Alberto Torga LLamedo

Karl Lehman, la conciencia liberal del catolicismo alemán

"Nunca hizo ostentación de su dignidad ni de su proximidad al poder político"

Karl Lehman, la conciencia liberal del catolicismo alemán
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Reinhard Marx: "Humildemente rendimos homenaje a una figura que influyó en la Iglesia católica a nivel mundial"

(Alberto Torga y Llamedo*).- El 11 de marzo falleció en Mainz (Maguncia) el cardenal Karl Lehmann, sin duda la figura más influyente de la Iglesia católica en Alemania en el último tercio del siglo XX y en este siglo. En septiembre de 2017 sufrió un derrame cerebral que aceleró su final. Su funeral tendrá lugar el 21 de marzo en al catedral de Mainz.

Karl Lehmann nació el 16 de mayo de 1936 en Sigmaringen, Estado federado de Baden-Württemberg y archidiócesis de Freiburg im Breisgau (Friburgo de Brisgovia). Fue ordenado sacerdote en su archidiócesis natal el 10 de octubre de 1963 y posteriormente obtuvo doctorados en filosofía y en teología en la Universidad Gregoriana de Roma.

Ejerció como asistente del conocido teólogo Karl Rahner en la Universidad de Münster y, después de obtener su «habilitación», enseñó teología dogmática en la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz. Fue miembro del Comité Central de los Católicos Alemanes y del Círculo Ecuménico Jaeger-Stählin. Más tarde enseñó en la Universidad de Freiburg im Breisgau y fue miembro de la Comisión Teológica Internacional. Se encargó de la publicación de los documentos del Sínodo Conjunto de las Diócesis de la República Federal Alemana, celebrado entre 1971 y 1975.

El 21 de junio de 1987 fue nombrado obispo de Mainz y recibió la consagración episcopal el 2 de octubre en esta última ciudad.

Pese a ser sólo obispo, no arzobispo, fue elegido presidente de la Conferencia episcopal alemana en 1987 por un periodo de 6 años y reelegido sucesivamente en 1993, 1999 y 2005. En enero de 2008 dejó la presidencia por motivos de salud.

La reelección el 21 de septiembre de 1999 fue histórica. Como ya había sido presidente en dos periodos precedentes, esa vez se requerían los votos de dos tercios de los 72 obispos alemanes (entre residenciales y auxiliares), pero resultó elegido en primera votación por abrumadora mayoría. El otro candidato, un pese pesado como el cardenal arzobispo de München (Munich), Wetter, sólo obtuvo 15 votos. El resultado de esta votación mostraba una clara reacción de la mayoría de los obispos alemanes en contra de las presiones por parte de la Curia vaticana que estaba sufriendo el valiente obispo de Mainz en el tema de los consultorios de asesoramiento para embarazadas que pretenden abortar.

El aborto en Alemania es ilegal, pero deja de ser castigado si se realiza dentro de las primeras 12 semanas del embarazo y si la interesada ha acudido previamente a un consultorio oficial de asesoramiento. De los 1.030 consultorios reconocidos y financiados por el Estado que había entonces, 270 pertenecían a la Iglesia católica. En enero de 1999 el papa Juan-Pablo II pidió a los obispos alemanes que despejaran toda ambigüedad y que los consultorios católicos de asesoramiento dejaran de emitir el certificado de que la interesada había acudido al mencionado centro, el cual permite a las embarazas abortar sin ser castigadas.

En junio de 1999 los obispos alemanes llegaron a un compromiso para armonizar la necesidad de ser claros en defender la intangibilidad de la vida humana, incluida la del no nacido, con el mantenimiento de los consultorios oficiales de asesoramiento a favor de la vida, de los que salen bastantes mujeres con la decisión de proseguir el embarazo. Se acordó que en el certificado justificando que se había realizado la consulta preceptiva figurase La frase: «Este certificado no puede ser utilizado para proceder a un aborto despenalizado».

Varios ministros de Justicia de los estados federados se apresuraron a señalar que reconocían validez a tales certificados para realizar el aborto sin consecuencias penales. Pero el cardenal Ratzinger, prefecto entonces de la Congregación para la doctrina de la fe, escribió en septiembre de 1999 a los obispos alemanes que el intento de armonizar los controvertidos consultorios en la forma propuesta con la necesidad de ser claros en al defensa de la vida, incluida la del no nacido, no era posible, pues, al otorgar un certificado que podía ser utilizado para la práctica impune de un aborto, convertía a la Iglesia en cómplice de un crimen.

El cardenal Lehmann fue un valiente y claro defensor del mantenimiento de los consultorios católicos. De ahí su reelección el 21 de septiembre de 1999 como presidente de la Conferencia episcopal alemana por abrumadora mayoría. Entre tanto, el Comité Central de los Católicos Alemanes y diversos católicos seglares prominentes crearon la fundación «Donum Vitae» (regalo de la vida), que proseguiría con los consultorios para embarazadas, en el caso de que los obispos se vieran obligados por Roma a cerrarlos definitivamente.

En un consistorio en febrero de 2001 el papa Juan-Pablo II creó una serie de cardenales entre los que no estaba Karl Lehmann. A los pocos días, el 21 de febrero, creó otro número más reducido de purpurados, entre los que figuraba Karl Lehmann. Parece ser que el papa se vio obligado a ese segundo consistorio debido al malestar que había ocasionado la no elevación al cardenalato del obispo (que no arzobispo) de Mainz que llevaba ya 14 años ininterrumpidos como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.

Karl Lehmann fue protagonista de una gran polémica en Alemania, en 2002, cuando tuvo que salir a los medios y reconocer casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y religiosos, sobre los cuales dijo: «Es verdad que abusos sexuales se producen en otros muchos contextos, pero la Iglesia tiene mayores exigencias morales…, con sólo un caso es suficiente para preguntarnos si estamos haciendo todo lo necesario». También insistió en la necesidad de «no condenar» de antemano a los sospechosos, sino de hacer todo lo necesario para esclarecer cada uno de sus casos. «Y si a veces esto cuesta tiempo, porque no se cuenta con todos los medios necesarios, hay que evitar también empezar a hablar enseguida de encubrimiento».

La última vez que lo encontré fue el 29 de mayo de 2014 en Regensburg (Ratisbona) donde participé en el Katholikentag (Congreso de los Católicos alemanes). Estando cenando en compañía de José Sánchez, obispo entonces de Sigüenza-Guadalajara, en un restaurante para los invitados, descubrimos que se encontraba allí el cardenal Lehmann, quien saludó muy cordialmente a José Sánchez que acudió a su mesa.

Karl Lehmann estaba considerado la voz y la conciencia liberal del catolicismo alemán. Una de sus más significativas prioridades fue el ecumenismo: «No hay alternativa al movimiento ecuménico», decía convencido. Y fue uno de los claros electores del papa Francisco.

Nunca hizo ostentación de su dignidad ni de su proximidad al poder político. En su discurso de despedida como presidente de la Conferencia episcopal en enero de 2008 no nombró a ningún político ni interpretó ningún suceso de manera que debiera agradecérsele a él: ni la unión de las dos conferencias episcopales después de la reunificación de Alemania Occidental con Alemania Oriental, ni el buen clima de diálogo entre teólogos y obispos.

El diario católico francés «La Croix» le ha definido como un «intelectual, hombre de diálogo y de gobierno, que ha puesto al servicio de su Iglesia una amplia paleta de habilidades».

El actual presidente de la Conferencia episcopal alemana, el cardenal arzobispo de München, Reinhard Marx, declaró: «Humildemente rendimos homenaje a una figura que influyó en la Iglesia católica a nivel mundial.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel,- luterana e hija de un párroco luterano-, emitió un comunicado expresando su pesar por la muerte de Karl Lehmann, a quien calificó como una de las figuras más prominentes de la Iglesia en Alemania, añadiendo: «Estoy profundamente agradecida de haber tenido buenas conversaciones y reuniones con él a lo largo de los años».

*Antiguo párroco de la Misión católica de lengua española de Nürnberg

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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