Las ONG de la Iglesia relatan su experiencia solidaria en el 'Católicos y Vida Pública'

Ana Almarza, de las adoratrices: «En la Casa de Campo se venden mujeres por 5.000 euros»

"Debemos estar al servicio de las necesidades, dificultades, gozos y sufrimientos del mundo"

Ana Almarza, de las adoratrices: "En la Casa de Campo se venden mujeres por 5.000 euros"
XIX Congreso Católicos y Vida Pública sobre la Acción Social de la Igelsia CEUMedia

(Jesús Bastante).- «Nadie protege a una mujer de mal vivir. Son tratadas con desprecio y dureza». En la Casa de Campo, uno de los pulmones de Madrid, «se venden mujeres por 5.000 euros». No alquilan sus cuerpos, se las vende. Esta cruda denuncia de Ana Almarza, de las adoratrices, puso el corazón en un puño al millar de asistentes al Congreso ‘Católicos y Vida Pública‘ que, en la jornada de este sábado, está mostrando las distintas experiencias de la Iglesia en el trabajo con los más excluidos. Esos ‘nadie’ de los que habló Eduardo Galeano.

Desde hace décadas, las adoratices cuidan de las mujeres maltratadas, prostituidas, migradas, refugiadas. «Estamos por ellas, para ellas, con ellas», destacó Almarza. «Queremos que la mujer se ponga en pie, que sea fuerte y libre«, recalcó. En sus casas de acogida, en su trabajo a pie de obra, estas religiosas lo consiguen.

También otros lo hacen, cada día, tratando de seguir fielmente el mensaje del Evangelio. Uno de ellos, el capitán de fragata de la Armada, Vicente Cuquerella, quien desde su misión trabaja por salvar a miles de personas que huyen de la guerra y la persecución y que corren el riesgo cierto de morir ahogados en ese inmenso cementerio en que se ha convertido el Mar Mediterráneo. «No lo hubiésemos logrado sin la ayuda divina», destacó el militar.

 

 

En otra de las mesas, el nuevo presidente de Cáritas, Manuel Bretón; junto al secretario general de Manos Unidas, Ricardo Loy; y el presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada, Antonio Sáinz, hablaron de «La Iglesia al servicio de las personas».

Para Bretón, la labor de Cáritas se basa en la idea de que «no se trata de dar, sino de construir». En su intervención, Bretón ha explicado los retos a los que se enfrenta Cáritas, entre los que se encuentran identificar quiénes son nuestros hermanos que necesitan ayuda, descubrir que muchas situaciones de sufrimiento son evitables, y nuestro compromiso en comprometernos con la verdad desde la caridad y la responsabilidad.

Por su parte, Ricardo Loy subrayó que «es conveniente que alguien nos recuerde que nosotros, los cristianos, también podemos participar activamente en la sociedad». El secretario general de Manos Unidas ha defendido la labor de su institución como el compromiso que tienen de «hacer visible y real el amor del Evangelio, convirtiéndolo en instrumento para mejorar la vida de las personas». Loy también ha dedicado unas palabras a la denominada Agenda 2030, incidiendo en que «la obligación de las Organizaciones Católicas es hacer que todas esas palabras que recoge dicha Agenda se convierta en una realidad».

Por su parte, Antonio Sáinz ha definido a su organización como» un vínculo de caridad de cristianos que viven alejados entre sí, y que tiene como misión promover la experiencia de la fe a los que reciben la ayuda que viene de los países del primer mundo».

 

 

En otra de las mesas, el padre Ángel García, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz, quien ha subrayado que «el mayor problema de nuestra sociedad es que no se escucha a la gente». Para el religioso, resulta vital la construcción de una Iglesia comprometida con mejorar la situación social, tanto a nivel local como nacional, promoviendo la expansión de colaboraciones entre entidades para proyectar de una forma más eficiente la palabra de Dios. Estas estrategias de concienciación y aprendizaje, sin embargo, «no patrocinan ninguna forma ni ideológica ni política».

Por su parte, el presidente de la Comisión Justicia y Paz de España, Eduardo Ibáñez, ha indicado que «debemos estar al servicio de las necesidades, dificultades, gozos y sufrimientos del mundo»; es ahí donde reside la base de la concienciación sobre el trabajo de la Iglesia. Desde su ámbito de actuación ha señalado que no es suficiente con trabajar estrictamente en entornos cristianos, sino que la doble estrategia social y de incidencia política se debe llevar a cabo horizontalmente, junto con organizaciones de la sociedad civil.

Finalmente, la presidenta del Foro de Laicos, Dolores García, ha definido la acción de la Iglesia como «una composición de diversas características trabajando por un mismo fin». Así pues, ha tomado los testimonios de niños para reflexionar sobre «la posibilidad de un futuro nuevo en nuestras manos.»

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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