Un comienzo biográfico

500 años del cardenal Cisneros (I)

"Entendía que la reforma sólo podía entenderse como reforma moral e intelectual al mismo tiempo"

500 años del cardenal Cisneros (I)
Cisneros

Uno de los mayores afanes culturales de Cisneros fue la edición de una Biblia que reuniera las versiones en sus idiomas originales, hebrero, arameo, griego, junto a su traducción latina, la llamada Biblia políglota complutense

(Saturnino Rodríguez).- Llama la atención el olvido oficial y mediático del V Centenario de la muerte del Cardenal Cisneros, uno de los personajes excepcionales de la historia política y cultural de España. Olvido alentado por los extremismos sectarios que sólo ven en él al «inquisidor» e «intrigante» frente a los historiadores rigurosos que ven en Cisneros a una de las figuras de mayor relieve en la historia de España.

Olvido menos excusable cuando se da la coincidencia en éste mismo año 2017 del perfil del cardenal Cisneros como «reformador «de la Iglesia española en aquella época con los 500 años, también este año 2017, de la «reforma protestante» de Martín Lutero que rompía con la Iglesia católica. Cisneros se adelantó a la reforma de Lutero e incluso a la que acometería el Concilio de Trento, que comenzaría en 1546.

Francisco Jiménez de Cisneros

Su nombre de pila era Gonzalo que cambió por el de Francisco al entrar en la Orden Franciscana siendo ya presbítero.

Nació en Torrelaguna (Madrid) el año 1436 y murió en Roa (Burgos) el año 1517 cuando iba a recibir al nuevo rey de España Carlos I, hijo de la reina Juana y Felipe y nieto de los Reyes Católicos. De todos ellos fue consejero y regente Cisneros.

Perteneciente a la Orden Franciscana (O.F.M.), fue arzobispo de Toledo, Primado de España y Cardenal (1496-1517). Fue Canciller Mayor de Castilla, Presidente del Consejo de Regencia de Castilla (septiembre -1506 -agosto 1507 ), Gobernador del Reino de Castilla (enero de 1516 – noviembre de 1517) y presidió el Consejo de Regencia que asumió el gobierno castellano tras la muerte del rey Felipe el Hermoso en espera de la llegada de Fernando el Católico. Entre 1516 y 1517 volvió a asumir el gobierno tras la muerte del rey Fernando y en espera de la llegada a España de Carlos I.

La cruz en la Plaza Mayor de Torrelaguna (Madrid) fue levantada el año 1802 para recordar el lugar exacto en que se hallaba la casa donde nació el cardenal Francisco (Gonzalo) Jiménez de Cisneros. Las contribuciones de él mismo a su Villa natal fueron muy numerosas. Cabe destacar la aportación a la construcción de la iglesia parroquial, la fundación de un hospital, la conducción del agua, el convento franciscano de la Madre de Dios, y el depósito, además de obras benéficas y otros mecenazgos generosos.

Gonzalo (después Francisco) Jiménez de Cisneros era hijo de hidalgos humildes que le enviaron siendo adolescente a la cercana ciudad de Alcalá de Henares para hacer estudios de Gramática y Derecho que continuó después en el Colegio Mayor de San Bartolomé, en Salamanca de donde pasó a Roma, en donde fue ordenado sacerdote en 1496 por Hernando de Talavera (1428-1507), monje de la Orden de San Jerónimo en Valladolid, obispo de Ávila y primer arzobispo de Granada que fue confesor y consejero de la reina Isabel I de Castilla (1475-1492). Cisneros tenía dos hermanos y un primo suyo fue el reformador benedictino García Jiménez de Cisneros abad del monasterio Monserrat (Barcelona).

Muerto su padre, Cisneros regresa a Castilla y en 1471 es nombrado arcipreste de Uceda (Guadalajara) que tras algunos enfrentamientos con el entonces arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña (1446-1482), le envió a prisión durante algunos años. La influencia del arzobispo Carrillo en la vida política del reino de Castilla, en los reinados de Juan II, Enrique IV e Isabel I fue muy grande aunque su opinión variase a tenor de su gran ambición acomodándose a las circunstancias.

El arzobispo Carrillo estaba muy enfrentado al cardenal Pedro González de Mendoza «(1428-1496) conocido como el «El tercer rey de España» y también «El Gran cardenal de España») que tenía un gran ascendiente ante los Reyes Católicos Fernando e Isabel (1492-1496) que sucedería al arzobispo Carrillo como 79º Arzobispo de Toledo, Primado de España y Canciller Mayor de Castilla. De él se decía que era y se convirtió en defensor y mecenas de Cisneros. Como mecenas en general El cardenal Mendoza fue uno de los responsables de tres cambios fundamentales en la mentalidad moderna: el avance del Renacimiento en España, el descubrimiento de América y la expulsión de los judíos españoles.

Gracias a su amistad con el cardenal González de Mendoza entonces obispo de Sigüenza (Guadalajara) desde 1467 , Cisneros fue nombrado en 1480, Vicario general de la diócesis de Sigüenza hasta 1484, fecha en que Cisneros atravesó una profunda crisis espiritual que le llevó a entrar en la orden franciscana. Fue entonces cuando sustituyó su nombre de Gonzalo por el de Francisco en honor a San Francisco de Asís. Encerrado en el convento de la Salceda (Guadalajara) y durante siete años llevó una vida monacal estricta en el espíritu franciscano.

Hernando de Talavera, monje jerónimo que era el confesor y consejero de la Reina Isabel fue nombrado arzobispo de Granada por lo que la reina Isabel, eligió como su confesor y consejero el año 1492 al franciscano Jiménez de Cisneros, siguiendo los consejos del cardenal González de Mendoza, primer protector de Cisneros.

A la muerte del cardenal Mendoza en 1495, Cisneros fue consagrado arzobispo de Toledo en el convento de San Francisco de Tarazona (Zaragoza), en presencia de los Reyes Católicos. El convento lleva el nombre de su fundador el propio san Francisco de Asís, fundado por san Francisco de Asís en 1214 de camino a Santiago de Compostela y en donde se casaron en 1329 el rey Alfonso IV de Aragón y Doña Leonor de Castilla. El nombramiento como Arzobispo de Toledo en la Baja Edad Media suponía ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España y Canciller Mayor de Castilla.

Advertencia

Á partir de este comienzo biográfico del Cardenal Cisneros hacemos un salto cronológico dentro de ésta 1ª parte para centrarnos en su actividad de reformador de la Iglesia española por encargo del Papa y con ello su extraordinaria actividad intelectual-cultural.

En la 2ª parte continuamos con su actividad como hombre de Estado encomendada por los Reyes Católicos por la gravedad de del caso para la institucionalidad del Estado: muerte de Reina Isabel, sucesión de Juana la Loca y muerte de su esposo el flamenco Felipe, muerte del rey Fernando y preparación de la llegada del nuevo monarca el flamenco Carlos.

En 1516, cuando se encargó de la regencia de España, Cisneros tenía 85 años – moriría al poco tiempo – y sin embargo gobernó con entereza, sabiduría y ecuanimidad hasta la llegada del príncipe heredero don Carlos, hijo de doña Juana la Loca y futuro Carlos V. Inmediatamente Cisneros hizo proclamar a don Carlos como rey de España, aunque vivía su madre, doña Juana, que era, en justicia, la verdadera reina. Luego enfrentó duras campañas contra los nobles, siempre revoltosos, mal avenidos con su regencia.

El cardenal Cisneros, «reformador» de la Iglesia española

Como provincial de la Orden franciscana y Visitador de los franciscanos y de las órdenes mendicantes, en 1496 el papa Alejandro VI pide al arzobispo Cisneros acometer una profunda reforma de los franciscanos y las Órdenes Mendicantes, que después ampliaría al clero secular y que también acometerían dominicos, agustinos y otros como la reforma del Monasterio de Montserrat (Barcelona) que llevó a cabo el monje benedictino abad García Jiménez de Cisneros, que era primo del arzobispo Cisneros.

Desde su nuevo puesto de Arzobispo de Toledo Cisneros emprendió una serie de reformas de la Iglesia, no siempre bien recibidas entre los eclesiásticos.

En este sentido, luchó por recuperar el espíritu original de la orden de san Francisco, intentó dificultar la creciente concesión de inmunidades y privilegios a las órdenes seculares y se sumergió en una campaña reformista que se plasmó en la celebración de sendos sínodos en Alcalá (1497) y en Talavera.

La «reforma» de Cisneros se adelantó a la del Concilio de Trento. La necesidad de reforma de la Iglesia era ampliamente compartida por los ambientes humanistas de finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI.

Junto con el objetivo reformador del nivel moral del clero Cisneros promovió simultáneamente otro objetivo no menos ambicioso: elevar también su nivel cultural. A él se debe la fundación de una de las instituciones más notables de aquel tiempo, la Universidad de Alcalá de Henares, donde instituyó cátedras no solo de teología sino también de lenguas orientales, que posteriormente harían posible la edición de aquel portento de erudición que sería la Biblia Políglota Complutense.

En este V Centenario del «reformador» Cisneros que coincide con el V Centenario de la «Reforma protestante» del agustino Martín Lutero cuyo detonante fue la bula de las «Indulgencias» del Papa León X que le llevaron a publicar en Witemberg sus famosas 95 tesis, es curioso recordar que Cisneros, que apoyó las decisiones del papa León X (Giovanni de Medici 1513-1521) – como la mejora del calendario juliano – se opondría sin embargo a la proclamación de las «Indulgencias» del Papa para levantar fondos para construir la Basílica de San Pedro, que sería precisamente el detonante de la «protesta» de Lutero. Las reformas de Cisneros que llegaron a denominarse «cisnerianismo» se han comparado con movimientos como el «erasmismo», los «alumbrados» y la «escuela ascética española».

Las reformas de Cisneros, que contaba con la total confianza y respaldo de los Reyes Católicos, no significaron ningún tipo de cambio teológico o cismático, como el que poco tiempo después lo sería la Reforma luterana – Cisneros muere en 1517, alrededor de la fecha en que Lutero diera a conocer sus tesis de Wittenberg – sino una reorganización institucional o reforma del clero, tanto regular como secular, que venía reclamándose y que convirtió a la Iglesia española en un mecanismo disciplinado, vinculado a la política y los intereses de la Monarquía hispánica durante todo el Antiguo Régimen.

En su afán reformador Cisneros convocó un sínodo diocesano en Alcalá de Henares (Madrid) en 1497 y otro en Talavera de la Reina (Toledo) en 1498, que tuvieron como fruto la aprobación de nuevas constituciones de carácter claramente pastoral y también la realización de visitas a los arciprestazgos toledanos.

En 1499, Cisneros obedeciendo órdenes reales, viajó a Granada para dirigir personalmente el proyecto de conversión de los mudéjares andaluces. A partir de la conquista de Granada y especialmente del decreto de 1502 que imponía el bautismo forzoso de los musulmanes habían comenzado revueltas que conducirían en el reinado de Felipe II a la llamada «Rebelión de las Alpujarras» (1568-1571). Los moriscos que eran conversos provenientes del Islam fueron también objeto de la investigación de la Inquisición.

La gran tarea cultural de Cisneros

Francisco Jiménez de Cisneros entendía que esa reforma que él había recibido como encomienda sólo podía entenderse como reforma moral e intelectual al mismo tiempo.

La reforma en la Iglesia suponía un impulso moral e intelectual lo que le convertían en el espiritualista y erudito.

Como eclesiástico y moralista respetando la tradición del Medioevo y como intelectual erudito adaptándose al espíritu del Renacimiento y el Humanismo de la Edad Moderna.

Durante su vida Cisneros participó, en mayor o menor medida, en todo lo que se hizo durante el reinado de los Reyes Católicos y contribuyó de forma decisiva a la configuración del nuevo Estado. Reformó la vida religiosa, que había caído en una gran relajación moral y una vaciedad intelectual. Pero supo ver que toda renovación empezaba por la educación y fundó en Alcalá de Henares en 1498 una de las instituciones que más ha influido en la cultura española: la Universidad Cisneriana que comenzaría siendo el Colegio Mayor de San Ildefonso.

La reforma espiritual de Cisneros llevaba aparejada también la reforma intelectual del clero, lo que supuso la fundación del Colegio Mayor de San Ildefonso el edificio principal de la Universidad de Alcalá y el más notable símbolo de la misma. Fue fundado en 1499 por el Cardenal Cisneros como origen de la Universidad de Alcalá y el más notable símbolo de la misma.

El Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares (Madrid, España) fue fundado en 1499 por el Cardenal Cisneros como origen de la Universidad de Alcalá histórica, con la idea de que sirviera a sus propósitos reformadores y mejorase la formación de los clérigos y hombres de la época, sin escatimar esfuerzos para dotar a su Colegio del marco urbanístico adecuado, de una buena financiación y de los mejores maestros de la época y los mejores textos. En este sentido, cabe destacar su aportación a la edición de la Biblia políglota complutense (1514-1517).

Fue clausurado como Colegio Mayor en septiembre de 1798. Actualmente es el Rectorado y edificio prinicipal de la nueva Universidad de Alcalá de Henares, una de las principales obras del Renacimiento español declarado Patrimonio de la Humanidad, junto con el resto del casco histórico. Alcalá de Henares fue la Complutum de la Hispania romana (s.I d.C.). El actual nombre de la ciudad Alcalá de Henares proviene del término árabe al-qal’a Nahar, «el castillo» o fortaleza sobre el río Henares, cuando los árabes invadieron tras el año 711 la ciudad, que en el siglo V era visigoda.

Uno de los mayores afanes culturales de Cisneros fue la edición de una Biblia que reuniera las versiones en sus idiomas originales, hebrero, arameo, griego, junto a su traducción latina, la llamada Biblia políglota complutense. Los estudiosos se encontraron en Alcalá de Henares (en latín, Complutum), en la Universidad fundada por Cisneros, la Complutense.

Biblia iniciada y financiada por Cisneros cuyos trabajos comenzaron en 1502 bajo la dirección de Diego López de Zúñiga y se continuaron durante 15 años, apenas nacida la imprenta moderna en Alemania. Gutemberg editaba la primera Biblia en 1450 y Lutero publicaba la traducción de ambos Testamentos en 1534.

El Papa León X autorizó la Biblia en 1520, y se distribuyó a partir de 1522. De las 600 copias publicadas, se estima que subsisten unas 120.

Otra de sus obras fue el proyecto y reconstrucción del destruido templo medieval de los santos Justo y Pastor por un bello edificio gótico, la Catedral Magistral de Alcalá de Henares, en la que reposan sus restos desde 2016 en que solemne y oficialmente fueron trasladados desde la capilla del Colegio Mayor de San Ildefonso (Universidad), anticipando los actos del V Centenario este año 2017, y en donde queda su sepulcro obra de Domenico Fancelli y Bartolomé Ordóñez.

Cisneros consiguió también que su nueva Catedral recibiese el título oficial de «Magistral» que sólo poseen ésta y la catedral de san Pedro en Lovaina. Título que sólo se concedía cuando todos sus canónigos poseyesen el titulo universitario de doctores.

Pero vamos a resumir en cuatro palabras la larga historia de esta Catedral Magistral de Alcalá de Henares donde están enterrados los restos del cardenal Cisneros. En la Hispania romana y en plena persecución de Diocleciano contra los cristianos son martirizados (año 340) en las afueras de la entonces llamada Complutum los niños Justo y Pastor a los que se dedica en el 414 una capilla que se convierte en Catedral en la época visigoda. Sus restos reposan hoy también en la Catedral que lleva su nombre.

En 1118 la ciudad es reconquistada a los musulmanes que habían destruido la catedral y es convertido en «Colegiata» por el arzobispo Carrillo y que Cisneros la reconstruye en 1497 como hoy la conocemos.

En 1501 el cardenal Cisneros instituyó la obligatoriedad de la identificación de las personas con un apellido fijo. Hasta entonces las personas se identificaban con su nombre y un apellido o mote que reflejaba el lugar de procedencia, el oficio o alguna característica de la persona, por lo que miembros de una misma familia, incluso hermanos, podían tener diferente apellido. Este sistema producía un tremendo caos administrativo para poder identificar a las personas por familias. A partir de la ordenanza de Cisneros, el apellido del padre quedaba fijado y pasaría a ser el de todos sus descendientes.

Dajla también conocida como Villa Cisneros desde 1884 es una ciudad del Sahara Occidental hoy controlado por Marruecos aunque teóricamente bajo administración de España para la que tiene una simbología especial ya que en esta ciudad se arrió el 11 de enero de 1976 la última bandera española en el Sáhara.

– Continuará en la II parte


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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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