Una rehabilitación sin comillas para un hombre bueno

Castillo, el Papa y una Iglesia ‘contempla-activa’

"Dos hombres enamorados de Dios y apasionados por el hombre"

Castillo, el Papa y una Iglesia 'contempla-activa'
El Papa conversa con el teólogo Castillo Osservatore Romano

Ambos se reconocieron en cuanto se miraron a los ojos. La 'Teología Popular' de José María Castillo es, sin lugar a dudas, uno de los ejes de laa 'Iglesia-misericordia' de Francisco

(Jesús Bastante).- «Que seamos siempre una Iglesia ‘contempla-activa’, enamorada de Dios y apasionada del hombre». Este viernes, el Papa viajaba a la punta de la bota italiana, para rendir homenaje a don Tonino Bello, el obispo-pastor del sur de Italia. Un adelantado a la Iglesia de las periferias que tanto postula Francisco. Horas antes, Bergoglio recibía, abrazaba y rehabilitaba (ya es momento de retirar las comillas) a uno de nuestros mejores teólogos, y una bellísima persona: José María Castillo.

Ambos, ‘jesuitas sin papeles’, se seguían sin verse desde hacía años. Francisco ya había intentado encontrar a Castillo por carta y telefónicamente, pero el momento del encuentro fue emocionante. Y es que, como Tonino Bello, Bergoglio y Castillo son dos ejemplos de esa Iglesia ‘contempla-activa’ de la que habló el papa en Alessano. Hombres enamorados de Dios y apasionados por el hombre. Personas de oración y acción, que no entienden esa absurda disociación entre ambas realidades, íntimamente ligadas en todo seguidor de Jesús.

Castillo y Bergoglio, el teólogo y el Papa, son dos hombres de profunda oración, y rotundos en la acción. En la enseñanza, la predicación y el ejemplo. Ambos se reconocieron en cuanto se miraron a los ojos. La ‘Teología Popular’ de José María Castillo es, sin lugar a dudas, uno de los ejes de laa ‘Iglesia-misericordia’ de Francisco.

Una Iglesia contempla-activa, que acoja a todos, que no establzca muros entre unos y otros, que trabaje por la reconciliación y el abrazo en lugar de las puertas cerradas y las expulsiones sumarias. Mal que les pese a algunos, Castillo y Bergoglio rezuman Evangelio de Jesús, un hombre (nuestro Mesías) que aunó como nadie la acción del contemplativo, la oración del activista.

El Evangelio es eso, oración y camino, ayuda y abrazo, miradas y Palabra. Construcción de un mundo nuevo, en definitiva. Algo en lo que Castillo y Bergoglio, Francisco y José María, son maestros destacados. Un orgullo formar parte de esta bendita historia.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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