Encuentro de Pastoral Penitenciaria, Dueñas

«Como Jesús acompañaba, cuidaba y ponía en pie a la gente»

Aportando esperanza a los 56.569 presos internos que hay en España

"Como Jesús acompañaba, cuidaba y ponía en pie a la gente"
Encuentro de Pastoral Penitenciaria en Dueñas

El conflicto está presente porque la libertad, el perdón, el respeto a los demás, la responsabilidad, no se compran ni se venden

(Euquerio Ferreras).- Como creyentes iniciamos nuestra jornada con la oración, acompañada de la canción María, la Madre buena, y la oración a la Virgen de la Merced por los presos, en la casa de los Misioneros del Verbo Divino de Dueñas (Palencia), los 36 participantes de la Pastoral Penitenciaria de Valladolid, Palencia, Zamora, Salamanca, Segovia, Burgos y Ávila.

Porque somos parte de ese mundo de esperanza para los presos en España:
los 140 capellanes, con 67 casas -pisos de acogida, los 2.331 voluntarios-, queremos reflexionar sobre nuestro trabajo de acompañamiento y cuidado de los 56.569 presos internos en 2016 y mirarnos en ese espejo de Jesús que nos devuelve los rostros de tantos hermanos nuestros.

Con el lema que nos pone en camino, con la mano experta y el testimonio de Javier Baeza, cura de la parroquia San Carlos Borromeo de Madrid, nos adentramos en textos bíblicos para ver pistas, modelos, orientaciones y valores. Un Dios de Jesús desde los evangelios.

La parábola de la higuera, Lc 13, 6-9, es nuestro campo pastoral-de trabajo, descubriendo el acompañamiento y cuidado con cariño, para ver que con esos ingredientes si da frutos.

La parábola del buen samaritano, Lc 10,29-37, el cuidar desde la mirada de Jesús. Descubrir pasos en ese acercamiento al otro.

1. Hacerse cargo del otro: un hombre viajaba y…
2. Cargar con la dura realidad: lo vió herido…y se compadeció, se conmovíó.
3. Encargarse de la realidad: es el compromiso.


Es la escuela de Jesús: conocer para comprender y para comprometerse.

Son los verbos del evangelista que son pasos a seguir, son valores evangélicos: se acercó, se agachó, curó – vendó, y pagó. Entran los sentidos: oler la vida, agudizar el olfato, tener tacto para el encuentro, tener hombros para que se apoyen otros.

La cercanía, la proximidad, nos hace ser prójimos, nos implica en el compromiso. Se conmovió. Se movió con el otro y por el otro. Nuestro estilo de vida influye en la vida de otros. A Jesús lo define la compasión.

Saborear la realidad de la vida, en y con su dureza, para que desde nuestra esperanza cristiana, desde nuestras desesperanzas, podamos celebrar las pequeñas victorias y triunfos. Eso es ser prójimo: anda y haz tú lo mismo.

El lavatorio de los pies, Jn 13, 1-15, para conocer lo que hizo Jesús, para descubrir la indignación de Pedro y tomar parte, tomar partido de su programa.

Con estas reflexiones, repartidas tres preguntas, se trabajó con amplitud de tiempo. El resultado fue rico, iluminador y cuestionador.

Las visitas, el acompañamiento y el cuidado, es visto como un puente, como un encuentro de calidad, por los presos, que lo agradecen y les dignifica, les sube la moral porque son tomados en cuenta. No se sienten olvidados, no queridos, tan aislados. Somos «manta» en el sentido del calor humano, en la confianza, en el abrigo en medio de tanto frío vital.

Los miedos nos acompañan pues es dura la realidad, nos complica la vida. No tenemos soluciones a tantas situaciones límites. Vemos que se tienen que dar pasos en la prevención y reinserción. Tenemos miedo a crear dependencias, miedo a la reincidencia cuando alcanzan la libertad, miedo a apostar por ellos, a embarrarnos. Tenemos miedos, impotencias, dudas, porque en el modelo de sociedad fallamos personal y colectivamente.

El conflicto se da a nivel personal porque te cuestiona tu vida. El conflicto está en el no entendimiento de la sociedad, de la familia, de la Iglesia, de las estructuras. El conflicto se da antes de ir a la cárcel, en la cárcel y después de su salida.

El conflicto está presente porque la libertad, el perdón, el respeto a los demás, la responsabilidad, no se compran ni se venden, porque hay que conquistarlos día a día, dentro y fuera.

La palabra libertad, presente en el ambiente, es el molino de viento, por eso Cervantes afirma:

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.

La sabiduría y presencia del Papa Francisco, salíó a iluminar nuestro caminar: «Una condena sin futuro no es una condena humana: es una tortura».

El diagnóstico papal en la visita a un penal en Ciudad Juárez (Méjico) refleja el conflicto: «Las cárceles son un síntoma de cómo estamos en la sociedad, son un síntoma en muchos casos de silencios y de omisiones que han provocado una cultura del descarte. Son un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida; de una sociedad que, poco a poco, ha ido abandonando a sus hijos».

En el mensaje de la Buena Noticia, va la esperanza: «Se puede pensar con toda razón que el porvenir de la humanidad está en manos de quienes sepan dar a las generaciones venideras razones para vivir y razones para esperar» (Concilio Vaticano II, Constitución Gaudium et spes, 31).

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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