Alejandro Fernández Barrajón

Decálogo de la Merced para un octavo centenario

"Ninguna obra humana se prolonga tanto en el tiempo si no está sostenida por la fuerza del Espíritu de Dios"

Decálogo de la Merced para un octavo centenario
Alejandro Fernández Barrajón

San Pedro Nolasco es el nuevo redentor, que como un nuevo Moisés, se empeña en liberar al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto o de las cautividades musulmanas en el siglo XIII

(Alejandro Fernández Barrajón).- La familia religiosa mercedaria está de fiesta grande. ¡No se celebran 800 años todos los días!

Pero más allá de la celebración del Centenario yo quiero ahora resaltar lo que significa una obra de merced como ésta que san Pedro Nolasco regaló a la Iglesia, como inspiración del Espíritu, hace ahora 800 años.

1.- Una obra del Padre Dios. Los mercedarios siempre hemos sido conscientes de que esta obra de Merced en la que nos hemos embarcado, ha sido siempre una obra del cielo.

Ya, san Pedro Nolasco, nuestro fundador, hablaba de que María era la inspiradora de la orden. Y la tradición más remota sitúa a María en el centro del coro, donde los mercedarios oramos cada día unidos a la Iglesia. No en vano es la primera orden religiosa consagrada a la virgen María: «Orden de la Bienaventurada virgen María de la Merced, para la redención de los cautivos cristianos».

Hoy, esta convicción de que ha sido una obra de Dios cobra más fuerza aún cuando nos disponemos a celebrar los 800 años porque ninguna obra humana se prolonga tanto en el tiempo si no está sostenida por la fuerza del Espíritu de Dios, como decía Gamaliel a los judíos que detuvieron a los apóstoles.

2.- Una obra del hermano Cristo Redentor. La espiritualidad de la orden ha puesto sus raíces siempre en Cristo, redentor de la humanidad. Ahí se mira y ahí se llena de fuerza. San Pedro Nolasco es el nuevo redentor, que como un nuevo Moisés, se empeña en liberar al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto o de las cautividades musulmanas en el siglo XIII.

3.- Una obra de la madre Iglesia. El drama de la cautividad era tan sangrante en el siglo XIII que la Iglesia sintió que el carisma redentor era un regalo providencial de Dios a su pueblo y, desde el inicio, apoyó a la orden de manera visible y eficaz.

Primero encomendándole el cuidado del hospital de santa Eulalia, en la ciudad condal y, después, el Papa Gregorio IX confirmándola en Perusa el día 17 de enero del año 1235.

El mismo obispo de Barcelona, Berenguer de Palou, estuvo presente en la fundación oficial de la orden en la catedral de Barcelona, en lo que hoy es la capilla de santa Eulalia y ofreció a la orden, para su escudo, como signo del apoyo eclesial, la cruz blanca de la catedral que luce el escudo de la orden en su parte superior.

4.- Una obra social. La cautividad supuso para la sociedad española de entonces un desgarro religioso y familiar dramático. Hombres jóvenes, apresados en las batallas constantes, a modo de guerrillas, entre cristianos y musulmanes, y llevados, sin libertad, lejos de sus familias y de su tierra, suponía un problema social de primer orden.

La corona lo sabía, y el rey Jaime I de Aragón, el conquistador, entonces un niño todavía, pero bien aconsejado, vio la necesidad de apoyar a la orden como una obra social imprescindible en su reino que ayudaría a calmar las quejas del pueblo ante la situación de sus familiares cautivos. Por eso ofreció a la orden su apoyo moral y le ofreció su escudo como pasaporte a tierras musulmanas para que pudieran en nombre del rey negociar la libertad de los cautivos. Las barras rojas y doradas de la parte inferior del escudo mercedario.

5.- Una obra de laicos. Desde siempre la orden ha sido una obra apoyada firmemente en el laicado. Fue laica en su constitución durante todo el siglo primero de su existencia y toda su labor se apoyaba en la colaboración de los laicos a la hora de recoger fondos para hacer frente a la liberación de los cautivos. Es, en este sentido, una orden que se anticipa a los tiempos.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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