El obispo de San Sebastián arremete contra la "cultura secularizada"

Munilla advierte que «Europa puede convertirse en un cuerpo sin alma»

Anima a la "conversión" como San Ignacio, frente a "la mentalidad mundana" de la sociedad

Munilla advierte que "Europa puede convertirse en un cuerpo sin alma"
El obispo de San Sebastián, durante su homilía Eliza Gipuzkoa

Vivimos en un contexto en el que se difunden falsas espiritualidades, bajo el signo de la llamada Nueva Era. En poco tiempo hemos pasado del “Cristo sí, Iglesia no”, de los años 70, a la “espiritualidad sí, religión no”, del momento presente

(Jesús Bastante).- Fiesta mayor de San Ignacio en Azpeitia, con procesión y misa oficiada por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. En su homilía, el prelado arremetió contra la «cultura secularizada» y puso el ejemplo del Rey Balduino de Bélgica «para que Europa no termine por convertirse en un cuerpo sin alma».

En sus palabras, Munilla reivindicó la conversión de Ignacio de Loyola, una hecho que «para nuestra cultura secularizada resulta cada vez más extraño». Así, la conversión «se mira con incomprensión y desconfianza«, clamó el prelado.

Para el obispo, «la cultura dominante parece valorar la espiritualidad como una mera búsqueda de relajación o de paz interior, pero sin un encuentro personal con Dios, y sin que implique una transformación de nuestra vida».

 

 

«Sí, vivimos en un contexto en el que se difunden falsas espiritualidades, bajo el signo de la llamada Nueva Era. En poco tiempo hemos pasado del «Cristo sí, Iglesia no», de los años 70, a la «espiritualidad sí, religión no», del momento presente», denunció Munilla.

En su opinión, «la espiritualidad es reducida a una autoayuda, a un producto de consumo; olvidando que el acontecimiento central que da razón de ser al cristianismo, es la iniciativa divina». Así Ignacio «fue un converso, un alcanzado por Jesucristo, a quien abrió plenamente su corazón».

De este modo, el de Loyola fue «pasando de lo erróneo a lo auténtico, del pecado a la gracia, de lo mundano a lo divino…», pues «la conversión supone poner todas sus fuerzas y capacidades al servicio de un Dios que es verdad, bondad y belleza suprema».

Frente a ello, «la mentalidad mundana promete libertad mientras nos esclaviza; mientras que Jesucristo nos pide que abracemos su voluntad, al tiempo que nos libera de tantas esclavitudes», denunció el prelado.

 

 

 

 

 

 

 

Además del ejemplo de San Ignacio, Munilla quiso referirse al rey Balduino de Bélgica, que «fue un pastor de su pueblo, privilegiando a los humildes, pobres y marginados. No fue solamente un rey según el corazón de los hombres; sino, sobre todo, fue un rey según el corazón de Dios».

«Su testimonio, al anteponer la fidelidad a la conciencia frente a la vorágine del poder, es un referente valiosísimo para nuestros días», recordó el obispo, aludiendo al momento en que el monarca renunció a su cargo durante unos días para no tener que sancionar la ley del aborto.

«Fue dueño de su voluntad porque fue esclavo de su conciencia. Pudo servir a todos sus súbditos, porque fue primero servidor de Dios», reivindicó Munilla, quien culminó reivindicando su figura, que «se une a la de los padres fundadores de la Unión Europea (tales como Adenauer, Schuman, o Gasperi), que se caracterizaron por sus profundas raíces cristianas».

 

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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