El padre Ángel bendice a miles de mascotas en el día de San Antón

«Yo te bendigo en el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y a tu dueño también»

Nueva jornada maratoniana con perros, gatos, conejos, periquitos, e incluso algún cerdo vietnamita

"Yo te bendigo en el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y a tu dueño también"
Bendición de animales en San Antón RD

Mucha gente no lo entiende, pero los animales, para muchas personas, son más que su familia. Son lo único que tienen

(Jesús Bastante).- El pasado 27 de mayo, Maya, una perrita blanca y juguetona, se perdió, dejando desconsolada a María, una anciana de Madrid que este mediodía paseaba un cuadro de su mascota en las inmediaciones de la parroquia San Antón. Preguntando, seguramente sin esperanza (han pasado casi ocho meses desde su desaparición), por si alguien la había visto.

A la salida de la misa mayor por el patrón de los animales, María se acercó al padre Ángel que, revestido con los ornamentos, y calzado con el hisopo, se disponía a una nueva jornada maratoniana de bendición de perros, gatos, conejos, periquitos, e incluso algún cerdo vietnamita. El sacerdote la escuchó y la bendijo. «Poco más podemos hacer», explica el padre. «Mucha gente no lo entiende, pero los animales, para muchas personas, son más que su familia. Son lo único que tienen».

Y a fe que hoy, en San Antón, nadie se atrevería a negar la mayor al padre Ángel. Toda la calle Hortaleza y alrededores se convirtieron en este día en un continuo ir y venir de mascotas y dueños, de colas para recibir la bendición o comprar los famosos ‘panes de San Antón’.

 

 

Según la tradición, hay que guardar uno de ellos durante un año, junto con una moneda y, al cabo de este tiempo, comer el pan (la centenaria receta lo mantiene fresco) y entregar el dinero a la caridad. Así, dicen, no faltará nunca el trabajo ni el alimento.

Cumpliendo la tradición, las fiestas de San Antón recordaron al viejo Madrid, ése en el que ciudadanos y animales convivían con más armonía que la actual por las calles, hoy llenas de asfalto y de conductores malhumorados que no comprendían «por qué tanto bicho suelto». «Los animales son criaturas de Dios. Cuando se mueran tendrán también un lugar especial, sin duda alguna», explica el padre Ángel. Más de 13.000 pasaron el año pasado.

Una fiesta que, además, explota la devoción popular. Son muchos los que se acercan, mascota en brazos, para participar en las misas y recibir la bendición. Tanto es así, que San Antón tiene hoy una misa cada hora, además de la misa mayor de este mediodía y la que, a las 19 horas, presidirá el cardenal de Madrid, Carlos Osoro. Antes, se podrá ver a los perros de la Policía Municipal y los Bomberos, esos animales que, a diario, también velan por la seguridad de todos.

 

 

La ceremonia tiene un color especial, y culmina con una bendición para todos los animales y sus dueños, en clave del Papa Francisco y su Laudato Si, haciéndonos los hombres y las mujeres custodios de toda la Creación. Y nada mejor que la parroquia «24 horas» de San Antón para proclamar que todos son bienvenidos en esta Iglesia de puertas abiertas. Ancianos, sin techo, cercanos y alejados.. y también mascotas.

La bendición es muy sencilla, y así la ha repetido el padre Ángel desde las 9 de la mañana: «Yo te bendigo en el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y a tu dueño también». Que así sea.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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