"Recibimiento, fiesta de alegría"

El carisma de Francisco es más fuerte

"Al Papa se le ve contento y libre, desplegando esa fuerza que sobrecoge"

El carisma de Francisco es más fuerte
Papa, en la Nunciatura chilena

Porque es evidente que Francisco, no sólo ha venido a hablar, ha venido también a escuchar, a ver y a alentar a un pueblo tantas veces abatido

(Marco A. Velásquez).- Hace 31 años, cuando Juan Pablo II presidía la masiva Eucaristía en el Parque O´Higgins, en la ciudad de Santiago, al costado del altar se produjo un desborde de violencia inusitado. La policía agudizó el problema con la utilización de gases lacrimógenos. El Papa estaba atento a la delicada evolución de los hechos, mientras muchos curas de sectores populares se exponían para aplacar aquel conato de insurrección.

No se detuvo la Eucaristía, pero sí Juan Pablo II hizo un momento de silencio, y de repente con una voz profunda, llena de autoridad, gritó aquella frase que quedó grabada en la memoria de todos los chilenos: «¡¡El amor es más fuerte. El amor es más fuerte!!».

Aquella frase se escuchó estremecedora, porque junto con la pacificación que provocó, vino a ser un fuerte llamado de atención a la conciencia de todo un pueblo profundamente herido. Aquel sacramento universal de salvación que es la Eucaristía, expresaba toda su profundidad y plenitud, revelado en esa fuerza transformadora que contiene en su esencia.

Esta vez, con la llegada de Francisco muchos temores se han levantado en torno a la organización de su visita. Muchos sectores buscan también expresar sus justos reclamos y sentimientos, así muchos también desean escuchar y dejarse interpelar por las palabras del Papa.

Francisco ya está en Chile, y su recibimiento ha sido una fiesta de alegría y de profundas emociones. En el extenso trayecto que separa el Aeropuerto de la Nunciatura Apostólica, el Papa fue acompañado de una enorme cantidad de gente que se apostó esperando varias horas para verlo pasar fugazmente. Un impresionante pasadizo humano de 23 kilómetros de largo fue el signo de la acogida y del cariño. Así, a la llegada a la Nunciatura rompió el protocolo y se entregó a saludar a los numerosos asistentes que lo esperaban con los más variados signos propios de la hospitalidad de esta tierra.

Más de 250 mil personas desbordaron las calles de Santiago para recibir al Vicario de Cristo en Chile.

Al Papa se le vio contento y libre, desplegando esa fuerza que sobrecoge, la fuerza del carisma cristiano, esa fuerza de quien se deja interpelar por la confortadora alegría del Evangelio. impresiona ver, cómo sin ninguna palabra, sólo con gestos sencillos de calidez y cercanía, Francisco despierta lo mejor de quienes lo ven pasar.

La presencia de Francisco en Chile no cambia esa realidad dolorosa que se ha hecho tan visible en la preparación de su visita. Esos mismos problemas, que esperan ser colocados en el corazón del Pastor Universal, encuentran desde ahora un nuevo canal de acogida y comprensión. Porque es evidente que Francisco, no sólo ha venido a hablar, ha venido también a escuchar, a ver y a alentar a un pueblo tantas veces abatido. Desde ahora, Chile comprueba que: ¡¡El carisma de Francisco es más fuerte!!

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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