Xabier Pikaza

Notas para una reforma de la Iglesia

"¿Re-fundar o re-formar?"

Notas para una reforma de la Iglesia
Xabier Pikaza Ibarrondo

La misma dinámica de jerarquización y sacralización, antes evocada, había propiciado el surgimiento de una buena racionalidad sacral. Pero esa situación ha terminado

(Xabier Pikaza).- Dicen algunos que debemos re-fundar la iglesia: volver al fundamento, de‒construir lo construido, y empezar de nuevo desde principio, como hizo Jesús e hicieron de formas distintas sus primeros seguidores.

Dicen otros que más que refundar hay que re‒formar, pues la fundación ha sido buena, en Cristo y sus primeros seguidores, las mujeres de la pascua y luego Pedro y Pablo, el Discípulo Amado y Mateo, con los otros hombres y mujeres cuya voz ha sido menos recogida en la Escritura (pero luego ha sido con frecuencia de-formada). No está en forma hoy la Iglesia, por eso hace falta reformarla.

De re-forma hablaron hace cinco siglos Lutero y otros muchos, apelando con frecuencia a los soldados y a las inquisiciones, terminando la «jugada» a tablas (es decir, imposiciones políticas), tras la guerra de los treinta años (1618-1648), con gran desventaja hispana y de los austrias.

La «re-construcción» de la Iglesia (empezando por el templo derruido de San Damían) llenó la vida de Francisco, que quiso volver al evangelio sin más (ni menos), sin glosas, con amor fraterno a todas las creaturas.
Francisco

Actualmente (2018) debemos reformar mucho, trans-formar así la Iglesia, las iglesias, unos y otros (católicos y protestantes con los ortodoxos y los de otras confesiones), para así recuperar el «aliento» de evangelio, en un mundo que corre el riesgo de quedar sin alma y sin aliento, discutiendo muchas veces sobre temas secundarios (¡son galgos, son podencos!), mientras olvidamos lo importante, que según Mt 23, 23 es la justicia, la misericordia, la fidelidad…

Es importante la «fumata papal», que puso en el Vaticano a Francisco. Pero la fumata no basta, ni vale el Vaticano en su forma actual, sino que necesita una re-forma, que ha de hacerse desde el evangelio, aunque sin olvidar la historia, , en este nuevo contexto de capitalismo, dentro de un sistema económico‒social que tiende a convertirlo todo en objeto de mercado (religión y amor, el conocimiento y la misma vida humana)

Ciertamente, los problemas «urgentes» siguen estando ahí (un tipo de poder eclesial, la organización del Vaticano y de las diócesis, escándalos sexuales…), pero lo que más importa son las cuestiones verdaderamente importantes, que están vinculadas a la oposición entre un sistema de poder económico-social (regulado por el dinero) y el mundo de la vida, que se expresa de un modo importante (¡no único!) por el evangelio.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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