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La cultura mozárabe (y II)

"Incluso bajo los musulamnes, la comunidad mozárabe conservó su organización política, eclesiástica y jurídica"

La cultura mozárabe (y II)
Arquitectura mozárabe

La presencia, defensa, pervivencia, liturgia, cultura, entrega y martirio de los mozárabes reúne un legado inmenso de sacrificio y fe

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(Saturnino Rodríguez).- Mozárabe es el nombre que se aplicaba a los cristianos que vivían en los territorios dominados por los musulmanes tras la conquista de la Península Ibérica en el año 711.

Desde el primer momento los musulmanes mostraron un gran respeto hacia los cristianos, que eran, como ellos mismos y como los judíos, «gentes del Libro», que veneraban la revelación divina. Como protegidos del Islam, se les garantizó la conservación de sus bienes y de sus derechos privados, así como la libertad para practicar su religión. A cambio de esta tolerancia, los cristianos tuvieron que aceptar el pago de ciertos impuestos y de la aceptación de una posición social inferior.

Los mozárabes de Al-Ándalus (Andalucía) son el ejemplo más significativo del mito que ha llegado hasta nuestros días de este periodo histórico. La presencia, defensa, pervivencia, liturgia, cultura, entrega y martirio de los mozárabes reúne un legado inmenso de sacrificio y fe.

Así como de «lo mudéjar» las herencias que tenemos son fundamentalmente arquitectónicas, lo «mozárabe» es más amplio al abarcar historia y cultura, liturgia, arte y literatura, epigrafía-arqueología y música. Ante la dominación externa musulmana, no cesaron en mantener viva una identidad colectiva, procedente de Gothia (visigodos) y anteriormente de los cimientos construidos por la iglesia primitiva católica.

Los árabes iniciaron la invasión de la península ibérica el año 711, encontrando al pueblo hispano-visigodo que había heredado, reformándolos, los principios sociales y legales de la época romana, combinados con el cristianismo. Los hispano-romanos e hispano-godos defendieron con las armas su identidad como pueblo y como comunidad cristiana aunque se sabe de numerosos casos en que los nobles cristianos colaboraron contra los mismos cristianos de otros reinos.

El investigador granadino Francisco de Borja García Duarte (Padul, 1958), en su libro Mozárabes en el origen de los reinos cristianos confirma que la emigración mozárabe al reino astur-leonés tuvo una gran influencia de los cristianos de al-Andalus en la génesis de Castilla y del castellano.

Los primeros repobladores que llegan al reino de Asturias, en los momentos iniciales de su formación, en la época de Alfonso I y su hijo Fruela, en el que también se repuebla la Vardulia, que después se conocerá como Castilla. «Todavía», escribe, «no están arabizados, pero los que continúan llegando durante los siglos siguientes son ya cristianos con un alto grado de arabización«.

Según García Duarte, «al estudiar las fuentes documentales de los reinos cristianos del norte cantábrico vemos que, en su formación y expansión, es fundamental el fenómeno de la repoblación con clérigos y sus familias que llegan al norte desde Al Ándalus».

En su vida social los mozárabes estaban obligados a pagar un tributo de carácter personal (yizya), que afectaba a los varones entre 20 y 50 años, y un impuesto territorial (yaray).

La comunidad mozárabe conservó su organización política, eclesiástica y jurídica. Tenía sus propios condes, que eran los responsables de la comunidad ante la administración musulmana, sus jueces, que actuaban según las normas del derecho visigodo, sus recaudadores de impuestos y sus obispos. El Estado musulmán se reservó el derecho a intervenir en el nombramiento de las autoridades civiles y eclesiásticas cristianas además de convocar sus concilios.

Los mozárabes más intransigentes dirigidos por Eulogio de Córdoba entre los años 851 y 869 se levantaron contra esta dependencias. Buscaban de forma voluntaria el martirio, lo que se conseguía injuriando al islam en público, lo que estaba castigado con la pena de muerte. Este movimiento dañó la convivencia entre cristianos y musulmanes, por lo que muchos mozárabes emigraron a los reinos hispano-cristianos de norte y otros se hicieran musulmanes, con lo que a finales del siglo X apenas había mozárabes en Al-Andalus.

Más adelante en los periodos de dominación de los almorávides y de los almohades, la situación de los cristianos se fue deteriorando.

Sin embargo, a medida que la dominación se hacía efectiva, iban aumentando en número y su condición se fue deteriorando. La presencia de mudéjares fue grande en los reinos de la Corona de Aragón, particularmente en Valencia. En su mayoría eran campesinos que dependían jurisdiccionalmente de los nobles. En la Corona de Castilla la comunidad mudéjar estuvo formada por pequeños campesinos y, sobre todo, artesanos, que vivían agrupados en barrios propios, llamados aljamas.

Los mozárabes de hoy, como comunidad litúrgica

Los mozárabes que vivían en territorios que fueron reconquistados por los reinos cristianos del norte, acabaron fusionándose con los conquistadores, con los que compartían religión. Sin embargo, durante algún tiempo se mantuvo en algunos lugares una identidad claramente separada para ambos grupos, por ejemplo en la ciudad de Toledo. Diversas parroquias de Toledo usaban en los oficios religiosos un rito mozárabe distinto al del norte de España: parroquias de San Torcuato, San Sebastián, Santas Justa y Rufina, San Marcos, Santa Eulalia y San Lucas. Este rito aún subsiste por tradición en varias iglesias de la ciudad.

Misa y oficio se celebran diariamente en latín en la capilla del Corpus Christi de la Catedral Primada de Toledo. La misa en rito hispano mozárabe se celebra en español todos los martes a las 19 horas en el monasterio de las Hermanas Clarisas de Madrid -junto a Cibeles. Mensualmente en el Monasterio Cisterciense de Valdedios (Asturias). En la catedral vieja de Salamanca según calendario y esporádicamente, en muchos lugares de España.

En el año 1992, fue presentado al papa Juan Pablo II el primer volumen del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe que celebró la Santa Misa en este rito el 28 de mayo del mismo año, siendo así la primera vez que lo hacía un Papa.

En la localidad de Alcaraz (en la provincia de Albacete), el arzobispo de Toledo y superior del rito mozárabe celebró una misa en rito mozárabe al celebrarse los 800 años de la conquista del la conquista del ligar en la famosísima Batalla de las Navas de Tolosa en la provincia en el año 1212 considerada como el comienzo del final de la reconquista cristiana a los musulmanes por el rey Alfonso VIII de Castilla. Con esa celebración se quería reconocer los esfuerzos de conservación de este legado mozárabe a lo largo de los siglos.

Los caballeros pertenecientes a la Ilustre y Antiquísima Hermandad de Caballeros Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas de la Imperial Ciudad de Toledo son descendientes directos de aquellos cristianos que vivieron bajo dominación musulmana en la ciudad de Toledo y que ayudaron al Rey Alfonso VI a conquistar la ciudad. Alfonso VI reconoció la cristiandad de estos caballeros otorgándoles el «Fuero Mozarabus» concediéndoles el privilegio, entre otros, de poder ser armados caballeros y por tanto «hidalgos» y por tanto nobles.

Arte mozárabe

El término arte mozárabe comenzó a utilizarse en los comienzos el s.XX por el prestigioso historiador y catedrático Manuel Gómez Moreno.

Consideraba que fue el arte del siglo X y comienzos del XI, done surgió en los antiguos territorios de Castilla y León, algunos lugares de la Cataluña Condal y el norte de Aragón, emanado del mundo islámico de Córdoba y desarrollado por mozárabes, cristianos en territorio musulmán, huidos desde Andalucía.

La característica más importante en el arte mozárabe es la introducción de formas constructivas y decorativas musulmanas en el arte cristiano; siendo los monjes su vehículo de transmisión evadidos de Córdoba por la represión califal, cuya intervención fue decisiva en la repoblación del valle del Duero.

A la cultura hispano-goda se le fueron superponiendo elementos de la musulmana y es de suponer que aportasen a los recientes reinos cristianos elementos innovadores en todos los ámbitos. Lo que no resulta razonable es que se les atribuya toda la iniciativa artística llevada a cabo en los reinos del norte durante el siglo X.

Concluida la primera fase del proceso artístico que se engloba generalmente en el amplio concepto de «prerrománico» y que se corresponde con el arte hispano-visigodo, se inicia en España otra corriente estilística, heredera en muchos aspectos de la anterior, que se conoce como «arte asturiano».

Se identifica con las realizaciones artísticas que fueron produciéndose durante el siglo IX en los llamados «núcleos de resistencia», en concreto en los territorios que conformaron el reino de Asturias.

Lengua mozárabe

El mozárabe, romandalusí o romance andalusí fue el conjunto de hablas romances que se hablaban en los territorios de la península Ibérica bajo dominio musulmán a partir de la invasión árabe (año 711) y posiblemente hasta el siglo XIII.

Las hablas mozárabes se desarrollaron en los territorios de los reinos musulmanes de Al-Ándalus, y se cree que eran habladas principalmente, aunque no únicamente, por los cristianos mozárabes que en ellas vivían.

Desaparecieron a partir del siglo XIII, tras la Reconquista, sustituidas o fundirse con las lenguas de los reinos cristianos (galaico-portugués, asturleonés, castellano, navarro-aragonés, catalán), aportando algunas palabras al lenguaje cotidiano actual. Lo poco que nos ha llegado en forma escrita de las lenguas mozárabes, como algunas jarchas, moaxajas, está escrito en aljamía, es decir, con escritura árabe.

Literatura mozárabe

El principal exponente es la literatura religiosa: misales mozárabes, antifonarios y libros de oraciones creados en los scriptorium de los monasterios. Ejemplos de calidad y originalidad de las miniaturas y manuscritos iluminados son los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana, el Beato de Facundus o el Beato de Tábara. O antifonarios como el Antifonario mozárabe de la Catedral de León.

Las fuentes que ha consultado en su ardua tarea dejan claro que unos y otro llevaron allí «su acervo cultural». «Su arte se ve en la arquitectura, la ilustración de libros o en la música. También su forma de entender la religión, su economía y, especialmente, su habla romance, la lengua no culta o ‘vulgar’ que se hablaba en Al Ándalus».

Se denominan Beatos a los distintos códices manuscritos, copias de aquel Comentario al Libro del Apocalipsis (Explanatio in Apocalypsin) de San Juan que en el año 776 realizara Beato de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio, en el valle de Liébana (Cantabria).

Este es un género literario específicamente hispano.

Los artísticos «Beatos» nacen con los mozárabes

En tres años había sido ocupada la península ibérica por los musulmanes, a excepción de una parte de la cordillera cantábrica (futuro reino de Asturias) formando al noroeste del país una especie de fortaleza cuyas cumbres alcanzan incluso más de 2600 metros en los Picos de Europa.

Los cristianos acuden a refugiarse allí, en particular de Toledo. Pelayo,​ se hace elegir jefe de los rebeldes con los que atacará las guarniciones berberiscas. Pero allí, Pelayo, fingiendo huir, atrae a bereberes y árabes a las gargantas de Covadonga, los divide en grupos, y según la leyenda acaba de exterminarlos en gran número cerca de Liébana.

El reino de Asturias de donde partirá la reconquista de la dominación musulmana – se consolida a partir de entonces en torno a Cangas de Onís, con Pelayo como rey.

En este contexto histórico, y en una región donde los mozárabes huidos del islam aportaban una cultura muy rica, particularmente en el ámbito artístico, es en el que Beatus (Beato para los españoles), monje en un convento del valle de Liébana, escribe su comentario del apocalipsis.

El canto visogótico-mozárabe

Se conoce como canto mozárabe (aunque una denominación más precisa sería visigótico o hispánico) a la expresión musical asociada a la liturgia hispánica, propia de la Iglesia visigoda española y que pervive hasta nuestros días.

El canto hispánico es un canto monódico, porque se desarrolla en una sola línea melódica, de género diatónico porque no permite cromatismos en su constitución, y ritmo libre -a diferencia de la música figurada – porque no hay sucesión de partes fuertes y débiles sometidas a un compás prefijado.

La arquitectura mozárabe

Las principales características que definen la arquitectura mozárabe son las siguientes: dominio de la técnica de construcción de sillería, sobriedad en decoración exterior, espacios discontínuos cubiertos por cúpulas, arco de herradura a estilo islámico califal, uso del alfiz, columna como soporte rematada por capital corintio y aleros sobresalientes asentados en modillones de lóbulos.

La arquitectura mozárabe interpretada estrictamente en la España musulmana tiene dos prototipos. La iglesia de Bobastro: templo rupestre que se encuentra en el lugar conocido como Mesas de Villaverde, en Ardales (Málaga), de la que sólo quedan algunas ruinas. La iglesia de Santa María de Melque: situada en las proximidades de La Puebla de Montalbán (Toledo).

En Cataluña, son características las iglesias de San Miguel de Cuixá (Francia), San Quirce de Pedret (s.IX) (Barcelona) y de Santa María de Marquet (Barcelona).

En Aragón, la iglesia subterránea de San Juan de la Peña (Huesca), de dos naves, con bóveda de cañón y arcos de herradura de tradición visigoda.

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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