Un nuevo estudio redibuja al fundador del cristianismo

Así era el aspecto real de Jesús de Nazaret

La mayoría de las personas que vivieron en la misma época y la misma área que Jesús tenían ojos marrones, pelo negro y piel aceitunada, afirman los científicos.

Así era el aspecto real de Jesús de Nazaret
Jesús, como se le ha presentado siempre y como era, según la experta Joan Taylor. PD

Como dice el investigador e historiador Ralph Ellis, el «más importante» de este tiempo, autor del libro ‘Jesús, rey de Edesa’, está seguro que una moneda del siglo I después de Cristo es la clave para conocer cómo era el verdadero rostro.

La mayoría de las representaciones de Jesús siguen un modelo general que lo muestra como un hombre blanco, alto, rubio y con barba.

Pero la historiadora Joan Taylor, profesora de estudios religiosos en el King’s College de Londres, pinta una imagen radicalmente diferente del hijo de Dios en su libro ‘¿Qué aspecto tenía Jesús?’ (en inglés, ‘What Did Jesus Look Like?‘).

La autora, según LiveScience, cree que Jesús no era mucho más alto que sus coetáneos, pues medía unos 164 centímetros, que era la estatura media de un hombre adulto en aquellos tiempos.

Para afirmar eso Taylor se basa en restos de esqueletos de personas que vivieron en Judea y algunas zonas de Egipto en la misma época que Jesús. Esas personas, considera la autora, tenían los ojos marrones, el pelo negro y la piel aceitunada, un aspecto que no encaja con el arquetipo de europeo blanco, según recoge RT.

Los textos históricos, retratos y restos también sugieren que Jesús probablemente llevaba el pelo y la barba cortos por motivos higiénicos, es decir, para evitar los piojos.

En cuanto a su indumentaria, Taylor opina que es muy probable que usara un taparrabos y una túnica de lana sin teñir que dejaba las piernas desnudas, así como un manto o capa exterior para resguardarse del frío.

Además, posiblemente su ropa no estaba precisamente limpia, ya que en aquella época el tejido era muy caro y, a menos que alguien le proporcionara ropa nueva, su vestimenta se habría ido ensuciando con el tiempo. «Creo que reconoceríamos a Jesús simplemente como a alguien de apariencia muy pobre», afirma Taylor.

Las investigaciones de Taylor difícilmente servirán para borrar la imagen que se ha ido forjando de Jesús a lo largo de la historia, pero la autora espera que su libro sirva de inspiración para generar nuevas representaciones de esa figura religiosa basadas no en mitos sino en hallazgos históricos.

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