Shigyo Soshu, poeta y pensador japonés

Cristo vivo en Japón, gracias a Unamuno y Velázquez

"Shigyô es tradicional sin nacionalismos y universal sin cosmopolitismos"

Cristo vivo en Japón, gracias a Unamuno y Velázquez
El Cristo de Velázquez

Voy a dedicar para lectores y lectoras de este blog los posts de Semana Santa y Pascua al Cristo de Velázquez

(Juan Masiá sj).- Poeta y pensador como Unamuno es el escritor japonés Shigyo Soshu, que promueve, presenta y asesora críticamente la publicación, por primera vez en japonés, del poema de Unamuno El Cristo de Velázquez (1).

Este empresario japonés, intelectual y cordial como el vasco y salmantino universal, coincide o casi compite con Unamuno por su fecundidad como polígrafo y su vida multifacética.

Conversando en su estudio, saltan enredados los temas de Ortega y Nishida, Machado y el haiku, estética y bioética, bushido y artes marciales, el Quijote o Ignacio de Loyola…

Shigyô es tradicional sin nacionalismos y universal sin cosmopolitismos. (2) Presidente de una empresa de biotecnología y autor de varios volúmenes de filosofía y poesía, es el director de una galería artística, en la que expone las pinturas de Toshima Yasumasa, un japonés enamorado de Granada y Salamanca, que vivió en El Albaicín, pintando atardeceres en la vega, de tertulia con el pueblo en la taberna y versos de Unamuno como libro de cabecera. (3)

La hispanista Abe Misaki es curator artis en esa misma galería, que llevará este año la exposición a Salamanca para compartir, en el marco de las celebraciones de aniversario de la Universidad, el intercambio de fecundación mutua entre dos casticismos que sintonizan por ser cuanto más castizos más universales .

Apurando la empatía de lo regional con lo universal, en el kairós oportuno de la fecha de publicación del Cristo de Velázquez en japonés, coinciden pintiparadamente el festival budista de las flores, la floración japonesa de los cerezos y la Pascual florida cristiana.

En este marco tan favorable podemos dedicar el ciclo de meditaciones pascuales en el Centro de Teología y Cultura de Tokyo, «Nueva Vida» (en japonés Shinsei), a releer y meditar la «soledad sonora» de Juan de la Cruz, el «Dios entre los pucheros» de Teresa y el «silencio, desnudez, quietud y noche» de Unamuno.

Shigyô Soshu, primero por la izquierda

Voy a dedicar para lectores y lectoras de este blog los posts de Semana Santa y Pascua al Cristo de Velázquez, comenzando hoy por recordar el primer verso que resume el tema entero y la grandeza del poema:

«No me verá dentro de poco el mundo
mas sí vosotros me veréis, pues vivo
y viviréis» -dijiste-; y ve: te prenden
los ojos de la fe en lo más recóndito
del alma, y por virtud del arte en forma
te creamos visible. Vara mágica
nos fue el pincel de don Diego Rodríguez
de Silva Velázquez. Por ella en carne
te vemos hoy. Eres el Hombre eterno
que nos hace hombres nuevos. Es tu muerte
parto. Volaste al cielo a que viniera
consolador, a nos el Santo Espíritu,
ánimo de tu grey, que obra en el arte
y tu visión nos trajo. Aquí encarnada
en este verbo silencioso y blanco
que habla con líneas y colores, dice
su fe mi pueblo trágico. Es el auto
sacramental supremo, el que nos pone
sobre la muerte bien de cara a Dios.

(1) Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez, edición dirigida por Shigyô Soshu, traducción y notas de Abe Misaki, estudio interpretativo de Juan Masiá, editorial de la Universidad Hosei, Tokyo, 2018).)

(2) Ver la página web de Shigyô Soshû

(3) Ver el artículo sobre Shigyô y Toshima, publicado en El País, el 22, Mayo, 2017>

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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