Francisco y la cuestión de los abusos en la Iglesia católica

Francesco Gagliano: «El Papa se juega buena parte de su credibilidad en cómo se resuelva el caso Barros»

"Muchos lamentan que las condenas del Papa no tengan consecuencias prácticas"

Francesco Gagliano: "El Papa se juega buena parte de su credibilidad en cómo se resuelva el caso Barros"
El Papa pidió perdón por los abusos del clero en Chile

Las palabras de Papa Francisco son las que permiten a los católicos del mundo exigir más trasparencia, más rapidez y sobre todo más intrasigencia

(Francesco Gagliano, corresponsal en Roma).- Es la lucha contra la pedofilia uno de los puntos que ha permitido al mundo (personas creyentes o no) comprobar que el Papa Francisco, desde el día de su elección, alimenta verdaderamente el propósito de reformas drásticas de muchas realidades de la Iglesia. Reformas que, como ha dicho en alcunas ocasiones, son urgentes, necesarias y nadie ni nada podrán detener. Este combate contro los abusos sexuales de parte de miembros del clero atraviesa sin embargo un momento difícil y delicado.

Muchos sectores, de fuera y dentro de la Iglesia, que son partidarios y amigos del pontificado, en esta semanas se interrogan sobre diversos aspectos y consideran que, en un cierto sentido, el Papa se muestra «inestable». Algunos piensa que la lucha contra el cáncer de los abusos en realidad no ha registrado muchos progresos.

Y se agrega que a las muchas palabras de denuncia y condena pronunciadas por el Papa, en el Vaticano y en diversos viajes, come recientemente en Chile y Perú, no siempre han seguido acciones valientes, proféticas, ejemplares y decididas. La percepción, en muchos fieles y observadores, es de debilidad, contradicción y lentitud.

A menudo se cita la historia de la Pontifica Comisión para la Tutela de los menores que, formalmente, no existe ya desde el pasado mes de diciembre, cuando se terminò el período establecido para ella. Dos laicos importantes, victimas de abusos, Mary Collins e Peter Saunders, renunciaron y nunca fueron sostituidos. La Comisión hasta este momento no ha sido renovada. Se debe recordar que la señora Collins renunció, denunciando la poca o casi inexistente colaboración de importantes autoridades eclesiasticas, en particular de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En la declaración del 1° marzo 2017 sobre su renuncia a la Comisión pontifica, publicada en su website personal, Mary Collins fotografía con gran precisión la situación que determinó su abandono:

«Desde que la Comisión inició sus trabajos, en marzo del 2014, he quedado impresionada por el compromiso de mis colegas y por el genuino deseo del Papa Francisco de poder contar con consultores, para afrontar el problema de los abusos sexuales del clero. Creo que dar vida a una Comisión de este tipo y convocar a expertos externos para recibir consejos sobre lo que debe hacer para dar seguridad a los menores de edad, ha sido una inicitiva sincera».


Pero añade: «Sin embargo y a pesar de que el Santo Padre ha aprobado todas las recomendaciones propuestas por la Comisión, han existido obstácuòlos importantes. Esto ha sido consecuencia directa de la resistencia de algunos miembros de la Curia vaticana al trabajo de la Comisión. La falta de cooperación por parte del dicasterio mayormente involucrado en el deber de afrontar los casos de abusos ha sido una verguenza».

Una etapa nueva de esta delicada cuestión de los abusos sexuales en la Iglesia por parte del clero ha sido el viaje del Papa Francisco a Chile del 15 al 18 de enero pasado. La complicada, vieja y a veces misteriosa historia que ha involucrado come protagonista principal, procesado y condenado, al padre Fernando Karadima, y paralelamente el actual obispo de Osorno, Juan Barros, ha reactivado la atención sobre esta herida de la Iglesia, terrible e insoportable para todos.

Ahora, según la opinión de numerosos observadoes atentos y expertos bien preparados, tienen la impresión de que en el «cómo» se resuelva la cuestión del obispo Barros (frente a las denuncias de tres victimas, por ahora presuntas) el Papa se juega buena parte de la credibilidad en esta materia.

Todos, incluso personas y grupos que no tienen por él ninguna simpatía o sintonía, han elogiado siempre su tomas de posición sobre la pedofilia en la Iglesia. Pero también les  soprende a muchos que sus palabras no tengan consecuencias prácticas, tangibles y visibles.

Papa Francisco, il 27 septiembre del 2015, en Filadelfia (EE.UU.), encontrando privadamente un grupo de victimas de abusos les dijo:

«Las palabras no pueden expresar plenamente mi dolor por el abuso que han sufrido. Ustedes son preciosos hijos de Dios, que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban. En algunos casos, la confianza fue traicionada por miembros de su propia familia, en otros casos por miembros de la Iglesia, sacerdotes que tienen una responsabilidad sagrada para el cuidado de las almas. En todas las circunstancias, la traición fue una terrible violación de la dignidad humana. Para aquellos que fueron abusados por un miembro del clero, lamento profundamente las veces en que ustedes o sus familias denunciaron abusos pero no fueron escuchados o creídos. Sepan que el Santo Padre les escucha y les cree. Lamento profundamente que algunos obispos no cumplieran con su responsabilidad de proteger a los menores. Es muy inquietante saber que en algunos casos incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores. Me comprometo a seguir el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar. El clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores. Estamos reunidos aquí en Filadelfia para celebrar el Don de Dios de la vida familiar. Dentro de nuestra familia de fe y de nuestras familias humanas, los pecados y crímenes de abuso sexual de menores ya no deben mantenerse en secreto y con vergüenza. Esperando la llegada del Año Jubilar de la Misericordia, su presencia aquí hoy, tan generosamente ofrecida a pesar de la ira y del dolor que han experimentado, revela el corazón misericordioso de Cristo. Sus historias de supervivencia, cada una única y convincente, son señales potentes de la esperanza que nos llega por la promesa de que el Señor estará con nosotros siempre».

 

Para muchos, estas palabras no han tenido consecuencias convincentes en el plano pratico o todo se ha ido arrastrando con demasiada lentitud. Por eso, ahora, después de la historia chilena, se sigue con gran atención lo que hará el enviado especial, mons. Charles Scicluna, arzobispo de La Veletta (Malta), que debería resolver y aclarar el caso del obispo Barros, acusado no de actos pedófilos pero sí de haber ocultado acciones pedófilas de su inspirador espiritual, el padre Karadima.

La decisión del Papa ha sido aplaudida y bien recibida casi en forma unánime y ha creado tensiones y preocupaciones. Una petición del Nuncio en Chile, Ivo Scapolo, dirigida a las personas que escuchará mons. Scicluna – es decir el envío anticipado a la Nunciatura o al mismo Enviado pontificio de una especie de sumario de lo que desean declarar – ha causado preocupación e inquietud yuna de las victimas, Juan Carlos Cruz, ha pedido textualmente en un tweet:

«Nuncio Scapolo en Chile pidiendo detalles/resumen sobre lo q testigos dirán a Monseñor Scicluna. Le escribí al arzobispo Scicluna y me dijo q se lo mandaran a él y llevasen copia a entrevista. Hay q mantener investigación independiente lejos d garras d @episcopado_cl @iglesiachile».

Todo esto sucede en el momento en que la revista jesuita italiana Civiltá Cattolica publica las declarciones de Francisco a sus hermanos de la Compañia de Chile y Perú, durante el reciente viaje en Sudamérica. En esta ocasión Francisco ha dicho que habitualmente cada viernes de la semana recibe victimas o grupos de victimas de abusos de parte del clero.

Con esta narración el Papa confirma su sincera preocupación por la cuestión; preocupación que ha acompañado con nuevas y dolidas dclaraciones. Ha dicho: El drama de los abusos «es la desolación más grande que la Iglesia vive hoy … nos empuja a la verguenza … pero recordemos que la verguenza es tambien una gracia … El abuso contra un menor de edad por parte de un sacerdote o religioso no se puede comparar con el que cometen otras categorías de personaa, precisamente por la consagración especial de los clrigos y por la confianza que las familias ponen en él».

Son estas palabras de Papa Francisco las que permiten a los católicos del mundo exigir más trasparencia, más rapidez y sobre todo más intrasigencia.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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