Josep Miquel Bausset

Y cumplir la penitencia

La Sra. Bonig habrían de repasar el catecismo de la Iglesia Católica

Y cumplir la penitencia
Josep Miquel Bausset

que la UE diera a la Generalitat del País Valenciano 33 millones de euros (20 de los cuales para escuelas) y que el PP no los invirtiera, es una vergüenza por la cual también habría de pedir perdón el PP

(Josep Miquel Bausset).- Francisco Correa ha confesado ante el juez que, en relación a la trama Gürtel, el PP valenciano del que fue presidente Francisco Camps, pagaba una parte de manera legal, pero también con dinero negro, es decir, en «B». Así se financiaron diversas campañas electorales del PP del País Valenciano. Cuando se han conocido estas declaraciones, enseguida la Sra. Bonig, máxima dirigente del PP valenciano, ha dicho que, por lo que respecta a la corrupción de su partido, ellos ya pidieron perdón «en el congreso regional de abril de 2017».

Es muy noble saber pedir perdón. Pero la Sra. Bonig (y los recientemente condenados por el caso Palau de la Música) habrían de repasar el catecismo de la Iglesia Católica, porqué no es suficiente pedir perdón. Hace falta también cumplir la penitencia por los pecados cometidos.

La Ley de Dios, tanto en el libro del Éxodo (20:15) como en el del Deuteronomio (5:19), nos exhorta a no robar. Y en estos mismos libros (Ex 20:17 y Dt 5:21) Dios también manda a su pueblo no desear los bienes del prójimo. De aquí que robar sea un pecado grave, ya que está basado en la codicia y en la avaricia.

Cuando estudiábamos el catecismo, antes de tomar la primera comunión, se nos decía que, para que nos fueran perdonados los pecados hacían falta cinco requisitos: el examen de conciencia, la contrición o dolor por los pecados cometidos, el propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Y de esta manera se nos daba la absolución que perdona los pecados. Cuando la Sra. Bonig dice que su partido ya ha pedido perdón por los casos de corrupción, se olvida que también se ha de cumplir la penitencia, es decir: la acción llevada a término por el penitente como reparación por sus pecados.

Sería muy fácil (y les saldría muy baratito a los ladrones) robar tres, cinco o diez millones de euros, confesarse y ya está todo resuelto. Pero eso no es así. La Iglesia pide una reparación por el mal que con nuestras acciones hemos hecho a los demás.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el punto 1424, llama confesión, reconciliación o perdón, al sacramento que nos reconcilia con Dios y con el prójimo por medio del perdón de los pecados y mediante el cual recobramos la paz con Dios y con aquellos a los que hemos ofendido. Y en el punto 1459 del mismo Catecismo de la Iglesia Católica, se nos habla de la satisfacción de la penitencia de esta manera: «Muchos pecados causan perjuicio al prójimo» y por eso la Iglesia nos pide «hacer el posible para reparar (por ejemplo restituyendo las cosas robadas)» el mal que se ha hecho. El Catecismo manda a los que piden perdón, «hacer alguna cosa más para reparar sus pecados», satisfaciendo «de una manera apropiada» el mal cometido. Y «esta satisfacción se llama penitencia». Por lo tanto, cuando alguien roba, no es suficiente pedir perdón. Hace falta reparar el daño que se ha hecho y en el caso concreto de los que roban, devolver lo que se ha robado.

Por otra parte, que la UE diera a la Generalitat del País Valenciano 33 millones de euros (20 de los cuales para escuelas) y que el PP no los invirtiera, es una vergüenza por la cual también habría de pedir perdón el PP. ¿Qué se ha hecho de esos 33 millones? ¿Donde han ido a parar? ¿Porqué no se utilizaron para aquello que estaban destinados?
Si el PP ha pedido perdón por los diversos casos de corrupción que ha tenido en su seno (cosa muy admirable) ahora hace falta que haga un paso más, ya que además de pedir perdón, ha de reparar lo robado, devolviendo lo que ha robado, como pide la Iglesia.

El sacramento de la reconciliación no es pasar por la aduana y quedar limpio, sin más. Es, sí, pedir perdón, pero también devolver lo que, violando el séptimo mandamiento de la Ley de Dios, se ha robado. Es decir: cumplir la penitencia. Y eso es lo que aún no ha hecho el PP. Ni tampoco los condenados por el caso Palau de la Música.

Los dirigentes del PP que sucumbieron a la corrupción, como se está viendo en el juicio del caso Gürtel (y todos los que se han aprovechado de la política para enriquecerse ilícitamente) habrían de recordar la recientes palabras del papa Francisco que en su viaje a Perú ha dicho que la corrupción es «un virus social» y «un fenómeno que lo infecta todo». De aquí la importancia que la Iglesia denuncie el clima de corrupción que ha existido en el País Valenciano (y en el Estado español) y no calle ante el escándalo que supone que los políticos se aprovechen del cargo y de las influencias que tienen, para caer en la avaricia y en la codicia.

La Iglesia Valenciana habría de seguir el ejemplo de fray Bartolomé de las Casas que rechazaba perdonar los pecados si antes, los terratenientes corruptos de su tiempo, no liberaban a los esclavos indios. Ejemplos como Bartolomé de las Casas o el papa Francisco son los que hacen más creíble la Iglesia, cuando denuncia la injusticia y está al lado de los oprimidos y de los pisoteados por el poder y por la economía, sin rostro humano. Una economía y una política que mata y humilla a los más pobres y desamparados.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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