Nacimiento hasta su apoyo de D'Escoto

90 años de Casaldáliga (I)

"Una de las personalidades más representativas de la Iglesia 'de y con los pobres'"

90 años de Casaldáliga (I)
Las luchas de Pedro Casaldáliga Agencias

Casaldáliga, un quijote que lucha contra los monstruos de la injusticia, los monstruos de la discriminación, los monstruos de las violaciones de los derechos humanos

(Saturnino Rodríguez).- Esta presentación-homenaje al obispo Casaldáliga en su 90 cumpleaños tiene una significación especial por la suerte de haberle tratado desde hace más de treinta años y entrevistado varias veces tanto para Radio Nacional como Televisión Española aunque «a distancia» porque no regresó a España en los 50 años desde que se fue como misionero al Matto Grasso de Brasil y no era posible salir porque las autoridades de la dictadura le impedirían regresar y por otro lado yo no pude cumplir mi deseo de visitarle, pese a que él me invitase varias veces.

Pero jamás olvidaré ese servicio a la verdad del Evangelio y de Jesús que él transmitía y aprendí cuando en esas entrevistas para «medios oficiales», yo le sugería que «suavizase para evitar problemas» lo que podía comprometerle por sus respuestas con claridad de profeta denunciando sin miedos situaciones inhumanas injustas a lo que respondía: «No, no… déjalo tal cual, pues nuestra obligación evangélica es denunciar la verdad«.

Campaña pidiendo al Papa Francisco: «Llame a Casaldáliga»

Al cumplir el obispo Pedro Casaldáliga los 90 años (16.2.18) el director de periódico digital Religión Digital (3.2.18) José Manuel Vidal lanzó en España una campaña que se ha expandido con gran acogida por muchos países pidiendo al Para Francisco para que telefonee a este icono de la Iglesia para su 90 cumpleaños el próximo día 16 de febrero.

No hay eclesiástico vivo alguno que merezca más que Casaldáliga la rehabilitación del Papa y el especial reconocimiento de Francisco, el «Papa de los pobres». Recuerdan en esta campaña que cuando le fueron a visitar a Sao Félix de Araguaia el Papa les había dicho «Decidle a Dom Pedro que le llevo en el corazón». Para los que quieran sumarse a esta petición, crearon el hastag #papallamaacasaldaliga y para sumarse a la Campaña te invitan a firmar pinchando aquí:

Actos de homenaje en sus 90 años

¡Cuantos recuerdos biográficos estaban presentes en esa Eucaristía! que el presidió en su sillas de ruedas en Sao Félix de Araguaia en el Mato Grosso brasileño al cumplir los 90 años a donde llegó en 1968 como misionero cuando era simplemente «una misión» que Pablo VI convirtió en «Prelatura» nombrándole el primer obispo en 1971!

Buen momento para recordar de comienzo unas viejas frases suyas que bien podrían ser una invitación final: … «Mis causas valen más que mi vida»… «Humanizar la Humanidad»… «Pasión por la Utopía… por la Esperanza… por el Reino… que es la pasión de Dios y de su Cristo»… «Los del Primer Mundo, si no trabajáis la solidaridad, no os vais a salvar, pese lo que os pese»…

Biografía de un profeta vivo, 90 años

Aunque biografías de Dom Pedro no faltan, esta presentación para celebrar los 90 años del obispo Pedro Casaldáliga quiere ser más que un ya conocido recorrido biográfico como recurso una invitación a subrayar a través de los hechos, las personas, los lugares y las circunstancias en donde aparece claramente su personalidad de hombre religioso que opta por los más pobres, los indígenas y marginados como profeta, místico y también poeta que busca a Jesús en el Evangelio.

A sus 90 años, y con el «hermano Párkinson», como él llama a su mal, continúa defendiendo una Iglesia «pobre y para los pobres» que proclama también hoy el Papa Francisco.

1928, nace en Basareny (Barcelona)

Pedro Casaldáliga, dom Pedro como le llaman en Brasil, nació el 16 de febrero de 1928 en Balsareny, municipio de la provincia de Barcelona, de 3.300 personas, cuya antigüedad viene del 2000 a.C. y cuyas primeras iglesias de la región vienen del siglo X. Hijo de una familia de campesinos cuya formación se fue completando en las localidades de Cervera, Barbastro, Vic, Solsona y Valls.

1952. Tras sus estudios y formación en el seminario de Vich fue ordenado sacerdote como religioso misionero claretiano durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona en 1952 junto a 820 presbíteros en el estadio de Montjuïc en una de las ordenaciones más multitudinarias que se conocen (La Congregación lleva el popularmente el nombre de «claretianos» por su fundador el arzobispo San Antonio María Claret, arzobispo de Santiago de Cuba y confesor de la reina Isabel II): Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros Claretianos)».

Tras un breve paso por Galicia su primer destino fue en Sabadell (Barcelona) dedicado a la enseñanza en una colegio claretiano y colaborando en los medios de comunicación, pasión que nunca abandonó y que proseguiría tanto a en Barcelona primero como en Madrid después. Y siempre con otra pasión evangélica: los pobres, emigrantes y marginados.

Su condición de Asesor nacional de los nacientes «Cursillos de Cristiandad» le llevaron como misionero a implantarlos en Guinea, que aún dependía de España. En esos años 1957 jugó un papel fundamental en la renovación de su Congregación religiosa en su Capítulo general poniéndola en la órbita del Concilio Vaticano II, otra de sus pasiones.

1968, misionero en la Amazonía brasileña

Su sintonía con el Tercer Mundo le lleva como misionero a Brasil en julio de 1968, en la época más dura de la dictadura militar. La «misión» de Sao Félix de Araguaia tenía 150.000 km2, de ríos, «sertão» y floresta, al noreste del Mato Grosso, dentro de la Amazonia llamada «legal», entre los ríos Araguaia y Xingu.

En todo el territorio viven entre 50 y 60 mil habitantes. Su compromiso cristiano con los más pobres quedó claro desde el principio y poco a poco fue creando una escuela de segundo grado, para acabar con el analfabetismo y un pequeño centro de asistencia médica, al tiempo que formaba un pequeño equipo misionero. El Papa Pablo VI convertiría la «misión» en Prelatura de Sao Félix de Araguaia en mayo de 1969.

El informe escrito en 1970 que titula «Esclavitud y feudalismo al Norte del Mato Grosso» no pasa inadvertido a los terratenientes y latifundistas, e incluso de «voces amigas» de la Iglesia, pidiéndole que no se meta en cuestiones ajenas al ministerio sacerdotal. La policía federal controla sus pasos.

1968, Pablo VI le nombra obispo de Sao Félix de Araguaia

En 1971 y muy a pesar de sus «amistades» el Papa Pablo VI que había elevado a Sao Félix de Araguaia (Matto Grosso brasileña) de «misión» a Prefectura le nombra obispo. Casaldáliga quiere renunciar, pero sus compañeros y otros obispos brasileños le convencen y acepta con una condición: que el hecho de ser obispo no suponga un cambio en su manera de actuar y convivir. Casaldáliga fue consagrado obispo de São Felix do Araguaia (Estado de Mato Grosso) el 13 de octubre de 1971.

Su primera carta pastoral titulada «Una Iglesia de Amazonia en conflicto con el latifundio y la marginación social» es todo un programa pastoral en el que de sus 120 páginas tan sólo 45 eran suyas y el resto documentos en que las víctimas del latifundio y testigos presentan denuncias: hechos, estafas, chantajes, invasiones, malos tratos, torturas… Su mitra de obispo…un sombrero de paja, su báculo… un remo de madera y su anillo episcopal lo envió a su madre…

Más tarde él mismo lo valoraría: «Desde el primer momento quise ser obispo de otra manera… por el desafío que la Iglesia Latinoamericana y toda la Iglesia del postconcilio vivía en aquella hora».

1972, un «profeta» incómodo y perseguido

La vida de Casaldáliga era incómoda para algunos intereses, razón por la que era puesta «a subasta», ofreciendo recompensas a quienes lograsen apartarle para siempre como declaraba por ejemplo el peón Oliveira, de la compañía Bordon SA.

Los conflictos se agudizaron en 1972 cuando una empresa latifundista destruyó un pequeño centro de asistencia médica que la Misión estaba construyendo en Santa Terezina. Casaldáliga y el equipo de la Prelatura decidieron reconstruirla produciéndose un nuevo intento de invasión y destrucción participando también la policía estatal.

1972, a finales de año Casaldáliga y su equipo pastoral publican los «Objetivos y líneas básicas de la pastoral de la Prelatura», consecuencia de la detección de los problemas de la zona. Las líneas de acción son claras: la encarnación en la pobreza, en la lucha y en la esperanza del pueblo, la educación liberadora por la concienciación y la promoción humana y la denuncia profética.

El obispo poeta ha recogido sus experiencias de este período en un libro con el significativo título: «Diario 1975-1977. La muerte que da sentido a mi credo».

1973 tampoco fue un año tranquilo para el obispo Casaldáliga; el sacerdote francés François Jacques Jentel del equipo pastoral de la Prelatura de Sao Félix era condenado a 10 años de prisión «por atentar contra la Seguridad Nacional». El Tribunal Supremo Militar anuló la sentencia contra el sacerdote francés padre, pero lo expulsó del país el año 1975. El equipo de la Prelatura se encuentra vigilado por personal armado. Varios seglares son detenidos y llevados a Brasilia, otros en la sede de una conocida empresa latifundista

1976. Esta tarea pastoral del obispo Pedro Casaldáliga le llevaron a él y a sus colaboradores a ser detenidos, torturados y asesinados. Su vida fue puesta a precio públicamente y amenazado de muerte en diversas ocasiones. Al menos en una, ha escapado de la amenaza por pura casualidad. Concretamente el asesinato por unos policías (octubre 1976) del sacerdote jesuita Joao Bosco Penido Burnier vicario de Casaldáliga que iba con él cuando ambos iban a mediar por dos mujeres detenidas y torturadas. Confirman que el objetivo era directamente él…

Casaldáliga una vez más denunciaba los atropellos: «Como le sucedió a Jesucristo, el Padre Joao Bosco fue muerto porque defendía la verdad, la justicia y la libertad. El era una espina en los pies de los poderosos y opresores. Por eso encontraron el modo de hacerlo callar: lo asesinaron… Esta muerte no es aislada. En otras partes del Brasil, obispos, sacerdotes, políticos, estudiantes, obreros y labradores son presos, torturados y muertos por la misma causa: la causa de la Justicia, la causa del Pueblo. Pero la muerte no es el fin. La muerte es paso para la Vida. Y esta muerte nos hace despertar…».

1976, la romería de los Mártires de la «caminhada»

Días después, el pueblo plantó una cruz en el lugar donde fue asesinado el padre Joao Bosco Rutilio y derribada la prisión. Desde entonces siempre se celebra el aniversario del martirio del padre Joao Bosco con la «Romería de los Mártires de la Caminhada Latinoamericana» alentada por Pedro Casaldáliga, a quien el teólogo y sociólogo José Comblin incluía entre los llamados «Santos Padres de América Latina».

Eran los nuevos mártires cuyos nombres más conocidos que recordamos ahora tales como: los obispos Óscar Romero y Enrique Angelelli, la religiosa norteamericana Dorothy Stang y Chico Mendes, asesinados por defender la Amazonía brasileña, Ezequiel Ramin, Padre Josimo Tavares y Margarida Alves, mártires de la Reforma Agraria en Brasil, Carlos Múgica, Vicente Cañas o Ignacio Ellacuría y compañeros jesuítas en El Salvador años más tarde, etc…

Al cabo de unos cuantos días es el mismo obispo Pedro Casaldáliga quien es interrogado 16 horas en dos días. Las voces de protesta se levantan por todo el país: la Conferencia Nacional de Obispos, las Conferencias Regionales, sacerdotes, parte de la prensa, la Nunciatura Apostólica de Brasilia…

El Papa Pablo VI recuerda el caso en la toma de posesión del nuevo embajador brasileño de la Santa Sede. Casi 30 obispos llegan hasta Sao Felix a testimoniar su apoyo al obispo Pedro, y unos 18 mandan a sus representantes. Pese a los rumores que circulaban no llegaron a expulsar de Brasil al obispo Casaldáliga.

Pablo VI: «¡Quien toca a Pedro, toca a Pablo!»

Pablo VI, que le hizo obispo tras el impulso reformador del Concilio Vaticano II, se vio obligado a alzar la voz en Roma para que se supiera que Pedro Casaldàliga era uno de los suyos. «Quien toca a Pedro toca a Pablo», dijo en frase memorable. Las amonestaciones de Juan Pablo II años más tarde contra los «teólogos de la liberación», entre los que el obispo Casaldáliga desembocaría en convertirle en un «problema para Roma» hasta jubilarle al cumplir los 75 años el año 2005 recomendándole abandonar el país, aunque el obispo religioso decidió permanecer en la diócesis que había presidido durante más de 35 años.

Su figura trascendió desde muy temprano los límites de su diócesis. Casaldáliga es una de las personalidades más representativas de la Iglesia «de y con los pobres» (como suele decir el Papa Francisco). Contribuyó decisivamente a la fundación de dos entidades claves en la historia de la Iglesia brasileña: la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) y el Consejo Indigenista Misionero (CIM), organismos fundamentales en la lucha a favor de la Reforma Agraria y del respeto a los pueblos indígenas. El Papa Francisco le pidió consejo antes de escribir su encíclica medioambiental «Laudato Si».

5 veces intentan expulsarle de Brasil

La dictadura militar brasileña intentó expulsar al obispo Casaldáliga cinco veces del país. Su Prelatura de Sao Félix fue invadida cuatro veces en operaciones militares. Pedro Casaldáliga ha sido perseguido también por los sectores más conservadores de la Curia Romana y de la Iglesia de Brasil y de América Central. Sin embargo así le calificaba la escritora Mª José Souza Moraes: «Casaldáliga, un quijote que lucha contra los monstruos de la injusticia, los monstruos de la discriminación, los monstruos de las violaciones de los derechos humanos».

Los «amigos de casa» le acusan

Pero los conflictos también vendrían «de casa». («Los amigos» que dijimos antes). Poco después de ser nombrado obispo de Sao Félix, a raíz de algunos de sus poemas, el arzobispo de Diamantina (Brasil) Geraldo Proença Sigaud -íntimo amigo del arzobispo francés Marcel Lefebvre– descargó contra él tremendas acusaciones, calificándolo de «comunista, subversivo, guerrillero, indeseable y feroz enemigo del Brasil, renegado, hereje, blasfemo», según cuenta Teófilo Cabestrero, teólogo español claretiano como él. Todo ello orquestado con el aparato oficial televisivo, periodístico y parlamentario.

Vale la pena extendernos algo en este punto por lo que ha supuesto en el futuro eclesiástico de Casaldáliga…

Marcel Lefebvre era el famoso arzobispo francés excomulgado en 1988 junto a otros obispos por Juan Pablo II por consagrar a cuatro obispos sin autorización. El Arzobispo Lefebre fue el creador del «Cœtus Internationalis Patrum», (Centro Internacional de Padres) al que se adhirieron 250 obispos cuya finalidad durante la celebración del Concilio Vaticano II era organizarse frente a los «padres conciliares», cardenales y obispos más progresistas.

Postura ésta diametralmente opuesta a la que lideraba el arzobispo brasileño Helder Cámara en el conocido «Pacto de las Catacumbas» en el que 40 obispos en su mayoría latinoamericanos firmaban cuando finalizaba el Concilio (noviembre 1965) comprometiéndose a adoptar una nueva actitud pastoral orientada a los pobres y a los trabajadores. Pacto que sería considerado como uno de los antecedentes de la «teología de la liberación» que surgiría en torno al año 1968 en Latinoamérica.

Helder Cámara (1909-1999), profeta y obispo de Brasil, comprometido al servició de la evangelización y de la justicia, es quizá la voz más fuerte de la Iglesia Católica del siglo XX, al servicio de los pobres y de los derechos del Tercer Mundo. Fue obispo auxiliar de Río de Janeiro (1952) y presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. Desde 1964 arzobispo Olinda y Recife, donde realizó una intensa labor a favor de los más pobres, hasta su jubilación y muerte. Según el testimonio del sacerdote que lo asistía antes de morir, sus últimas palabras fueron: «não deixem cair a profecia» (No dejen que se pierda la profecía).

Ampliamos el perfil del arzobispo Helder Cámara por quien siente admiración el obispo Casaldáliga. Dom Helder Cámara, el carismático arzobispo de Olinda y Recife (Brasil), desarmaba a sus críticos en Roma cuando les decía: «Si doy limosna a un pobre a un pobre me llaman santo, si pregunto por qué los pobres no tienen qué comer me llaman comunista«. Pedro Casaldáliga lo dice de esta otra manera: «Si decimos a los curas y a los laicos que hay que ayudar a los pobres, ¿cómo explicar que un obispo no es el primero en hacerlo?». Todas estas propuestas regeneradoras por «una Iglesia pobre para los pobres» encuentran eco actualmente en la palabra y la acción del actual Papa Francisco.

1977. El obispo Casaldáliga apeló al Parlamento, a la CPI, Comisión Parlamentaria de Investigación, encargada de los problemas relacionados con la tierra. No tuvo temor en denunciar la miseria, inseguridad y el desempleo permanentes. En 1977 durante cinco meses Casaldáliga fue objeto de titulares de prensa, polémicas nacionales, bajo la acusación de «comunista y subversivo», en una campaña organizada contra los obispos de Goias y Sao Felix. La clara persecución contra la Iglesia valiente de Brasil entre 1968 y 1978 es denunciada en enero de 1978 por el arzobispado de Sao Paulo cuyo titular fue el arzobispo franciscano Paulo Evaristo Arns, que sería hecho cardenal por Pablo VI en 1973, y que se distinguió por su defensa de los derechos humanos frente a las dictaduras y su apoyo a los sectores más marginados y lógicamente del obispo Casaldáliga.

A pesar de esta presión sufrida, la vida de Casaldáliga y su equipo pastoral a finales de los años 70 se desarrolla en un contexto de trabajo cotidiano, atención a las personas en la gran variedad de sus situaciones vitales, colaboración con movimientos y coordinadoras de reivindicación social, comenzando por la propia CNBB (Confederación Nacional de Obispos de Brasil), la CPT (Comisión Pastoral de la Tierra) que prácticamente nació en Sao Felix y entonces se extendió por todo el país, el CIMI (Consejo Misionero Indígena) y muchos otros.

La defensa clara de la justicia en las intervenciones del obispo de Sao Felix implica una opción nítida por la paz y la no violencia. «Nunca he defendido ni defiendo la lucha armada ni la caída del régimen. Ni las guerrillas. Soy, eso sí, totalmente contrario a toda dictadura, capitalista o comunista, militar o civil. Estoy contra toda violencia y contra todo lo que atenta contra los derechos humanos, sea en América Latina o en la Siberia». (A la revista Yelda, año 1977).

1981, reconocimiento de la Conferencia Episcopal Brasileña (CNBB)

1981 fue una fecha simbólica: los 10 años de «caminhada», y de vida del obispo Pedro Casaldáliga al servicio de su pueblo. Los obispos brasileños aprovechan estas fechas para nombrarle vicepresidente de la Comisión Pastoral de la Tierra, vinculada a la Conferencia Episcopal, premiando así su constante trabajo en favor de la defensa de los «posseiros» (campesinos que ocupan tierras improductivas del Gobierno).

Casaldáliga con estos nombramientos del episcopado brasileño se situaba al lado de quien había creado y animado estas instituciones: su excelente amigo el obispo de Goias Tomás Balduino, dominico teólogo y profesor universitario que participó en la creación del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), en 1972, siendo su presidente entre 1980 y 1984. También contribuyó a establecer la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) en 1975, que presidió desde 1999 hasta 2005. Destacó siempre dentro de la Iglesia católica en los asuntos relativos a la reforma agraria y las causas de los pueblos indígenas que le llevó en 2006 a recibir el Premio de Derechos Humanos de la fundación Mariana Seixas de Viseu de Portugal. En el mes de marzo de 2009 estuvo en Roma para participar de las conferencias en homenaje a monseñor Óscar Romero, a los 29 años de su asesinato.

En 1983 Casaldáliga recibe el reconocimiento de su pueblo natal declarándole «Hijo Predilecto de Balsareny» (Barcelona). Aunque se siente lógicamente catalán al preguntarle el director de «Religión Digital» J.M. Vidal en pleno conflicto independentista catalán (2018), sobre el proceso independentista contestó rotundamente: «Vamos a ver qué pasa con la independencia. Preferiría que no la hubiese. Hay personas sensatas que van a enfocar la cosa de forma diferente. No es un proceso natural. No tiene sentido».

1985, Casaldáliga en Centroamérica

Casaldáliga no había salido de Brasil desde que llegó en 1968 ni siquiera al fallecer su madre en 1983. Y lo explica él mismo: «No salí por miedo a no volver a ser admitido en el país. Cuando llegué a Brasil me hice el propósito de no salir más. Era como quemar las naves».

Sin embargo el año 1985 decide viajar a la Nicaragua para apoyar con su presencia la huelga de hambre del sacerdote y diplomático Miguel D’Escoto, Ministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua. La decisión no era personal sino que contaba con el apoyo de la Prelatura de Sao Felix que celebraba simultáneamente jornadas de ayuno en apoyo a Nicaragua. Consiguió reunir el apoyo de 23 obispos y la solidaridad de más de 200 asociaciones cívicas, religiosas y sociales de Brasil que apoyaban el ayuno de D’Escoto.

– Continúa en la 2ª parte


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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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