"Hombre complejo y polifacético"

Hace 500 años moría Cisneros

"En su caso hemos vivido muchos años de tópicos, además su figura ha sido utilizada por unos y por otros"

Hace 500 años moría Cisneros
Cisneros, el Tercer Rey

Presentado como uno de los autores de la unidad de España, Cisneros fue promocionado por el franquismo y la España nacionalcatólica, mientras que en la época posconciliar era contrapuesto como antihéroe a un precursor ecuménico, fray Hernando de Talavera

(Pedro Miguel Lamet).- El diario ABC publica hoy, fecha en que se conmemora el quinto centenario de la muerte de Francisco Ximénez de Cisneros, una esquela que recoge sus títulos y méritos al servicio de la Iglesia y de España, así como la petición de que «su ejemplo de austeridad, abnegación, sacrificio, valor, entrega y servicio a su Nación y a sus reyes sirva de faro y guía a los gobernantes presentes y futuros para la defensa de la Unidad, Libertad y Dignidad de España».

Curiosamente, la esquela señala erróneamente a Cisneros como primer Arzobispo de Granada, cuando en realidad lo fue -como es bien sabido- Fray Hernando de Talavera, religioso jerónimo y anterior confesor de la Reina Isabel.

Mi primer encuentro con el cardenal Cisneros fue hace 26 años, cuando publiqué un libro titulado Yo te absuelvo, majestad, sobre confesores de reyes y reinas de España.

Me impactó mucho su figura por contraste con la de fray Hernando de Talavera, el bondadoso confesor de Isabel la Católica que, nombrado arzobispo de Granada, se hizo amigo de los musulmanes hasta ser nombrado por ellos el «alfaquí cristiano», pues llegó a aprender árabe, implantó la liturgia en lengua vernácula, era contrario a la Inquisición y evangelizaba persona a persona. Los reyes no estaban contentos con el progreso de las conversiones y mandaron a Cisneros para acelerarlas. (Curisamente la diócesis de Granada acaba de iniciar el proceso de canonización de Talavera, cinco siglos después). Los métodos coercitivos del arzobispo de Toledo, su quema de libros coránicos y la dureza de su ascetismo no dieron resultado, sino que provocaron de nuevo la insurrección en el Albaicín. Mientras Talavera, que logró apaciguarlos, murió pobre y perseguido por la Inquisición, Cisneros subía en cargos e influjo en la Corte.

Reconozco que entonces el personaje no me cayó muy simpático. El año pasado, Ymelda Navajo y Carmen Fernández de Blas, directoras de La Esfera de los Libros, me sugirieron que escribiera, a raíz del V Centenario de su muerte, una novela histórica sobre él.

Al profundizar con este motivo en Cisneros me acordé de aquella frase de Baltasar Gracián: «El primer paso de la ignorancia es presumir de saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben». Reconozco humildemente que entonces yo no sabía suficientemente sobre este hombre complejo y polifacético. Y es que en el caso del cardenal Cisneros hemos vivido muchos años de tópicos. Además su figura ha sido utilizada por unos y por otros. Presentado como uno de los autores de la unidad de España, fue promocionado por el franquismo y la España nacionalcatólica, mientras que en la época posconciliar era contrapuesto como antihéroe a un precursor ecuménico, fray Hernando de Talavera.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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