Xabier Pikaza

La ‘fiesta del trabajo’: una parábola inquietante

"Jesús nos lleva de un sistema salarial a un espacio abierto de humanidad"

La 'fiesta del trabajo': una parábola inquietante
Xabier Pikaza Ibarrondo

No se trata tampoco de celebrar el trabajo que hay, sino de cambiarlo, cambiando la forma de pensar y actuar de "muchos", y en esa línea nos puede ayudar el evangelio

(Xabier Pikaza).- La fiesta del 1 de mayo ha sido importante en la toma de conciencia del valor y la justicia (injusticia) del trabajo y es bueno que podamos celebrarla con «jolgorio» y agradecimiento, pero también de forma crítica, porque es un tema sigue siendo lugar de fuerte opresión y violencia.

¿Dictadura del Fascismo sobre el trabajo?

Mi primer recuerdo de esta fiesta se remonta al 1951… Íbamos al colegio, pues entonces se «trabajaba ese día», en la España autocrática de Franco. Pasando por Ezkurdi, Durango (Euskadi), vimos corriendo a un grupo de obreros perseguidos por la policía. Nos escondimos en un portal. Parecieron oírse unos tiros. Alguien, también escondido, nos, dijo: «Es la fiesta del trabajo, este gobierno persigue a los obreros y les llama rojos«

— Supe así, de niño, que éste es un campo de disputa. Ciertamente, depende de la tierra y la salud de los hombres… pero también de la innovación de la ciencia y del estudio y el dinero, pero también de la política económica y laboral (de los antiguos o nuevos fascistas… que entonces (¿y ahora?) perseguían a tiros a unos rojos trabajadores.

— El trabajo une a gentes de diversas tierras , y así venían ya entonces a Durango muchos obreros de fuera, en un tiempo en que el fascismo quería dirigir a su gloria a todo el pueblo, manteniendo oprimidos a obreros que querían organizarse, un día uno de mayo.

El trabajo es religioso (Dios dijo al hombre que trabajara: Gen 1-2) y la Iglesia católica creó poco después del 1951 la fiesta del 1 de Mayo, como día de San José Obrero… Pero es, al mismo tiempo, un derecho humano…: un trabajo justo, básicamente igualitario para todos los hombres y pueblos (igual en Texas que en Burundi o México), como dice la Declaración del año 1948, pero se siguen poniendo muros militares y aranceles y leyes para impedirlo.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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