Carta abierta del párroco de la localidad alavesa al alcalde de Vitoria-Gasteiz

Asteguieta: no es racismo, es impotencia social y miedo por adelantado

"¿No será porque el Ayuntamiento es fuerte con el débil y débil con el fuerte?"

Asteguieta: no es racismo, es impotencia social y miedo por adelantado
Gorka Urtaran, alcalde de Vitoria-Gasteiz Agencias

El lado bueno no significa convertir en víctimas absolutas a los pobres y eximirlos de toda responsabilidad en deberes hacia los demás

(José I. Calleja, párroco de Asteguieta).- Sr. Gorka Urtaran Agirre, me llamo José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete, soy sacerdote y profesor de ética social cristiana, ¿cómo no voy a estar por la acogida y los derechos fundamentales de una familia en precario -mayores y niños- en nuestra ciudad?

Además soy el párroco de la localidad alavesa de Asteguieta, ¿cómo voy a oponerme a que si esa es la residencia más conveniente para esa familia en necesitad, así se lleve a cabo? No tengo dudas sobre mi deber.

Pero yo no vivo en Asteguieta y mi opinión ya no vale lo mismo. Queda condicionada por este hecho. Y porque ellos tienen que discernir y valorar su decisión en democracia laica; con criterios éticos, pero en democracia. Yo escucho a los residentes y veo enfado en todos y miedo en muchos. Escucho las razones y no me parece sin más racismo o fobia a los gitanos. No, no me lo parece.

De hecho es un pueblo pequeño (280 habitantes) con magrebíes, latinos, africanos y rumanos, y no ha sucedido nada parecido a esto. Desde luego que el pueblo no es el de hace treinta años, pero la gente va y viene, y convive en un barrio de periferia de manera muy digna. Recuerde, un barrio de periferia y muy sencillo en personas y recursos. Lo sabe. No creo que su modo de vida personal y familiar tenga este nivel de implicación con la diversidad día a día.

De pronto, todo ha estallado, y cuando los escucho, cuentan un conjunto de dificultades probadas en la vida de esta nueva familia que preocupan a cualquiera. No puedo creer que todas sean verdad y menos antes de que sucedan. Pero no es ni medio normal que el conflicto los persiga para salir de Bilbao, para salir de Abetxuko, para salir de Santo Domingo y para entrar donde ahora corresponda. No es normal y usted lo sabe. Por tanto, este es un dato muy importante para que se entienda a esta gente y no se resuelva sin más con «aquí las llaves del piso, aquí la policía por si surge algún problema; agur, amigos». O peor aún, con un «son ustedes unos racistas».

Alguien tiene que diseñar un Protocolo, a esto me refiero, para acompañar y facilitar la inserción social normalizada de esta familia en su nuevo hogar, donde este sea finalmente. Imprescindible es saber cuántos van a vivir en el piso, si respetan este uso familiar, si trabajan en algo (está difícil para ellos), si cumplen con la vida comunitaria, si escolarizan a los niños, sin abonan los gastos del común, si respetan, en suma, la vida de los demás en los usos ordinarios de Vitoria-Gasteiz en sus barrios. Para mí, en estos casos, este Encargo profesional de acompañamiento en la inserción es tan importante como la vivienda de alquiler social. En su defecto, la decisión social es muy pobre, y para la gente, muy gravosa. Y le corresponde a Usted.

A mí me gusta estar en el lado bueno de las cosas. A usted también, seguro. A SOS Racismo, también. Y al Obispo, a la Prensa y a los Profesionales varios… Pero todos tenemos que asumir que el lado bueno no significa convertir en víctimas absolutas a los pobres y eximirlos de toda responsabilidad en deberes hacia los demás. La denuncia social está muy bien, pero asumiendo la parte de responsabilidades que contrae la familia Manzanares Cortés y eso hay que reconocerlo en público y en privado. Digo esto, lo repito, porque a todos los que he citado siempre nos gusta estar del lado bueno de las cosas, sin sombras, y no puede ser. Las responsabilidades son compartidas y un Encargo profesional de acompañamiento a la inserción ayudaría mucho en esto.

También le quisiera decir que una decisión tan social tiene sus zonas oscuras que no quiero airear en público, pero me preocupan. Si finalmente se elige la barriada de Asteguieta, ¿por qué se prefiere un lugar tan marginal y poco poblado?, ¿porque es más fácil? ¿No será porque el Ayuntamiento es fuerte con el débil y débil con el fuerte? Pensaba yo si no es posible lo mismo en uno de esos pisos de Aretxabaleta, detrás del Carrefour, buen sitio para aparcar las furgonetas, colegio cerca… y ¿qué dirían los constructores, y los compradores de ayer o los futuros, y el precio de venta sería el mismo? Y esto, en Asteguieta por ejemplo, ¿no es igual? ¿Por qué la gente de Asteguieta con pisos propios de 75.000 euros, varios con el cartel de «se vende», tiene que ver mermada su propiedad en 20.000 euros -he hablado con las inmobiliarias- y hay que aceptarlo por obligación de solidaridad con la ciudad? ¿Por qué los ciudadanos con poder social, no?

Me preguntaba también, ¿hay una bolsa de viviendas bien repartida por todos los barrios de la ciudad, por todos, y se conoce con transparencia dónde toca ser solidarios y por qué ahí, y por qué en otros lugares no, de ningún modo, nunca? Y otra vez, ¿es que será el Ayuntamiento fuerte con los débiles y débil con los fuertes? Es que, en serio, ¿un barrio de alto nivel en Vitoria-Gasteiz, un chalet de Ciudad-Jardín, por ejemplo, o del Alto de Uleta, o del lugar que Usted mejor que yo ha de conocer, acogería una vivienda de alquiler social en su zona, bloque y manzana, más aún si viene precedida de un gran conflicto cívico por meses y meses? ¿No recurrirían a todos los modos de presión legales y de lobby en la ciudad para impedirlo? ¿Qué no harían legal y políticamente para evitar su llegada? ¿Se lo impondrían? No.

Me dirá que no es posible por el tipo de vida y necesidades sociales y culturales de una familia como la que hablamos, pero entonces, ¿admite que gobierna con límites personales y de clase cuyas reglas no puede transgredir? Y, entonces, ¿admite que la justicia social y la solidaridad complementaria que aplica por los pobres es tan raquítica como que sólo la puede practicar en los barrios de pobres? Luego ¿qué gobierno democrático de los iguales en derechos y deberes es este? Y ¿quién es el racista en los criterios de acción, los de Asteguieta contra la familia gitana, o el Ayuntamiento que sólo puede resolver estas situaciones de necesidad social con los Asteguietas de turno? Decepcionante. ¿Tendría que callarlo?

Mantengo lo dicho al principio. Esta gente tiene que vivir en un lugar común por dignidad de personas, y más por los niños, pero vienen muy poco preparados para hacerlo con cuidado del derecho de los demás; hay pruebas de que es así. Todos tenemos que aprender, ellos y nosotros. Marque un Protocolo preciso de Acompañamiento profesional de su inserción en esa vida comunitaria. Eso vale dinero, pero la ciudad tiene que saber que esto es así, si quiere ser justa con la gente que se ve obligada a un sacrificio al acogerlos. Si finalmente es Asteguieta, sus habitantes sufren mucho en su convivencia (inicialmente al menos) y en su patrimonio.

Hay que cuidarlos con calidad de vida y justicia. Si no lo hacen, ustedes se quedan a medio camino en la justicia, y lo saben, ¡por eso es tan difícil el oficio de político! La pregunta es, ¿qué exigirían ustedes de un Ayuntamiento si sus familias, sus niños, su ikastola y su patrimonio se vieran afectados en esta proporción mañana? Usted, como yo, supuesto que admitimos que es un caso de justicia y solidaridad, y nos ha tocado, ¿qué exigiría? ¿Ha pensado en esto? Yo sí y mucho.

Todos queremos estar en el lado bueno de las cosas, pero hay que pensar en a mí cómo me afecta y yo qué haría sin rehusar la justicia y la solidaridad. Pues eso que exigiría, hágalo con quien tenga que acoger a esta familia en su bloque y pueblo; y a la familia acogida, haga que aprenda a reconocer sus responsabilidades que son derechos para los demás. Yo lo intentaré en mi responsabilidad de cristiano y sacerdote, (y ciudadano).

Un cordial saludo y a la espera de lo mejor en justicia para Asteguieta, si es el lugar elegido.

José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete
Párroco de Asteguieta (Álava)

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído