlo a pesar de todo».

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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