"Posees una paleta que hace aflorar la belleza, la rima interior, la música"

Mandianes: «Tu lenguaje es original en un Papa, a veces hasta divertido»

"En los seminarios deberían, los futuros sacerdotes, aprender oratoria"

Mandianes: "Tu lenguaje es original en un Papa, a veces hasta divertido"
Papa saluda

Sabes como nadie que la sociedad no necesita más cárceles sino más amor, comprensión, misericordia

(Manuel Mandianes, antropólogo del CSIC y escritor).- Jesús no pudo elegir mujeres y ponerlas al frente de los grupos porque entonces era absolutamente inverosímil que aquello pudiera funcionar. Pero ya fue una autentica evolución que entre sus más allegados estuvieran unas cuantas mujeres. En tiempos de Jesús las mujeres no eran jefas ni emperadoras.

Después de 2000 años las cosas han cambiado mucho y no hay ninguna razón teológica para que las mujeres no sean, dentro de la Iglesia, personas importantes que puedan tomar decisiones que afecten la marcha de la institución. Si las instituciones siempre van por detrás de la sociedad, la Iglesia mucho más. Mejor, la fidelidad sin criterio propio es servilismo.

El relegar a las mujeres a un segundo plano dentro de la Iglesia es una tradición eclesiástica, no una exigencia teológica ni evangélica. Se puede ser fiel y tener criterio propio, amar y estar en desacuerdo. Vivimos grandes cambios que exigen una valoración crítica. Las novedades no son buenas por ser novedades, pueden serlo por lo que son en sí; y su abuso suele ser desgraciado pero su uso controlado suele ser buenos resultados. En todo caso, la Iglesia no puede rechazar las nuevas herramientas por ser nuevas, sino que debe de estudiarlas y hacer un uso controlado de ellas para la evangelización.

Entiendo lo difícil que debe de ser para mucha gente de Iglesia que ha sido educada en un sistema conservador admitir cambios que, aparentemente, dan al traste con tradiciones eclesiásticas. Los cambios meten miedo, y más los cambios radicales como los que están a ocurrir en nuestra época, porque muchos llevan consigo divisiones y disensiones en el mismo seno de la Iglesia entre tradicionalistas y progresistas y nos colocan delante de un caos con multitud de incógnitas.

Si a esto añadimos que en los seminarios se condenaba la curiosidad y la imaginación como fuentes de vicios y depravaciones, es natural que muchos hombres de Iglesia estén atemorizados porque creen que la identidad de la Iglesia se está viniendo abajo.

Los cambios radicales siempre han sido fuente de fundamentalismos y radicalismos para defender la pureza original que sus protagonistas creen que está corriendo peligro y se pierde. «Le sorprendió que en los momentos de crisis no estemos nunca luchando contra un enemigo externo, sino siempre contra nuestro propio cuerpo «, escribió Orwel (1984, XVIII). En nuestro caso el Cuerpo Místico. Lo positivo de esto es lo que dijo Blake: «Sin contrarios no hay progreso».

Para innovar hay que introducir nuevos puntos de vista y esto te está trayendo problemas, pero no puedes hacer otra cosa que seguir innovando y sortear los problemas lo mejor que Dios y tus colaboradores, nadie puede hacer grandes cosas sólo, te den a entender. No puedes hacer que el genio vuelva a la botella, tienes que seguir en el empeño de hacer relucir una Iglesia sobria y pobre. La innovación no está en contradicción con la tradición ni tiene por qué renunciar a ella.

«El mundo está cambiando. Pronto sólo estarán los conquistados y los conquistadores. Y es difícil para un buen hombre ser un rey», dicen en «Black Panther» (2018) de Marvel. Lo dicen porque no te conocen, no saben quién eres. El buen jefe no necesita pelotas. La fidelidad consiste en comprometerse con la empresa y con el proyecto; en este caso con la Iglesia para que «el mundo lo conozca a él». Pero en ello hay margen para discrepar. La diversidad y a veces hasta el conflicto pueden enriquecer el proyecto al mirarlo desde distintos puntos de vista. Estamos seguros del amor de Dios, pero nunca lo estaremos de que nosotros hacemos lo mejor.

Las personas siempre se comportan mejor que las instituciones, las relaciones entre individuos no tienen la complejidad que tienen las relaciones entre instituciones. No dudo del amor de estas gentes a la Iglesia, pero eso no justifica que permanezcan inamovibles en sus posturas; lo que ellos consideran principios naturales e inamovibles pueden no ser más que tradiciones, costumbres; creen que las identidades son definitivas, no algo cambiante, y se agarran a ellas porque en un momento de sus vidas les ha funcionado.

Hay personas que se agarran a las estructuras actuales, aún sabiendo que son la fuente de conflictos e injusticias, porque las favorecen y es la única manera de mantener su situación de privilegio. La Iglesia no es un fin el si mismo sino un medio para llegar a Cristo; una institución, de institución divina para el creyente, para transmitir la memoria y el recuerdo del Señor.

Tu vida y tu teología son una corriente espiritual con un montón de variantes, un mensaje plástico. Alguien me decía: «Las curvas del actuar de Francisco, las ondulaciones y hasta contradicciones de sus discursos, sus escapadas nocturnas para convivir con los mendigos de Roma, sus visitas a la cárceles y charlas con prostitutas, sus gritos de angustia y desesperación, de ansiedad y desaliento son una elegía a la compasión, a la misericordia, a la amistad, a la tolerancia que me acercan más a Cristo que todas las teologías».

Posees una paleta que hace aflorar la belleza, la rima interior, la música callada, la soledad sonora que esconden las situaciones más sórdidas, violentas y degradantes, y dispones de una gama de registros, vasta y vaga, que te permite simpatizar con las más diversas sensibilidades. Tus discursos son, a veces, «gemidos indecibles» porque no eres tu el que vive sino las prostitutas, los inmigrantes, los mendigos quienes viven en ti. No dejas fuera de campo nada de lo que a un ser humano pueda atañer, colocas a cada uno frente a frente de la realidad.

La solución no está en negar las diferencias sino en superarlas. Tu posición niega la división de seres humanos fundadas en esas diferencias poniéndonos a cada uno en tensión con nuestras propias deferencias, con nuestras intimas divisiones. Me pones delante de la imposibilidad de coincidir conmigo mismo. Las divisiones entre los hombres y las divisiones en lo más intimo de cada uno, no coinciden consigo mismas.

Yo no coincido totalmente conmigo mismo. «He llegado a la ignorancia total, adentrarse en el hombre te lleva a la ignorancia… Si la vida no te lleva a la ignorancia es que no la estás viviendo en serio», dijo un hombre desde la atalaya de sus 86 años, masticando recuerdos frescos y lejanos, de los cuales ha dedicado 50 escuchando a criminales, terroristas, en las cárceles. «No me creo superior moralmente a ninguno de ellos», confesó. Las mentes más cultivadas también pueden sucumbir a la barbarie, mezcla de ridículo y terror. Sin duda, una de las muestras y pruebas de amor es «la dignificación de los excluidos en cuyas vidas se enfrenta al destino a pecho descubierto»

Tu lenguaje es original en un Papa, a veces hasta es divertido, siempre agradable y fácilmente inteligible; a veces durísimo. Hay tantos charlatanes que reclaman nuestra atención que hay que ser el mejor para que alguien se pare a escucharnos. De ahí la importancia de la oratoria y las nuevas tecnologías como medios de difundir la teología, la vida de Jesús, su mensaje. Tenacidad y regularidad, experiencia y seguridad, sabiendo que necesitamos momentos de asueto, de diversión, de ocio, de charlas relajados con los amigos tomando un vaso de vino o un café para trasmitir alegría hay que ser alegres; para trasmitir fe y ganas de vivir hay que creer y vivir a fondo.

Él dijo: «Que tu mano izquierda no se entere de lo que hizo tu derecha» pero también: «Lo que yo os digo decidlo desde los tejados» para que todos se enteren. Muchas veces la eficacia de un sermón, de una catequesis radica en el acierto en escoger un soporte adecuado que muestre la aplicación del evangelio en lo que está pasando en la vida del cristiano cuando salga del templo o de la clase. Como tus homilías. «El Papa no habla de la eternidad del cangrejo ni de la preñez de los pájaros sino de lo que acaban de vivir quienes le escuchan o de lo que van a encontrarse cuando la ventana desde la que habla se cierre», me dijo alguien que acababa de llegar de Roma de ver al Papa. Habla de la luminosidad de la persona y también de su lado oscuro.

Muchos eclesiásticos no dedican tiempo a entender y comprender el mundo ni acuden a los místicos ni a los grandes teólogos. «Hay sacerdotes que se olvidan de su ministerio y no son más que funcionarios de la Iglesia», me dijo, apostados los dos a la barra de un bar. Rastrear el evangelio exige una entrega sin límites y desinteresada. El sacerdote, cualquier persona que tenga una misión pastoral, de responsabilidad en la Iglesia tiene la obligación de estar informada, no tiene derecho a ignorar lo que pasa en el mundo porque es materia prima para exponer la revelación, la palabra de Dios; es más, Dios se revela en lo que pasa.

La lectura ayuda a descifrar el mundo y también a descifrarnos. El evangelizador debe de saber la importancia de la innovación y las buenas ideas para cambiar el mundo y cambiarlo según el Evangelio. En los seminarios deberían, los futuros sacerdotes, aprender oratoria, género literario lo mismo que la poesía, la novela, el periodismo o el ensayo. Pero hoy nadie puede tener en la cabeza todas las últimas investigaciones para esos estás las nuevas tecnologías. «Sin duda, la Iglesia tiene que vender el Evangelio online, como todo el mundo que tiene algo que vender», me dice una industria católico practicante. Evangelizar es un cuerpo a cuerpo con el mundo de cada día.

El sacerdote debería preparar cada aparición en público como la prepara el actor de cine, el presentador de televisión, el cantante cada una de sus canciones y explotar su imaginación, como el novelista el cada una de sus obras, respetando el misterio y la inspiración. Pero sabiendo que, como dicen los grandes creadores, que «la inspiración nos coja trabajando». Cada predica, cada sermón, es u n desafío inofensivo o mortal.

Tu sabes que actuar en publico es comunicar y se comunica con todo el cuerpo, de ahí la fuerza con que tus mensajes nos llegan cuando te vemos, cuando te oímos, y sabes lo fácil que es engañar y engañarnos. Sabes que el mejor cambio es preparar y hacer posible el cambio por eso siempre tiene un pie en el Evangelio y en la tradición, a la esencia de la tradición; lo necesario para ser cristiano cabe en un bolsillo.

Hoy todo está globalizado, internacionalizado, enseñanza digital para un mundo digitalizado, programas online, formación continua. Cada parroquia es el mundo y el mundo es una parroquia, cada pulpito tiene delante un escenario global. Solo quien conoce el mundo sabe que herramientas ha de emplear para cambiarlo; y sólo quien quiera cambiarlo se pondrá al día en conocimiento, emprendimiento, innovación, responsabilidad social, liderazgo, análisis de big data, son herramientas transformadoras en el día de hoy. La calidad de los sermones dependerá de que el predicador esté al día en las corrientes de pensamiento y en los estudios teológicos.

Sólo así podrá llegar a un buen diagnóstico. El Santo Cura de Ars tenía una inteligencia limitada pero una voluntad de hierro y un corazón que no le cabía en el pecho que ponía al servicio del Evangelio por eso sus sermones, aún hoy, son piezas que se leen con gusto y con provecho. No hace falta ser un especialista para estar al día.

Tus ídolos, a pesar de que eres un futbolero, son esos hombres y mujeres que no tienen nombre, que no son actrices ni jóvenes ni deportistas ni cantantes y sólo juegan a escapar de la muerte. Buena parte de tus ídolos los visitas en las cárceles de Roma, muchos de los cuales están ahí por haber sufrido abusos siendo niños, por haber tenido relaciones complicadas con sus padres y gente conocida. Sabes como nadie que la sociedad no necesita más cárceles sino más amor, comprensión, misericordia.

Estoy convencido de que has aprendido más sobre el hombre en tu vida de pastor en Buenos Aires y en tus visitas a las cárceles y en tus charlas con los mendigos de Roma que en tus charlas y contactos con los más grandes maestros y teólogos; éstos te han allegado conocimientos, estructuras Intelectuales, indispensables para sistematizar los conocimientos y estructurar una charla.

Fe, esperanza y caridad: los tres arcos que tienden y realizan la experiencia mesiánica del tiempo, los que transforman el tiempo en tiempo cristito sin ahorrarnos descender hasta el abismo del hombre, hasta lo más profundo de la oscuridad. A veces, tus sermones son un grito poético de rabia

Hay teólogos que se preguntan ¿En dónde está la renovación de la Iglesia que prometió Francisco? Y afirman: Hasta ahora sólo ha cambiado personas en la curia.

Hay teólogos que saben de memoria la lista de los papas desde San Pedro hasta ti y la lista de todas las herejías que hubo, y pueden explicar la historia de todos los dogmas y las definiciones conciliares e ilustran al pueblo de Dios con su sabiduría y su erudición al mismo tiempo que les complican la vida con pensamientos farragosos sobre misterios inescrutables.

Hay teólogos que creen que la teología ortodoxa agota la esencia del cristianismo, olvidando que es el seguimiento de una persona, Jesús, y lo que de exigencia tiene ello sin olvidar la contingencia. Tal vez sus conocimientos, su mundo conceptual les impiden a estos teólogos sentir, oler, ver las cosas sencillas y una teología de anda por casa. A lo mejor, si visitaran más cárceles, se pararan a conversar con mendigos les ayudaría a salir de su ensimismamiento. Y tener más piedad con sus recuerdos y con sus olvidos que hacen parte de su existencia. La radicalidad del cristianismo consiste en la disolución, en el vaciamiento de todas las estructuras fundadas en el poder, en el dinero, en la sabiduría del mundo, en la muerte al mundo viejo para resucitar a una vida nueva.

Una persona sólo es vieja cuando los recuerdos tienen en su vida más peso que los proyectos y a ti no te llegaría todo el tiempo del mundo para realizar todos los que acaricias, por eso tu eres un joven de muchos años. Estás llevando la Iglesia al mundo y el mundo a la Iglesia.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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