Josep Miquel Bausset

«Acordaos de los presos, como si fuerais presos con ellos»

"La táctica del gobierno del Estado es ganar judicial, policial, financiera y monárquicamente"

"Acordaos de los presos, como si fuerais presos con ellos"
Josep Miquel Bausset

Con medidas como las que ha puesto en práctica el gobierno del Estado, "quieren esterilizar el independentismo", y de esta manera silenciar el Parlamento y anular la voz del pueblo de Cataluña

(J. M. Bausset).- Ante la injusta privación de libertad de los presos políticos catalanes encarcelados por la Justicia española (privación de libertad denunciada por Amnistía Internacional que ha pedido su libertad) este versículo de la Carta a los Hebreos (13:3) nos recuerda la solicitud que habríamos de tener los cristianos, y de una manera especial los obispos, por aquellos que por sus ideas están privados de libertad.

Este versículo de la Carta a los Hebreos está en sintonía con el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo, cuando Jesús nos exhorta a estar al lado de los que sufren: «Estaba en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25:26) y no a desentendernos de ellos: «Lejos de mi, malditos, estaba en la cárcel y no me visitasteis» (25:43). Incluso el profeta Isaías nos dice cual es el verdadero ayuno que agrada a Dios: «Deja en libertad a los que has encarcelado injustamente, desata a los que tienes sometidos al yugo, libera a los oprimidos» (Is 58:6)

El hecho que el Sr. Jordi Cuixart, presidente de Òmnium, el vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, el exconsejero Joaquim Forn y el diputado de Junts per Catalunya Jordi Sánchez estén encarcelados, solo por poner en práctica su programa electoral (refrendado por la mayoría de los votantes), indica que nuestra democracia (que permitió que esos políticos se pudiesen presentar a las elecciones) es imperfecta y que el Estado español (que encarcela a personas por llevar a la práctica unas ideas) no entiende qué quiere decir el ejercicio de la libertad.

Visitar y asistir a los presos, y de una manera especial a aquellos que, por sus ideas, están injustamente encarcelados, es un deber de los cristianos. Pero en el caso de los políticos catalanes y del presidente de Òmnium, solo el obispo de Solsona, Xavier Novell (según declaraciones de la esposa del exconseller Joaquim Forn) se desplazó a Estremera. Y aunque el obispo Novell había hecho las gestiones oportunas para poder ver al exconseller Forn, no fue autorizado a entrar en la prisión.

 

 

También el prior de Montserrat hizo los trámites necesarios, sin ninguna respuesta positiva por parte de Instituciones Penitenciarias. Y es que se está aplicando restrictivamente el reglamento penitenciario en el caso de los presos políticos catalanes, a los que Amnistía Internacional quiere en libertad. Finalmente el P. Abad de Montserrat sí que ha podido visitar a los Srs. Jordi Sánchez y Jordi Cuixart.

Por otra parte, que al vicepresidente Oriol Junqueras no le sea permitido ir a misa, aunque él lo haya pedido, es conculcar su derecho a la libertad de culto, reconocida por el artículo 16 de la Constitución. Y aquí la Conferencia Episcopal Española (que aún no ha dicho nada sobre esta cuestión) habría de hacer una protesta a Instituciones Penitenciarias, ya que se está vulnerando el derecho a la libertad religiosa y de culto, como queda establecido en el artículo 16 de la Constitución. Incluso el vicepresidente Oriol Junqueras no ha podido recibir una Biblia que le enviaron y que ha sido devuelta al remitente.

Encarcelar a dirigentes políticos o sociales, (y de nuevo cabe recordar que Amnistía Internacional ha pedido su libertad) o amenazar con la cárcel a los exiliados en Bruselas, no favorece nada el diálogo para encontrar una solución a la situación que vive Cataluña. Como tampoco no favorece nada al diálogo prohibir un debate libre al Parlamento de Cataluña o abrir un proceso judicial a diversos diputados. Todo eso es obstaculizar el derecho democrático a hacer política.

Es muy triste que el Sr. Rajoy, que no ha ganado las elecciones en Cataluña sino que su partido ha quedado el último de todos, quiera impedir que los diputados puedan dar la presidencia de la Generalitat al Presidente Puigdemont o al Sr. Jordi Sánchez. La misma vicepresidenta del gobierno, la Sra. Soraya Sáenz de Santamaría, sin ningún rubor, no pudo ser más clara cuando se vanagloriaba del éxito del Sr. Rajoy de haber decapitado políticamente al Presidente Puigdemont, el vicepresidente Junqueras y a los otros líderes independentistas. Además, acusar a estas persones de haber organizado manifestaciones violentas, es del todo irracional, como lo ha reconocido Amnistía Internacional.

La táctica del gobierno del Estado es ganar judicialmente, policialmente (solo hace falta recordar los golpes de porra del 1 de octubre), financieramente (con la intervención de la Generalitat) y monárquicamente (con el discurso tan desafortunado del rey en octubre pasado) lo que no ha podido ganar el Sr. Rajoy democráticamente en las urnas, impidiendo así el ejercicio de la democracia. Como dijo el obispo de Solsona en el Santuario del Miracle el 5 de noviembre pasado, «es injusto que una parte de nuestro Gobierno legítimo esté encarcelado». Y es que como dijo el P. Abad de Montserrat hace unos meses, la prisión de los líderes independentistas «dificulta la construcción de puentes de diálogo».

Lo que puede pasar, según diversos comentaristas, es que después del encarcelamiento de los diputados catalanes y del presidente de Òmnium, el siguiente paso sea encarcelar a todos los disidentes. A todos aquellos que manifiesten cualquier disconformidad con el Sr. Rajoy. Porqué si el problema para la investidura de Puigdemont, era Puigdemont, ahora que éste ha dado un paso al lado, el problema es Jordi Sánchez. Y así será hasta que el candidato les guste. Por otra parte, que el Sr. Rajoy haya pedido un candidato que esté «limpio», cuando el PP es el partido más corrupto de Europa, tiene gracia. Y es que si el Sr. Rajoy no puede evitar que los catalanes voten lo que votamos, el Sr. Rajoy probará a evitar que piensen lo que pensamos.

Con medidas como las que ha puesto en práctica el gobierno del Estado, «quieren esterilizar el independentismo», como ha dicho el profesor de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo, y de esta manera silenciar el Parlamento y anular la voz del pueblo de Cataluña, que se expresó libremente el pasado 21 de diciembre. Y es que manteniendo encerrados a los presos políticos, el gobierno del Estado quiere alterar las mayorías del Parlamento. Y a pesar de todo, Cataluña derrotó el 155.
Solo cabe recordar que el PP decía en los tiempos más duros de ETA, que sin violencia se podía hablar de todo. Pero ya hemos visto que eso no era verdad, ya que en Cataluña no ha habido violencia y se encarcelan presos políticos simplemente por poner en práctica un programa electoral apoyado por la mayoría de los catalanes.

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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