"Es el desprecio, en versión siglo XXI, que vivió Jesús"

Semana Santa en medio del olvido de Dios

"Jesucristo se sigue dejando crucificar, sigue mostrando su amor por la humanidad"

Semana Santa en medio del olvido de Dios
Cruz de cuaresma

Los pobres, las viudas, los desheredados de este mundo, los despreciados, los que sólo tienen para ofrecer sus dolores y angustias, acompañaran a Jesús

(Fernando Chomali, arzobispo de Concepción).- Vivimos en sociedad cada vez más secularizada y plural, que tiene como máxima aspiración lograr el emerger de la subjetividad de los individuos para que la autonomía personal sea el criterio para discernir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, y lo justo de lo injusto. Junto a ello se percibe el claro interés de sacar a Dios de la esfera pública y relegar la dimensión religiosa del ser humano al ámbito meramente privado.

Junto con este escenario, se percibe a todas luces un progresivo deterioro de las relaciones humanas y del tejido social. Hoy las legítimas controversias no son motivo de diálogo, de argumentación racional, de búsqueda sincera de la verdad, sino más bien de mucha violencia. Muchos prefieren la calle para defender sus demandas que las instancias gubernamentales o los tribunales.

Esta pretendida autonomía, ha traído también la proliferación de un ethos cultural más bien individualista en desmedro de un proyecto social compartido, de largo aliento y cuyo horizonte último es el bien común. La lógica de profunda raigambre cristiana del dar, del servir, del amar, del dar la vida, ha sido sustituido por la lógica de la indiferencia. En palabras de Francisco vivimos una verdadera globalización de la indiferencia.

Este nuevo escenario cultural ha traído sus consecuencias en la semana en que los católicos celebramos la muerte y resurrección de Jesucristo. En efecto, abundan las ofertas de viajes, de entretenciones, así como una gran gama de posibilidades gastronómicas, donde el protagonista es el pescado (que es muy bueno para la salud). Abundan las ofertas turísticas y las precauciones que hay que tomar antes de viajar en auto. Imperdible, un fin de semana largo, se dice.

Es el desprecio, en versión siglo XXI, que vivió Jesús. En su tiempo no le creyeron, hoy tampoco le creen. En su tiempo lo traicionaron, lo negaron, hoy pasa lo mismo. El famoso grito, crucifícalo, crucifícalo, sigue escuchándose. Y Él sigue en estado agónico, preguntándole a Dios, su Padre, por qué lo ha abandonado.

En este contexto, vivido como un verdadero despojo, la Iglesia, en cuanto sacramento del Cristo, abre sus puertas para celebrar Semana Santa. Los pobres, las viudas, los desheredados de este mundo, los despreciados, los que sólo tienen para ofrecer sus dolores y angustias, acompañaran a Jesús, se dejarán lavar los pies por Él y reconocerán que la vida es para servir y no ser servidos y verán en ese acto de máximo despojo la dignidad de Jesús, en cuanto hombre y Dios.

Serán ellos, los que viven de la esperanza en medio de tantas miserias, los que verán el Sepulcro Vacío y escucharán el anuncio de esas notables mujeres.

Serán ellas que intentarán devolver la esperanza y la alegría a un mundo que se «entretiene», que «mata el tiempo», pero no le encuentra sentido a la vida. Serán ellas las que nos ayudarán a recuperar los sueños perdidos, y la libertad frente a las agobiantes exigencias de tener.

Jesucristo se sigue dejando crucificar, sigue mostrando su amor por la humanidad. Nos vuelve a ofrecer un horizonte nuevo para comprender nuestra propia vida y orientarla por el camino que Él son sus gestos, palabras y acciones nos propone. Es este horizonte, -en que la historia es historia de Dios-, el que nos permite esperar y mirar el futuro de manera serena y confiada.

Por último, a los fracasos que experimentamos día a día podemos encontrarle un renovado sentido, dado que el fracaso de Jesús se convirtió en la posibilidad para exclamar que resucitó. Y verdaderamente resucitó.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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